2007: FINALES

La verdad que los últimos meses del año se fueron de una manera curiosa, por un lado super lentos y al mismo tiempo super monótonos… Como si el tiempo se hubiera congelado pero al mismo tiepo avanzara… El embarazo resultó ser la tarea más dura que he emprendido… los primeros cuatro meses fueron HO-RRO-RO-SOS, las nauseas, los vómitos, la maluquera…. estaba reducida a nada, era una milesima de mi persona, un ente… para tratar de combatir los síntomas me tenían en un coctel de Gravol y Primperan que la verdad tampoco aliviaban mucho pero si me tenía totalmente drogada, muerta de sueño y literalmente arrastrando el culo de cama en cama. Además era tal la maluquera que el efecto se me iba a las tres o cuatro hora y tenía que esperar a las seis para poder tomarme otra dosis, así que iba pegada al reloj cual peor de la yonkis a la espera de mi próximo pase.

Contaba como presa los días para pasar el trecer mes y mi sorpresa fue catastrófica cuando a los tres el doc me dijo que aun me faltaba uno más para que se me fueran los síntomas, creo que fue de las peores noticias que he recibido, no pude más y me puse a llorar como niña pequeña… es que no saben lo mal que lo pasé. Seriamente le plateé a Darío que el próximo hijo… como la inteligente de la Angelina Jolie, por catálogo!!! que por Asia salen muy monos, miren al Maddox na’ mas!

En noviembre decidimos cerrar el Café en Bocas del Toro, trabajarlo a la distancia no estaba funcionando, solo el ojo del amo engorda el caballo y ya se estaba volviendo más una carga que lo que disfrutabamos de tener el local. En fiestas patrias Darío partió solo para Bocas a empacar tanto el local como el apartamento que teníamos allá y ahora también dejábamos. Cerrabamos un episodio de nuestras vidas… No pude acompañar a Darío porque el embarazo y sus síntomas me mandaron con deshidratación al hospital la noche antes, asi que mientras es salía hacía Bocas yo me fui con mi madre al Valle bajo sus cuidados. Todo lo del Café descansa aún en una bodega a la espera de reubicarse en el local en el Casco Viejo…

Posteriormente los fines de semana aprovechamos bastante el apartamento en Buenaventura, por Playa Blanca, como nosotros habíamos pasado los fines de semana en Bocas el último año no le habíamos tomado el gustito a la casa pero una vez descubierta los paseos por esa playa larguísima y vacía se nos hacían de lo más reconfortantes. La comedera era impresionante, aun lo es, es como si cada vez que vamos a la playa hubiera que comer por toda la semana en dos días. Por supuesto yo me la pasaba con la cabeza dentro del inodoro la mayor parte del tiempo…

Referente al embarazo al tercer mes supimos que lo que viene en camino es una niña, la que por el entonces pensamos en llamar Aitana. Darío, en un comienzo, le hacía ilusión la idea de que fuera un niño, por aquello de que jugara con los hijos de sus amigos que son casi todos niños, ahora le preocupa que tendrá que defender a capa y espada que los hijos de sus amiguitos no se quieran sobrepasar con su hija!! A los cuatro meses la bebe se empezó a hacerse sentir, muy leve en un principio pero ahí, solo que cada vez que Darío ponía la mano ella se quedaba estática jugando a las escondidas y dejándo a Darío en la espera, y eso que me ponía la linterna en la panza casi que diario a ver si reaccionaba. Finalmente se dejó sentir por papá y entonces si que tenía la linterna en la panza como tres veces al día.

Para finales de año Darío dejó también su trabajo en Nestle y estuvo un par de meses en lo que podríamos llamar “transición”, lo cual en el fondo me gustó porque sintiéndome el trapo enfermo que me sentía por lo menos pasaba mucho tiempo con él.

Y así, despacito pero avanzando se fue el año. Para año nuevo fuimos a la playa tanta gente que eso parecía un campo de refugiados, con barracas y todo en el cuarto azul, pero nos lo pasamos muy bien, y como ya FINALMENTE me sentía bien lo disfruté mucho. Para las 12 fuimos a una fiesta en casa de Juan Antonio Vaquero en Punta Barco donde me divertí mucho brindando con ginger-ale porque ni modo…

Como la casa de Vaquero está cercana a la del expresidente Perez Balladares tuvimos el juego de fuego artificiales jamás visto en frente nuestro, más de media hora de espectáculo que nos dejó a todos con el cuello roto de tanto mirar para arriba pero estuvo fuera de serie, mejor ni mandado a encargar!!!

Y así despesdimos al año 2007 y vimos venir el 2008 , el 2007 nos había traído muchas cosas lindas aunque también sus pruebas, porque Dios a veces aprieta, pero nunca ahoga!

Esperando las 12am y la llegada del 2008 en casa de Juan Antonio. Peggy, yo, Maricarmen, Caroline
En la vagancia total durante el día en la piscina de la casa esperando más y más platos de comida que Darío no dejaba de preparar…

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