2010: COMENZANDO CON VIAJES, NUEVAMENTE – MIAMI Y CRUCERO-

Después de la fabulosa experiencia familiar del crucero del año anterior quisimos organizar algo parecido para comenzar el 2010 pero, ups! La organización no nos salió tan bien esta vez. Cuadramos para pasar tres días en Miami y luego otros tres en un crucero que dan una vueltita por las Bahamas y donde se supone te la pasas en chancletas y bikini.

Para comenzar los vuelos fueron un desastre y terminamos en una vuelo de Taca o algo así, con más paradas que el cartero y con uno horarios canallas.
Les había dicho ya que la salida era muy matutina, ¿no?

Pero lo más increíble fue llegar a Miami con la maleta llena de pareos y bloqueadores solares para encontrarnos con una ola de frío que tenía a la ciudad, y el área, en 5 grados, CINCO GRADOS CENTIGRADOS EN MIAMI, POR AMOR DE DIOS, QUE FUE ESO??? ¿Donde estaba el Miami de las postales con las chicas en bikinis cachetones? Al menos la organización de un busito donde cabíamos todos y una GPS de voz sexy (descarada!) nos iba guiando con lujo de detalles y mucha paciencia. No era raro oírle decir “se pasó la salida, reprograme” ya para las finales era como “pero ¡serán tarados! Les dije que giraran a la derecha hace dos calles, ¡ala! A reprogramar y a ver si lo hacen mejor esta vez”
Bueno, el caso es que con ese frío la primera parada obviamente fue al Dolphin Mall a comprar ropa de invierno, en Miami, camino a un crucero…¡hay que joderse!

Al día siguiente, con 8 grados, nos fuimos al Miami Zoo donde nos divertimos montones y Mar estaba atónita con los animales. También se la pasó con pesadillas por dos noches diciendo que había “bua buaus” (para ella entiendase cualquier animal) en su cama….

El 4 de enero subimos al crucero después de una odisea para dejar el busito que casi nos deja en tierra a Iki, Darío, Mar y mi persona, pero mejor no recordar ese stress. Como ven nuestra vestimenta se aleja bastante de los “summer dresses”.

La primera parada fue en Nassau, Bahamas, y, como OBVIAMENTE no íbamos a ir a la playa, después de una vueltita por la ciudad fuimos a Atlantics City y Mar y Adrián explotaban de felicidad ante el acuario gigante (por supuesto, más pesadillas después). Las primas mayores si fueron hasta a nadar con delfines y quedaron fascinadas, aunque casi mueren de hipotermia….

Como era de esperarse, jamás paramos en la isla propiedad del crucero de la cual no recuerdo ni el nombre, porque como sólo es de actividades acuáticas y playa y con ese climita habían mandado a todos los trabajadores a casa, más o menos…

Al día siguiente paramos en Key West donde nos divertimos mucho y nos la pasamos dando vueltas por sus calles. Con Beatriz no pudimos aguantar la tentación e hicimos esperar a todos en un restaurante en la esquina mientras visitábamos la casa de Hemingway, su estudio y su piscina fuera de proporciones para la época. A eso le llamo yo un escritor que definitivamente no se moría de hambre! Por supuesto no faltó ponernos hasta el cuello de azúcar y acidez bien manejada en The Key Lime Pie Factory.

El día, el crucero, y básicamente el viaje familiar, terminó con ese último zarpe que fue espectacular y que, bien abrigadita, Mar gozó en los brazos de Beatriz con los pájaros casi comiendo de su mano, y claro, también en los brazos de papá y mamá….

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