La Toscana, mi revancha con Pisa, el mar y yo

¿Se acuerdan cuando les dije en la entrada Organización: Viajar con niños sin estrés que, por más planificado que estuviera el viaje, se estaba abierto a la improvisación? Pues bien, esto es lo que pasa cuando me duermo en el carro. ¡Que todo el mundo improvisa!

Cuando llegamos a nuestra parada yo estaba lista para pasear por Viarregio pero a tiempo me explicaron que, en verdad, hubo un cambio de planes y estábamos en “Forte dei Marmi“, otra ciudad de playa más pequeña y menos popular donde suele ir un turismo algo más selectivo -como probaban las tiendas de Prada, Gucci, LV y Cartier en la vía principal-. La verdad que resultó una monada y como su nombre lo dice hay mármol por todos lados ¡hasta las aceras son de mármol!

Eso sí, como septiembre es algo traicionero, para el día playero nos tocó un cielo gris, vientos y mar bravísimo que no nos permitió el baño en el Mar Tirreno pero ¡qué más da!

Forte di marme

Y entonces vino mi revancha con Pisa. Finalmente una foto con la famosa torre inclinada. A la segunda va la vencida…

Pissa

Bien, me explicaré con lo de la revancha. La vez anterior que estuve en Pisa fue en 1997 con Caroline. Estábamos dando la vuelta a Europa (no, no de mochilera, yo jamás he sido de madera, ni ahora, ni antes ¡ni nunca!) en un tour organizado de bus. En esa época las cámaras no eran digitales por lo que tomabas la foto y la veías al llegar a casa y revelarla. Cuando bajamos en Pisa Caroline empieza a tirársela de fotógrafa profesional y ponerse en ángulos

—  ¿Qué haces fula?

— Estoy tomando una foto artística”.

Pues aquí les expongo la foto artística de marras. No sé que hizo pero ¡la pinche torre salió recta!

Pisa97

Y ya contenta con ese asunto resuelto, que es que es una espinita que no se me quitaba. Al día siguiente visitamos Castiglioncello donde el clima tampoco acompañó para el baño pero los niños se divirtieron en la playa un rato y almuerzo en Livorno, la ciudad de los canales y la Venecia de la Toscana. La ventaja de quedarse céntricamente, poder visitar varios sitios sin mucho embrollo

Playas toscana

Y, en fin, así se pasaron nuestros días en La Toscana, esa tarde fue regresar a “nuestra villa” a empacar y pasar nuestra última noche en nuestro lindo hogar.

Definitivamente que todos podemos decir: “TUSCANY, WE LOVE YOU!!!”

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