¿Cómo aprender jugando?

¿Cómo aprender lecciones de vida jugando?

¿Menos juguetes? ¿Más juegos? ¿Por qué? ¿Para qué?

Esto es algo que descubrí en estos días con mis hijas y me parece importantísimo y de gran ayuda para prepararlas en la vida.

Estas navidades la mayoría de los niños han desenvuelto un montón de regalos. Y es que de verdad que verlos y oírlos rasgar el papel y mirar sus caras maravilladas de verdad no tiene precio.

En mi caso, este año, sin pensarlo intencionadamente, hubo menos juguetes y más juegos. Y después de cuatro días dándole uso a los envíos de Santa me senté a pensar que me estaba dando tanta satisfacción estas navidades.

Por una lado me di cuenta de la maravilla de que no estábamos en función de las dichosas baterías.

El único juguete a baterías es un perro que se llama Kakamax cuya super cualidad es que hace pupú. Ya, yo también lo pensé, ¿para que quieren un perro mecánico que haga pupú cuando ya tenemos a Lola de carne y hueso y que hace pupú DE VERDAD? Que la paseen ellas todos los días ¿no? Pues no, querían el perro de las narices con el que jugaron el primer día y ahora esta parqueado en un rincón. Por lo menos no hay que limpiarle “nada” mientras no se apriete un botón.

Pero lo que me puso una sonrisa en la cara fue ver que nos la pasamos compartiendo en familia con los juegos. Y recordé las horas que pasaba con mi familia de pequeña alrededor del Parchis y el Monopoly en la mesa del comedor de Zaragoza.

Y esto es lo que he visto que se aprende en los juegos de mesa y que debemos aprovechar ahora porque son lecciones para toda la vida.

5 Lecciones de vida jugando

1) Conexión:

¿Te has fijado que los niños y los adultos andamos cada vez más con el cuello bajo encerrados  en nuestros aparatos electrónicos? Ojo, soy la primera que considero que enchufar a los nenes de vez en cuando un rato al Ipad contribuye a la salud metal de toda la familia, y reconozco que a veces me hablo con mi marido por chat dentro de la misma casa pero, me parece, que en esta era en que podemos comunicarnos a través de mil aparatos hemos perdido la conexión de verdad.

Esa conexión que sí se da en los juegos, donde nos vemos las caras y hablamos al mismo tiempo, donde nuestros gestos dicen más que las palabras y donde la risa común se oye y no suena así: LOL

2) Valores 

En Panamá estamos saturados de la corrupción y el “juega vivo” pero ¿De donde sale la gente así? Yo soy fiel creyente de que los valores se enseñan en casa desde pequeños y, sobretodo, se aprenden de las experiencias, no de los sermones.

En los juegos de mesa se vive y se aprende a: esperar tu turno, no hacer trampa, seguir las reglas del juego y, a que las reglas son iguales para todos.

3) Aprender a perder

Esa en mi casa es una medicina que mis hijas no tragan muy bien, pero, quiero que aprendan que en esta vida unas veces se gana y otras se pierde, que uno no renuncia y hace el mejor esfuerzo hasta el final. Y si se pierde se asume sin rabietas ni rasgándose las vestiduras.

Además, después de perder, se empieza otro juego y se sigue jugando. Igual que en la vida, Uno se cae pero se tiene que levantar de nuevo. Perder no es el fin del mundo, lo importante es estar dispuesto a seguir jugando.

4) Aprender a ganar

“En la mesa y en el juego se conoce al caballero”. Oigo esas palabras desde que soy pequeña y después de lo ya dicho me queda claro el por qué. Y saber ganar con altura es igualmente importante. Celebrar los logros es estupendo, pero sin burlas ni humillaciones hacia tus contrincantes.

5) Adaptarse al cambio

Con los juegos aprendes a hacer estrategias, a pensar en lo que tienes, cuales son las consecuencias de tu movida y pensar como tu adversario para ganarle la jugada. Puedes tener la partida a punto de ganar cuando un movimiento o la carta de otro de los contrincantes te desbarata todo tu plan.

Ya Darwin lo dijo hace rato “Adaptarse o morir”. El mundo real es tan cambiante como un juego de mesa y si quieres conseguir lo que buscas tienes que adaptar tu jugada a los cambios que ocurren en el momento y sacarle el mejor provecho a tus oportunidades.

 

Los juguetes son buenos, estupendos -detrás de cada diseño de un juguete hoy en día hay toda una investigación-, sin son sin baterías aun mejores, divierten y desarrollan la imaginación pero, a mí parecer, en conjunto, los juegos forjan personas.

 ¿Conoces algunas otras actividades cotidianas que tengan grandes lecciones de vida? ¡Cuéntamelas! me gustará aplicarlas.

¿Sabes de alguien a quien le pueda resonar estas reflexiones sobre los juegos y la vida? ¡Me encantará que se lo compartas!

Y bueno, no sólo esto me permite trabajar en mis hijas hacia las mujeres que quiero que sean, también ¡Nos divertimos un montón! Somos casi profesionales en el UNO de Princesas

Un beso, p.-

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4 comentarios a “¿Cómo aprender jugando?”

  1. Pamy

    Como apruebo tu actitud, ojala estos comentarios los leyeran las madres jovenes como tu y aprendieran la leccion, yo ya soy bisabuela y tengo vivos aun los valores que herede de mis padres que hoy en dia desaparecieron

    Responder

    1. Paola Schmitt Post author

      Hola Pamy, mil gracias!! los valores son de casa y podemos enseñarlos con pequeñas acciones divertidas. Es super efectivo cuando aprendemos y enseñamos jugando! un abrazo, p.-

      Responder

  2. Mary

    Un placer leerte! Tienes una sabiduría innata!
    Quiero compartirte mis reflexiones navideñas!
    Mi familia es pequeña en número pero grande en sentimientos. Está formada por mis hijas, Marycarmen, Naomy, su esposo Víctor, su hijo VitinManuel, mi hija Sophia y yo. Como todos los años nos congregamos para degustar la tradicional cena de navidad y posterior de año nuevo.
    Sin embargo…. Este año fue diferente en algunos aspectos. El primero, la ubicación. Por 32 años nuestro punto de reunión fue la casa original, este año, Marycarmen tiene su departamento propio y por ende la reunión fue allí.
    Segundo, nos esmeramos en que la cena fuese eso….. una cena y no una preparación exagerada de comidas, que pasan a llenar todos los envases plásticos existentes en casa, para formar parte del escenario de la refrigeradora y de posterior comidas recalentada de tres días después, hasta que un valiente grita “NO MAS COMIDA DE NAVIDAD”.
    Tercero, dejamos a un lado los celulares y nos concretamos en nosotros. En nuestros gorros navideños, las medias, las conversaciones familiares, el disfrute de ver a los dos niños embelesados en sus juegos.
    Cuarto el globo de los deseos. Subimos a la terraza del edificio y soltamos un solo globo (espero que el mismo sea biodegradable) y eufóricos de alegría, vimos como ascendía el mismo hacia los cielos de nuestra bella ciudad, con nuestro único deseo de que Diosito nos mantuviera unidos, sanos y con lo necesario para vivir.
    Creo que esto es la navidad….. Permitir que Dios entre en nuestros corazones y hacer de ellos el pesebre para que more allí por siempre. La navidad no es llenar la mesa de viandas que luego se desechan, no es estar juntos pero separados, es tener un solo deseo familiar de amor y paz. Es la unión familiar de esperar con toda ilusión la llegada del nuevo año, con la fe puesta en el Altísimo, que nada sucede si él no lo permite y que venimos a este mundo con un propósito y que este debe cumplirse.
    Iniciamos un nuevo año, seguimos aquí, con más experiencia, con la sabiduría de los años, que me permite Dios y que a su vez me faculta para solicitar , que retomemos la unidad familiar, los valores, la humanidad, la tolerancia, el respeto que tanto necesitamos en nuestro país. Iniciemos en nuestros hogares y estoy segura, haremos una diferencia nacional.
    Feliz año 2016, Paola, por favor no dudes de lo mucho que se te quiere!.

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    1. Paola Schmitt Post author

      Hola Mary, que bonitas tus palabras pero sobre todo que bonita tu experiencia de Navidad, se ve que fue un día realmente entrañable, ¡cuánto me alegro por ti y tu familia! Espero que el 2016 te traiga miles de esas experiencias y te conceda ese deseo de amor y unidad. Por cierto que esas lamparas de deseos son realmente hermosas.
      Un gran abrazo y gracias por compartirme tu Navidad, p.-

      Responder

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