Como encontrar mi propósito me salvó la vida

propósito

En el escrito anterior te contaba cuando perdí mi norte y toda las emociones que uno siente cuando te das cuentas que estás desconectado de tu propósito y del sentido de la vida por lo que te sientes a la deriva.

No sabes como me ha despertado ver los comentarios, tanto aquí en el blog como en mi página de Facebook, de personas igual a mi o a ti que me dijeron “Sí, esa soy yo” “Yo estoy viviendo eso”. Tantas personas con ganas de darle un giro a su vida para sentirse fluyendo con sentido y dirección.

Por eso quiero compartirte esta parte de mi historia, con muchos detalles que no había contado antes pero que ocurrieron para que yo pueda estar aquí hoy hablándote de esto.

Cuando me sentía que vivía un día detrás de otro sin gran diferencia entre ellos ni mayor entusiasmo por ninguno, pensaba que tenía que hacer más, lograr más, mantenerme más ocupada, no sé si pensaba que así encontraría un norte o, mantenerme ocupada me permitía no tener que pensar que no lo tenía.

También absorbía más de los demás, “yo resuelvo”, “déjamelo a mi”, como si me sintiera más en propósito si estaba ayudando a otros en su propósito.

Una rueda de hamster donde uno corre, hasta puedes correr más rápido, y todavía puedes correr con más peso, pero igual no te has movido del mismo punto, aunque si estás mucho más cansada.

Hoy veo como cuando he adoptado posiciones en que me he negado a mí y evitado ponerme en contacto y alineación conmigo misma, mi cuerpo ha reventado, como si esa niña interior que quiere ser atendida hiciera su máximo llamado de atención destrozando la casa.

Cuando tenía 19 años, durante la separación de mis padres, donde me manejé como toda la adulta que quería ser o pensé que se suponía que debía ser, pero que no era, cree una piedra en mi vesícula del tamaño de una uva.

Fui la persona más joven en Panamá que se le sacó la vesícula por laparoscopía. En serio, soy un caso de estudio.

Dos años más tarde, aun sintiéndome a la deriva entre quien era, y quien pensaba que se esperaba que fuera dentro de ese proceso, mi nariz se trabó y no podría respirar ¿mi cuerpo quería decirme que me estaba sofocando? No lo sé, pero necesité otra operación para cortar a más de la mitad mis cornetes.

Muchos años corrieron después en los que profesionalmente me encontraba en una posición económicamente muy cómoda, hoy veo que en su esencia iba en contra de mis necesidades humanas particlares, pero siempre lo compensé embarcándome en miles de proyectos paralelos que me entusiasmaron por un tiempo. Organicé varios festivales, abrí un restaurante y una galería, participaba en exposiciones de arte, organizaba eventos, asistía a fiestas, me iba de compras y salía en muchos pero que muchos viajes.

Después me casé y vinieron mis hijas.

La maternidad me agarró de los brazos y me sentó en una silla.

Con dos hijas pequeñas y las responsabilidades de un hogar, me enfoqué y me manejé como creí que se esperaba que debía hacerlo. Pasé nuevamente por encima de ponerme en contacto con lo que son mis necesidades intrínsecas y adormeciendo las cosas que más valoro por, de alguna manera, seguir un camino que suponía tenía unos parámetros definidos.

Hoy he aprendido que puedo tener roles y aun así crear una vida alineada conmigo misma donde sentirme siempre en creación y expansión, entonces, la verdad es que me sentía atrapada. Ya, esto era lo que era y no había más.

Para hacerte la historia corta, mi niña interior, que ya sin las distracciones de viajes, aventuras y tanta vida social, veía esa vida sin un propósito mayor ni un norte definido hacia el cual crecer, empezó nuevamente a dar gritos.

Como te conté una yo “adulta” le decía que ya, que todo estaba bien y las cosas estaban en orden, que dejara la pataleta. Pero ella quería ser escuchada, no, no estaba bien, y lo dijo nuevamente destrozando la casa.

Pasé unos años bastante enferma.

Tuve un problema en la sangre y necesite transfusiones de hierro varias veces a las semana por varias semanas. Después creé un tumor en la tiroides que amenazó con ser cáncer, aunque finalmente no lo fue me la quitaron y he quedado por siempre a merced de las pastillas. Como resultado tuve una descompensación llegando a tener un THS de 47 (límite máximo debe ser 5) lo que me trajo enorme debilidad, depresión, agotamiento crónico y desesperación porque no sabía que me ocurría.

Aclararé que descubrí mi diagnostico yo solita después de muchas noches de Dr.Google, pero eso es otra historia para contarse en otro momento.

Todo esto ocurría en paralelo a que la relación comercial que tenía en mis empresas con mis distribuidores se deterioraba y, debido a un cambio generacional en ellos, las personas con las que trataba ahora no eran con quienes comencé negocios y tanto sus comunicaciones, su trato y sus intenciones no eran claros y, su agenda, desestabilizadoramente dudosa.

Me provocaba gritar ¡paren el mundo que me bajo!

Y mis gritos fueron escuchados. Me pararon el mundo con un diagnostico de cáncer de seno en enero del 2015.

La siguiente pregunta era ¿realmente me quiero bajar? Porque estaba llevando mi vida a una espiral donde ese iba a ser mi siguiente paso.

La respuesta: no, no quiero que acabe ¡quiero que sea diferente!

Y aquí comencé el precioso proceso de redescubrirme.

En los meses que estuve en quimioterapia, me enfoque en mí misma. Cree para mi “un huevito” en el cual empece a hacer el trabajo interno y conectar con esa niña de adentro, para hacer alianza con ella y pudiéramos convivir alineadas y sintiéndonos ambas plenas y entusiasmadas. 

Este es un paso imprescindible, escuchar que te esta pidiendo tu ser interior y escuchar que es lo que a él le haría feliz si nada más importara.

Mientras otros miraban preocupados mi situación yo, estoy inmensamente agradecida que me fue dada esta oportunidad de parar, así fuera rompiéndome las rodillas, y darme este espacio para pensar y alinearme que en la vorágine cotidiana no estaba encontrando.

Encontré los procesos y las herramientas para conectar con cuales eran las necesidades básicas más importantes para mí, en mi caso y descubrí como mi necesidad de estar creciendo y haciendo algo significativo estaban suprimidas y eso me estaba sofocando y me apagaba un poco cada día.

También hice un gran trabajo para descubrir que creencias eran mías, que creencias adoptadas de mi círculo cercano o la sociedad y como desmantelar las que no me servían y suplantarlas por otras que me empoderaban. Aprendí mucho sobre miedos, sus raíces y a desarticularlos.

Conecté conmigo. No con quien se suponía que debía ser o lo que debía hacer. Conmigo.

Aprendí a desvelar las cosas que realmente valoro, me dan motivación y sentido y como crear una vida congruente con ellos. A detallar los talentos que se me han dado, los que sabía y de los que no me había percatado, y como desarrollar las habilidades para potenciarlos.

Aprendí sobre qué es la pasión y donde radica y a como congeniar todo eso de manera que aporto a mi vida, a la de otros y a un bien mayor mientras me siento en paz y con dirección.

Aprendí sobre qué es realmente un propósito y todos lo mitos sin sentido que se han creado a su alrededor que nos paralizan para encontrarlo más que acercarnos a él.

Aprendi tanto sobre quién soy, a quién le hablo y a quién le quiero hablar… Qué es lo que te invito a que aprendas de ti para ir definiendo tu norte y tu propósito.

Cuando terminé mi ultimo tratamiento de radioterapia ocurrió lo que se veía venir. Mis relaciones comerciales terminaron, más abruptamente de lo que imaginé o esperaba, y aun no tenía media pulgada de cabello en mi cabeza cuando me encontré suspendida sobre la nada.

Sin embargo creo que fue el segundo guiño que me hizo el destino ese duro año.

Me arrebataba lo que yo no estaba dejando por decisión propia pero que oprimía y encarcelaba. Me liberaba de un mundo donde no me reconocía más y situaciones que no me aportaban, era infravalorada y me arrastraban por donde no quería ir.

De verdad te digo que si eso me hubiera agarrado sin las bases que tenía sobre mi propósito creo que mi niña interior en un ataque de pánico hubiera quemado la casa por completo. 

Pero ella y yo ya habíamos hecho alianza y teníamos un norte por el que pelear juntas.

Lo que podría haberme destruido me hizo más fuerte.

Lo que podría verse como el final, lo vi como un nuevo principio.

Cuando lo ves así lo que parece un callejón si salida se convierte la oportunidad de todas las posibilidades.

Una hoja en blanco se me había entregado para escribir ahora mi historia, en mis propios términos.

Recuerdo que mi familia se preocupó mucho y me dijeron: “prepara tu CV para ayudarte a buscar trabajo”. Y con una calma que ellos no entendían dije que no. Yo sabía lo que quería hacer.

Yo tenía la brújula, yo tenía la pluma, yo tenía el control y me sentía contenida por una fe en un Dios que me sostiene y mis capacidades para levantarme.

Desde el primer día me dediqué a dar los pasos consistentes con mi norte y hoy me encuentro en una posición exitosa en muchos más sentidos que sólo el profesional.

Porque para mi el éxito es estar alineada contigo misma, hacer aquello con lo que te sientes bien, es bueno para ti, es bueno para otros y estás aportando exponencialmente.

Puedo decirte que desde el 2015 no me he enfermado ni una sola vez, mis exámenes periódicos han salido siempre estupendos, mi hígado procesó todos los venenos de la quimioterapia y se recuperó al 100% en tiempo record y yo no he sufrido ni de un resfriado en dos años y…

sé que no lo haré porque mi cuerpo y yo somos uno, y tenemos una misión.

Esa es la fuerza que te da tener un norte y un propósito.

Ahora sí me fui de largo con este escrito. Toca partir por pedazos todo lo que quiero decir. Porque quiero contarte que detallé el camino que recorrí, para volver a él si me pierdo de nuevo, para ayudar a otros a recorrerlo y quiero compartirlo contigo.

Sí, sobre eso te voy a escribir en el próximo articulo. Ya no tanto sobre mí, LO PROMETO, sino sobre como tú puedes aplicarlo también.

Me encanta escuchar de ti. Sentir que hablo y acompaño y estoy acompañada, agradezco y contesto todos los comentarios.

Un abrazo, p.-

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20 comentarios a “Como encontrar mi propósito me salvó la vida”

  1. Ofelia Arevalo

    Guao Paola, Dios siga bendiciendo tu vida, porque de esa manera trasmites esas bendiciones a quienes te leemos. Un gran abrazo!!! Gracias por existir y compartir tus experiencias

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  2. Cintia

    Hola siento que tengo que realizar cambios tengo proyectos pero no sé cómo alinearme y seguir adelante

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  3. Veronica Gutiérrez Ávila

    Me
    Identificó tanto contigo!!!yo padecí de Cancer de seno el mismo año que tú … No sé cómo llegó a mi Via face un artículo en el que escribías acercase todo lo que experimentaste con las químios …justo lo que yo en ese mismo momento estaba esperimentando .: desde ese día soy tu fan … Mil bendiciones y ojalá yo también encuentre el rumbo de mi vida como tú . Besos

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  4. Laua mejia

    Hola paola. Súper interesante que hayas compartido tu historia, creo que los testimonios de vida ayudan a otros a entender que no estamos solos y que no somos casos aislados sino que todos estamos tratando de encontrar algo afuera en nuestras propias fuerzas cuando donde esta realmente es dentro de nosotros. Yo fuí diagnosticada de cáncer en la amigdala hace un para de meses por eso me resuenan tus palabras porque entendí que fuí yo quien produge mi enfermedad y soy yo quien puede hacer que permanezca sana.

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  5. Yira Samudio

    Hola es un gusto leerte y me identifico contigo ya que en estos momentos estoy pasando por un tratamiento de cancer de seno, el cual me lleva a pensar cual es mi misión en esta vida, pregunta que me hago después de enterarme de mi enfermedad porque antes pensaba que todo estaba bien, pero se que con mucho animo y confianza en Dios, encontrare el rumbo de mi vida, aunque ahora mismo lo mas importante para mi, soy Yo.
    gracias por tus escritos

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    1. Paola Schmitt Post author

      Así mismo Yira, lo más importante eres tú, conectar contigo, poner tu mejor esfuerzo en ayudar a tu cuerpo a luchar eso ya tu espiritualidad a fortalecerse sabiendote sostenida por un Dios que te acompaña, un abrazo, p.-

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  6. Kenia Kan

    Muchas gracias por compartir esta vivencia con nosotros. Puedo decirte que me identifico con esa sensacion de perdida, de no saber, donde estas, de vivir el.dia a dia trabajando en lo que sabes hacer pero que ya no te emociona.
    Gracias a leer este artículo decidí hacer la pausa en mi vida y buscar el norte. Tengo en un 50% definido hacia donde quiero ir. Tengo que encontrar ahora el cómo y la hoja de ruta.

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  7. Aide

    Hola Paola!
    Te leo y en cada línea pareciera que estoy describiendo mi vida en algunos aspectos, me reflejo en muchas situaciones contigo, porque al igual que tú me siento perdida, con muchos deseos de hacer algo que me llene a mi, y a los demás, pero a la deriva.

    Creo que por algo he llegado contigo, y agradezco compartas esto porque me permite aprender y ayudarme en la búsqueda de mi propósito de vida.

    No te conozco, pero me nace enviarte u fuerte abrazo.

    Atte.

    Aide

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    1. Paola Schmitt Post author

      Hola Aide, me encanta que estemos conectadas y nos conozcamos ciberneticamente, gracias por acompañarme con mis escritos, tengo algo que he creado que estoy segura puede ayudarte muchisimo, un abrazo, p.-

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  8. Maria del Carmen Ospina M.

    Hola Paola. Muchas gracias por tu generosidad. En estos momentos hago lo q se me ha presentado en el camino, cuidar d mi madre por salud y de mi nieta puesto q mi hija labora…..quiero vivir con mis padres , esposo e hij@s pero las circunstancias no me lo permiten…..hay soluciones pero no sé q camino tomar. Gracias por compartir :-*

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    1. Paola Schmitt Post author

      Hola Maria del Carmen gracias por compartirme tu historia, estoy segura que si eso es lo que deseas y lo que les conviene encontrarás la manera, un abrazo, p.-

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  9. Ingrid Ann Gomez Barroso

    La felicito por su escrito me ha llenado de una energía inmensa paso por un proceso de aprendizaje muy duro xo también me he encontrado a mi misma y ya se cual es mi propósito algo q nunca espere ser ni hacer

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    1. Paola Schmitt Post author

      Hola Ingrid! no sabes lo contenta que me pone lo que me escribes. Es tan rico sentirse viviendo con dirección que definitivamente celebro contigo! un abrazo, p.-

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  10. LILIANA Londoño R

    Me alegra contar contigo y bendiciones por todo lo que haces ylos momentos tan duros.
    Quisier compartir contigo muchas cosas Dios te bendiga

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    1. Paola Schmitt Post author

      Hola Lililana, muchas gracias por tus palabras, cada momento ha sido un momento de renovación a través del que he sido bendecida, me encantará compartir y que me compartas, un abrazo, p.-

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