El cáncer, yo, y lo que hizo la diferencia en esta historia.

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¿Estás viviendo todos los recordatorios de la cinta rosada y la lucha contra el cáncer de mama y aun no has hecho tu cita para tu chequeo?

Pues quiero con mi testimonio, entrar en la parte de atrás de tu conciencia para que no dejes pasar tu chequeo de este mes y veas como a mí, estar alerta fue lo que me salvó la vida.

Esta es mi historia…

Fui diagnosticada con cáncer de mama en mi pecho izquierdo en enero del 2015.

Pero quiero contarte qué hice para detectarlo a tiempo que me salvó la vida porque le tomó sólo 4 MESES pasar de un bultito a un agresivo cáncer de seno.

En agosto del 2014 me sentí un bultito en el pecho. Como de una aceituna, duro y estático. No me dolía y fuera de que me era fácil de tocar en mi escote no hacía más por llamar mi atención.

Pero estaba ahí, donde no me parecía que debería estar. Pero bueno, seguro me entiendes, una se va enredando entre el trabajo, lo niños etc y dices “ahorita que saque un tiempo uno de estos días me lo voy a chequear”.

En una cita con un doctor se lo mencioné pero le restó importancia y lo más fácil es quedarse tranquila con eso y decir “pues seguro que no es nada” pero, tu cuerpo no debe crear bultitos, debes estar al acecho y cuando encuentres uno ¡insistir para que te lo vean bien!

Será por eso de que soy coach, porque soy necia o porque mi ángel de guarda me estaba pinchando, pero agarré agenda y me dije “¿qué día va a ser ese día en que me voy a chequear este bulto en serio?” y allí mismo me hice una cita con mi doctor.

Me fui derechito a verme con un doctor cirujano oncólogo, en mi caso Dr. Pablo Durán, alguien que estuviera acostumbrado a ver bultitos “con patas” y me dijera qué es lo que veía.

Para empezar ese bulto no salió en la mamografía del octubre anterior (recuerda que entonces estaba en agosto) y estuve tentada en esperar a la mamografía del próximo octubre. Por lo que de entrada te digo que sólo prestarle atención a tus senos de octubre en octubre no es suficiente.

Primer Chequeo

Salió como un quiste sólido, realmente como una aceituna, ovalado y que no permitía a la aguja entrar. ¿Comentario del doctor? “No es de preocuparnos inmediatamente pero no me gusta, ven en tres meses para tenerlo monitoreado”

¡Claro que lo eché al saco de “en tres meses vuelvo a llamar”! Y bien sabes que ese saco uno siempre lo desempolva tarde, así que la verdad regresé a los cuatro meses, a finales de diciembre, y porque seguía ahí en mi escote, me era fácil sentirlo y no me permitía olvidarlo totalmente que si no ¡vaya uno saber cuando hubiera vuelto!

Segundo Chequeo

En este chequeo mi aceituna había cambiado. Ahora tenía líquido en su interior y con la aguja lo dejaron flat mientras el líquido oscuro que salió se ganaba un viaje a patología.

Era finales de diciembre y todos nos fuimos en la vorágine de las fechas pero, en la primera semana de enero yo volví a sentir el bulto igualito en el mismo lugar.

Los exámenes de patología aun no habían llegado. Aquí entre nos, creo que el doctor pensó que yo estaba algo obsesionada, porque lo había succionado hace poco, pero me dio cita para verlo de nuevo

Tercer chequeo

Para sorpresa del doctor en menos de tres semanas el bultito había vuelto a crecer a su tamaño anterior, ya no tenía figura de oliva sino era amorfo y su núcleo era tan sospechoso que ni siquiera quiso pinchar de nuevo ahí.

– Hay que sacarlo

– ¿Para cuándo?

– Para mañana.

– ¿Cómo? No, no, no. Mira, yo acabo de llegar de vacaciones y tengo la agenda full (de esas necedades estúpidas mías ya te contaré en otra ocasión)

– Te doy una semana. Ni un día más.

Resultado

A mediados de enero me hicieron la operación donde me extirparon el quiste. En su interior se encontraba un cáncer con células triple negativo y con una tasa de rapidez de crecimiento de 80%.

4 meses nada más le tomó al “bultito” en convertirse en este agresivo cáncer de seno. El chequeo continuo y cercano me permitió detectarlo en Estado 1.

Un mes, con sólo un mes más que hubiera dejado esto en el saco de “para más tarde ahorita apenas tenga un tiempito”, ambos doctores coincidieron en que yo me estaría enfrentando a otra historia, otra batalla y otra guerra mucho más difícil e incierta.

Porque aun en Estado 1 pasé por otra operación más, cinco meses de quimioterapia intravenosa (que no fueron ningún moco de pavo como ya te conté aquí en la entrada sobre la vida con los efectos secundarios de la quimioterapia), dos meses de radiación y me quedan 10 años de chequeos.

Es Octubre, vamos a tener recordatorios por todas partes pero te lo digo, igual que le digo tantas veces a mis clientes de coaching que seguro esta frase les va a sonar muchííííísimo:

¡Lo que no está en tu agenda no existe!

Abrela ya. Llama ya. Haz tu cita ya. Agendala con día y hora. Ya.

No para en algún momento del mes cuando tengas un tiempo. Hazlo ahora, mientras lees esto.

Hazlo…¡YA!

Este mes aseguradoras y hospitales tienen ofertas y promociones especiales ¡Aprovéchalas!

Ahora, mientras aun tienes esta pantalla abierta. No esperes. Un mes o una semana pueden hacer la gran diferencia.

Lo que a mí me salvó la vida fue hacerme mi autoexámen donde me encontré el bulto y hacerme los chequeos médicos enseguida.

–>> Te invito a que determines un día a la semana, cada semana, en el que te hagas tu autoexamen y que vayas a chequeos médicos regulares. <<–

Déjame tus comentarios y opiniones aquí que me encanta y ¡¡me los leo y los contesto toditos!!

Por favor, compárteselo a toda mujer a la que quieras hacerle este recordatorio.

Un abrazo enorme, p.-

(Gracias Georges Pauline Don, una fotógrafa y mujer increíble, por estas fotos)

cancer de mama Paola Schmitt

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2 comentarios a “El cáncer, yo, y lo que hizo la diferencia en esta historia.”

  1. Reina Medaglia

    Que manera tan fácil y profunda de mandar un mensaje directo y sin escala a todas las mujeres. El diagnóstico temprano es la clave, pero si es tardío también hay esperanzas y tratamientos. Gracias por compartir tu hermosa historia de vida. Ya soy tu fan

    Responder

    1. Paola Schmitt Post author

      Hola bella, por supuesto que hay esperanzas y tratamientos, hay que dar presencia y hacer nuevos pactos con nuestro cuerpo, un abrazo guerrera, p.-

      Responder

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