¡SILENCIO! ¿Qué pasa al desconectar de las redes sociales y los chats?

¿Te has fijado como desconectar de las redes sociales o los chats se ha vuelto casi imposible, que estas casi que en una adicción? Ya no sé si adicción o se ha vuelto un reflejo automático y constante eso de tener un segundo libre, o ni tan libre, y ver el celular.

¿También te pasa?

¿Eso que cuando dices que vas a pasar menos tiempo en ellos y te encuentras, sin saber cómo, dando una vuelta por el Facebook, una ojeadita nada mas de dos horas al Instagram en el chat a media noche?

Si eres de los que dicen que tú jamás, pues felicidades, que bien por ti, pero, si estás aquí es porque estás dando esa vueltita extra a la redes y, como yo, a veces esta eres tú y, en ese caso tengo algo que decirte.

Yo soy de las que creo que la vida es como quieras recordarla pero ya casi que no importa lo que vives sino como lo registras.

La fiesta es un plomo, vinieron dos gatos y te estás comiendo un cable, pero no hay nada que un “boomerang” no pueda hacer ver como el momento más divertido de la historia.

No sabes como ocurrió pero ahora le tomas una foto al plato antes de comértelo y capaz que se enfría y todo antes de darle bocado pero lo posteaste con el filtro ideal y el mejor hashtag.

Por supuesto antes de terminar ese mismo plato has verificado unas dos veces mínimo a ver si alguien puso like, y si comentaron dejas cubiertos y todo para contestar.

Te encuentras deteniendo un momento de risas espontáneo para tomar la foto, por favor miren para acá, y con la risa pasada insistes, otra, otra, ahora en vertical para el Instagram stories.

Nadie toque nada que la foto me salió movida y voy a tomar otra, ¿te importaría correrte a la derecha? es que sales…. ahora sí, ya la tengo, ya pueden hacer lo que quieran, y comentas la foto mientras la fiesta avanza contigo tecleando y pegada a la pantalla que es lo mismo que decir sin ti. Pero no te estás dando cuenta…

¿Les importaría hacer orden y mirar a la cámara a ver si podemos tener una foto completa de toda la familia?. Deja eso, no hagas muecas, enderezate, sonríe, no te metas eso en la boca, otra mas. Mira como salió, ¿salimos todos bien? ¿Cómo me veo? espera sácamela desde arriba que me veo más flaca ¿otra? ¿a que nombre te tageo?

Ahora ir al baño con el celular es casi tan inseparable como ir con papel higiénico, así como dar una chequedita a las redes mientras se calienta el agua, que caes en cuenta que lo hizo cuando se empaña hasta la pantalla que estas mirando.

O, qué tal la de, hoy me acuesto temprano, solo a voy a dar la ultima chequeada al Instagram, y ¡Zas! se te fue una hora y media sin verla porque una se queda ahí pegada sin poder desconectar de las redes sociales.

Y claro, esta la de sentirse que tienes que estar disponible en el chat como si fueras ginecólogo o contestar enseguida ni que fueras el 911.

Vale, ahora las puse todas juntas y puede que digas, yo tanto tampoco, aunque claro, una cosa es lo que dices, lo que quieras creer y otra es la verdad de almorzar con el celular en la mesa, pero bueno, vamos a darnos todos el beneficio de la duda.

Yo tampoco me escapo, porque además las redes y los chats son como una fiesta de baile donde estás en la pista y el bailar es ver lo que comparten, y compartes, cometas y te cometan, escribes y te responde y, después de todo, como en cualquier fiesta, te estás divirtiendo. Sólo que la fiesta no acaba nunca, eres tú la que tiene que dejarla, y lidiar con el FOMO no es cosa fácil.

Sí, el síndrome de abstinencia de las redes sociales le conoce también como FOMO… Que corresponde a las iniciales de Fear Of Missing Out. Miedo que te da al pensar en desconectar de las redes sociales y el chat y de que por ello te vas a estar perdiendo de la escena.

No te despegas porque ¿que tal que pase algo que no te estés enterando? Hay que saber lo que pasa ¿no? O que tal que se olviden de ti… No he posteado en tantos días, he dejado el ritmo de consistencia, tengo abandonada a mis amigos….

Y si no contesto el chat en seguida, que mal, que feo, que descortés ¿se habrá enojado? Qué vergüenza…

Dejar cualquier hábito, o ya casi que adicción, nunca ha sido fácil, así como vencer cualquier tipo de miedo, por tonto que parezca cuando lo lees así en tercera persona.

La voluntad no siempre es tan fuerte. 

Pero como no existe la casualidad sino las sincronizaciones, donde la voluntad a veces no llega, ocurren los milagritos camuflados de imprevistos.

Así fue como yo bajé la ultima actualización de mi celular y esta nueva versión le dio por leer que la mayoría de las conexiones WiFi no son seguras. Y llegué a Disney para encontrarme que no tenía internet ni en el hotel ni en ningún lado. ¡POR UNA SEMANA!

Me dijeron que conectara el roaming pero como ya tuve una mala experiencia previa estoy cerrada como un bombillo ante esa idea y me niego rotundamente. Así que me dejé llevar por la corriente.

Y descubrí la maravilla que es desconectar de las redes sociales, el chat y hasta el email.

Tomé pocas fotos porque me enfoqué en vivir más el momento que en registrarlo.

Mis manos estaban ocupadas con las manos de mis hijas. Mis ojos en sus caras maravilladas.

Hicimos largas colas a la antigua. O sea, sin estar toda la fila mirando los muros de Facebook o Instagram o contestando emails que pueden esperar sino jugando juegos de palmas: pulpo, pan de huevo, la toca. Y los demás nos miraban fascinados como nos concentrábamos y jugábamos cada vez más rápido y entre risas.

Al poco tiempo miramos a nuestra alrededor y varias familias estaban jugando también a las palmas.

Gracias a Dios que no tuve señal porque ha sido el viaje en el que me he sentido más presente, más conectada que nunca.

Hubo el espacio y el silencio para enfocarme en estar en el ahí y el ahora.

Además, como no había señal y no se podía hacer nada tenía cero sentimiento de culpa.

Cuando tuve “un real” de señal en algún momento escribí a email y chat diciendo lo siguiente:

“Estoy de viaje con acceso a internet limitado, te contestaré el martes 7”

Adivina qué…

¡NO PASO NADA!

Nadie se murió, colapsó, o le fue imposible esperar.

No me perdí de nada imperdible, nadie me ha preguntado quién soy que no se acuerdan y no tengo prisas por regresar de la misma manera al baile incesante que en verdad son las redes y la respuesta inmediata del chat. Como toda fiesta son  divertidos, pero también ruidosas y como corrientes rápidas que te llevan.

El silencio tuvo una manera propia de llamarme con esta sincronización y me ha gustado tanto la experiencia que regresé a mí desde mi silencio. Y te invito a que justamente invites a ese silencio porque te llena más que nada en tu pantalla, te centra, te reconecta contigo, con tus pensamientos, con quién realmente eres y quienes mas te importan y les importas.

Como la voluntad no ayuda si está presente la tentación te invito a que desconectes tu señal de celular, lo pongas en modo avión de vez en cuando, y lo dejes más en casa o la oficina. Por aquello de que te sientes menos culpable si la otra persona solo ve un ganchillo de que el mensaje aun no te ha llegado.

Da risa pero como todos los miedos, el FOMO, está sobretodo en tu cabeza.

No te pierdes de nada.

Ganas muchísimo.

Ha pasado una semana y no he estado muy presente en redes ni soy Speedy Gonzalez en el chateo y por otro lado también tengo ganas de participar de nuevo, porque después de un descanso, de vivir de verdad presente y con el espacio de escuchar tus propios pensamientos, me siento con ganas de compartir desde un lugar más centrado y congruente conmigo misma.

Conectar ahora desde este estado, como lo he hecho siempre, con mucho cariño y humor (en mis redes suelo escribir más a menudo así que si quieres que estemos más cerquita te espero en mi Facebook o mi Instagram para que estemos juntas, a ratos 😉

También es cierto que me voy a dar mucho más descansos como este.

Si no contesto enseguida ya sabes que puede ser que solo estoy en mi momento de desconectar de redes sociales o chats y volveré a ti cuando esté recargada de mi misma de nuevo.

De veras espero que también te des la oportunidad y hagas lo mismo.

Desconectar, para conectar contigo, para así cuando conectes con los demás estés en el mejor lugar para ti y para ellos.

Para que puedas pensar y escuchar tus pensamientos.

Ya ves, iba a escribir de otra cosa, es más, esto iba a ser un escrito cortito en redes, y los dedos se me han ido y creo que si has llegado hasta aquí no es casualidad sino sincronización y este escrito esta hecho para ti hoy y el llamado del silencio también te está buscando.

Un enorme abrazo, p.-

P.D. Si aun no eres parte de Mi Tribu Querida me encantaría que lo fueras subscrbiendote al blog para estar mas conectados ya que hay escritos, bonos y regalitos que solo le envió a los inscritos en esta tribu maravillosa.

¿Cómo estamos cambiando el acoso sexual? ¿Qué nos ha dejado #metoo?

#metoo

¿Te fijaste como apenas hace un par de semanas Hollywood se estremecía hasta los cimientos con la exposición del acoso y abuso sexual de Harvey Weinstein?

Decenas de actrices y otras mujeres salieron a gritar esas experiencias que tenían guardadas debajo de la alfombra.

Entonces la actriz Alyssa Milano incentivó a todas las mujeres a sacar esos trapos sucios al sol y compartir su experiencia con el lema #metoo si también habías sido acosada y abusada sexualmente, o si llegabas a sentirte así al ver a otras mujeres en ello.

Y esta campaña, en cuestión de minutos, hizo explotar las redes y se volvió viral.

Más allá del “trend topic”

¿Qué nos ha dejado la campaña #metoo?

Yo creo que nos encontramos en un momento realmente trascendental para las mujeres, algo mucho más profundo que realmente va a mover las bases de la sociedad y cambiar muchas cosas.

Yo, cuando vi como tantas mujeres daban su paso adelante con el pecho en alto, liberando su rabia y vergüenza contenida, con cierta aprensión -esa que te da cuando vas a decir algo que te llevas callado mucho tiempo-, me uní a #metoo

Mi experiencia la comparti en mi pagina de Facebook (a la que te invito que te unas porque allí escribo con más regularidad datos y escritos también relevantes para ti) y también te voy a compartir aquí ahora, con la certeza de que hay hoy un campo seguro para hablarlo con una contención a escala mundial.

En el momento que la escribí, pensaba que esa era la finalidad de esta campaña, quitar la vergüenza, entre no haber dicho nada antes y la culpa de si parte tuya era responsable, y la rabia guardada.

Ahora, con la calma que da el tiempo, por poco que sea, me he dado cuenta de la verdadera envergadura de este movimiento porque me di cuenta que estaba haciendo la pregunta equivocada para encontrar su razón.

Cuando cambié la pregunta, cambio la respuesta y todo tuvo mucho más sentido.

Cuándo me pregunté:

¿Por qué es importante esta campaña?

Se movió rabia dentro de mí para contestar contundente…

Porque estamos hartas del abuso y el atropello y ya tuvimos suficiente.

Hartas de quienes abusaron de su posición para hacernos aguantar sus guarradas.

Hartas de quedarnos calladas porque damos por hecho que las juzgadas seríamos nosotras.

Hartas de tener que aguantar en silencio para no ver afectada nuestra carrera y nuestras posibilidades de trabajo.

Harta y con rabia porque no te reconoces en ese momento, y tu yo de hoy habría reaccionado de otra manera, porque no la habrían agarrada desprevenida.

Harta de repetirte la película en tu cabeza mil veces descubriendo dónde y cuándo deberías haber dicho o hecho algo que no hiciste.

Estamos harta de ser víctimas de estos perpetradores.

#metoo es importante porque nos permitió sacarlo, decirlo, gritarlo, no ser juzgadas, ser acompañadas y, para mi sorpresa, dejar trascender e ir esa experiencia sin que ocupe más espacio en el armario ni te vayas a tropezar con ella debajo de la alfombra.

Se dijo y se fue la rabia…

Esto es lo que escribí en su momento en mi página de Facebook

ME TOO
Estaba en mis treintas disfrutando de una incipiente carrera en pintura.
En una exposición local se encontraban importantes galeristas internacionales.
Uno de ellos, importante marchante latinoamericano extranjero, me dijo al final de la exposición que era vegetariano y no había podido comer nada en todo el día si le podía llevar a algún sitio a comer algo.
Yo que soy confiada por naturaleza y que además no ví nada raro en el momento, le lleve a Athem’s Pizza y en plena comida empezó a hace comentarios muy detallados y explícitos sexuales.
Yo me quedé petrificada mientras él me hacia todo tipo de proposiciones y decía que podía hacer mi carrera volar, que no me podría poner en su galería pero movería todos los hilos que hay que mover para ponerme en escena hasta que llegara ese momento.
Yo nada mas estaba ahí como los ojos como platos sin poder creer la situación.
Que su hotel estaba a la vuelta de esquina que subiera con él para que habláramos para ver que podíamos hacer, como se sentía de excitado conmigo y todo lo que podría hacer.
También aclaro que este hombre no había visto ni un cuadro mío en su vida, no tenia idea que pintaba así que cualquier interés genuino por mi arte estaba mas que descalificado.
Por una lado me provocaba tirarle un vaso de agua encima con su ladopsomo todo pero, la verdad, estaba petrificada. Entiendo perfectamente a quien está en esa situación.
Empiezas a sudar frío, sabes que tienes que salir corriendo pero no te puedes mover, pensaba, este sería el momento que te levantas y lo abofeteas, pero no podía, me sentía indefensa, con mis 5’9” de estatura me sentía pequeñita y asustada.
Aun con todo mi temperamento y personalidad la verdad me sentía como un pollito arrinconado por el lobo feroz babeando.
Cuando sus insinuaciones y acoso eran ya de un nivel tan desagradable, explicito y vulgar, conseguí reunir el valor de decirle que, ya que su hotel estaba a la vuelta de la esquina, consideraba que mejor regresara caminando.
El corazón se me quería salir por la boca mientras dejaba el restaurante, me subí a mi auto y me temblaban las manos para manejar, en eso le vi salir del restaurante camino a mi auto haciéndome gestos de que esperara que habláramos y con piernas temblorosas y todo arranque mi carro y me fui cuando él ya tocaba mi ventana.
Llegué a mi casa y sólo atiné a llorar como una niña por media hora antes de poder bajarme del auto.
Que se pudran todos los acosadores.
YO TE CREO
#metoo”

Pero esa rabia, ya se fue.

A medida que van pasando los días nuevos escándalos en diferentes campos salen a relucir, como el fotógrafo Terry Richardson que ya perdió jugosos contratos y respeto y hasta al Parlamento Europeo llega esta rebelión.

Lo que me llevó a cambiar mi pregunta

¿Para qué es importante esta campaña?

Y las respuestas vinieron de la calma, la determinación y el convencimiento de que se ha dado un paso hacia adelante que no será retrocedido.

Porque otras mujeres hablaron primero, ahora ya las cosas no serán iguales.

Ya no se podrá considerar que ciertos atropellos sean el “peaje” que una mujer debe aceptar para subir en su carrera.

Ya no es aceptable aquello de que “así son las cosas” por encima de lo incorrecto e indebido.

Tampoco es aceptable mirar para otro lado, saber y callar o colaborar con el acoso.

Ya no es cosa de mujeres, con #metoo oímos las voces de miles de hombres que también dijeron no más, ¡basta ya!

Escuchar nuestras voces, escuchar la voces de otros forma, un eco que rebota y con cada rebote empodera.

No voy a aceptar tu acoso y tampoco saldrás impune de él.

Esos tiempo ya han pasado.

No hemos pasado una página. 

Estamos escribiendo un nuevo libro.

Ahora la vergüenza será tuya y las consecuencias serán para ti.

Ya no debo quedarme callada.

Mi deber ahora es señalarte.

Ya no eres el lobo feroz ni yo el pollito acorralado.

Yo voy a levantarme por mi y voy levantarme al lado de la mujer que lo necesite porque ahora somos una manada.

Para esto sirvió #metoo:

Para romper la regla del silencio y la complicidad.

Espero de todo corazón que nos aferremos a este salvavidas para crear nuevos estándares y cerrar viejos ciclos y normas.

Que creemos protocolos y directrices de cómo esto es inaceptable, cómo no tolerarlo y cómo proceder para denunciarlo, y que sea enseñado desde el hogar y las escuelas.

Que cada mujer se empodere para no tener que aguantar que en su ambiente profesional le agarren por la cintura, le pongan la mano en la pierna, le miren lascivamente o le hagan insinuaciones sexuales.

Y espero que nadie se preste para propiciar esas cosas porque ya no es cuadrarse con el poderoso sino que queda claro que te cuadras con el perpetrador. Y eres complice.

Creo que esos tiempo del acoso como norma hoy han pasado.

Y si todos así lo creemos y actuamos como tal

Habrán pasado.

Y todo tiene ahora mucho mas sentido ¿no crees?

Me encantará leer tus opiniones

Este también es tu espacio si quieres contar tu historia en los comentarios y quieres sacar porque tu también eres #metoo de un modo u otro, en experiencia propia o ajena, dejar que salga a la luz, trascienda y quede atrás.

Y en el camino puedas empoderar a más mujeres a ser oídas y apoyadas y aportar con tu ladrillo a la gran muralla que pone un “hasta aquí” a lo que ha sido hasta hora el acoso y abuso sexual.

Que se oiga tu voz.

Como cambia la perspectiva cuando miras desde el “por qué”, que sólo da vueltas sobre lo que ya ocurrió, al “para qué” que te lleva a sacar lecciones y tomar acciones a futuro ¿verdad?

Un abrazo, p.-

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El cáncer, yo, y lo que hizo la diferencia en esta historia.

cancer

¿Estás viviendo todos los recordatorios de la cinta rosada y la lucha contra el cáncer de mama y aun no has hecho tu cita para tu chequeo?

Pues quiero con mi testimonio, entrar en la parte de atrás de tu conciencia para que no dejes pasar tu chequeo de este mes y veas como a mí, estar alerta fue lo que me salvó la vida.

Esta es mi historia…

Fui diagnosticada con cáncer de mama en mi pecho izquierdo en enero del 2015.

Pero quiero contarte qué hice para detectarlo a tiempo que me salvó la vida porque le tomó sólo 4 MESES pasar de un bultito a un agresivo cáncer de seno.

En agosto del 2014 me sentí un bultito en el pecho. Como de una aceituna, duro y estático. No me dolía y fuera de que me era fácil de tocar en mi escote no hacía más por llamar mi atención.

Pero estaba ahí, donde no me parecía que debería estar. Pero bueno, seguro me entiendes, una se va enredando entre el trabajo, lo niños etc y dices “ahorita que saque un tiempo uno de estos días me lo voy a chequear”.

En una cita con un doctor se lo mencioné pero le restó importancia y lo más fácil es quedarse tranquila con eso y decir “pues seguro que no es nada” pero, tu cuerpo no debe crear bultitos, debes estar al acecho y cuando encuentres uno ¡insistir para que te lo vean bien!

Será por eso de que soy coach, porque soy necia o porque mi ángel de guarda me estaba pinchando, pero agarré agenda y me dije “¿qué día va a ser ese día en que me voy a chequear este bulto en serio?” y allí mismo me hice una cita con mi doctor.

Me fui derechito a verme con un doctor cirujano oncólogo, en mi caso Dr. Pablo Durán, alguien que estuviera acostumbrado a ver bultitos “con patas” y me dijera qué es lo que veía.

Para empezar ese bulto no salió en la mamografía del octubre anterior (recuerda que entonces estaba en agosto) y estuve tentada en esperar a la mamografía del próximo octubre. Por lo que de entrada te digo que sólo prestarle atención a tus senos de octubre en octubre no es suficiente.

Primer Chequeo

Salió como un quiste sólido, realmente como una aceituna, ovalado y que no permitía a la aguja entrar. ¿Comentario del doctor? “No es de preocuparnos inmediatamente pero no me gusta, ven en tres meses para tenerlo monitoreado”

¡Claro que lo eché al saco de “en tres meses vuelvo a llamar”! Y bien sabes que ese saco uno siempre lo desempolva tarde, así que la verdad regresé a los cuatro meses, a finales de diciembre, y porque seguía ahí en mi escote, me era fácil sentirlo y no me permitía olvidarlo totalmente que si no ¡vaya uno saber cuando hubiera vuelto!

Segundo Chequeo

En este chequeo mi aceituna había cambiado. Ahora tenía líquido en su interior y con la aguja lo dejaron flat mientras el líquido oscuro que salió se ganaba un viaje a patología.

Era finales de diciembre y todos nos fuimos en la vorágine de las fechas pero, en la primera semana de enero yo volví a sentir el bulto igualito en el mismo lugar.

Los exámenes de patología aun no habían llegado. Aquí entre nos, creo que el doctor pensó que yo estaba algo obsesionada, porque lo había succionado hace poco, pero me dio cita para verlo de nuevo

Tercer chequeo

Para sorpresa del doctor en menos de tres semanas el bultito había vuelto a crecer a su tamaño anterior, ya no tenía figura de oliva sino era amorfo y su núcleo era tan sospechoso que ni siquiera quiso pinchar de nuevo ahí.

– Hay que sacarlo

– ¿Para cuándo?

– Para mañana.

– ¿Cómo? No, no, no. Mira, yo acabo de llegar de vacaciones y tengo la agenda full (de esas necedades estúpidas mías ya te contaré en otra ocasión)

– Te doy una semana. Ni un día más.

Resultado

A mediados de enero me hicieron la operación donde me extirparon el quiste. En su interior se encontraba un cáncer con células triple negativo y con una tasa de rapidez de crecimiento de 80%.

4 meses nada más le tomó al “bultito” en convertirse en este agresivo cáncer de seno. El chequeo continuo y cercano me permitió detectarlo en Estado 1.

Un mes, con sólo un mes más que hubiera dejado esto en el saco de “para más tarde ahorita apenas tenga un tiempito”, ambos doctores coincidieron en que yo me estaría enfrentando a otra historia, otra batalla y otra guerra mucho más difícil e incierta.

Porque aun en Estado 1 pasé por otra operación más, cinco meses de quimioterapia intravenosa (que no fueron ningún moco de pavo como ya te conté aquí en la entrada sobre la vida con los efectos secundarios de la quimioterapia), dos meses de radiación y me quedan 10 años de chequeos.

Es Octubre, vamos a tener recordatorios por todas partes pero te lo digo, igual que le digo tantas veces a mis clientes de coaching que seguro esta frase les va a sonar muchííííísimo:

¡Lo que no está en tu agenda no existe!

Abrela ya. Llama ya. Haz tu cita ya. Agendala con día y hora. Ya.

No para en algún momento del mes cuando tengas un tiempo. Hazlo ahora, mientras lees esto.

Hazlo…¡YA!

Este mes aseguradoras y hospitales tienen ofertas y promociones especiales ¡Aprovéchalas!

Ahora, mientras aun tienes esta pantalla abierta. No esperes. Un mes o una semana pueden hacer la gran diferencia.

Lo que a mí me salvó la vida fue hacerme mi autoexámen donde me encontré el bulto y hacerme los chequeos médicos enseguida.

–>> Te invito a que determines un día a la semana, cada semana, en el que te hagas tu autoexamen y que vayas a chequeos médicos regulares. <<–

Déjame tus comentarios y opiniones aquí que me encanta y ¡¡me los leo y los contesto toditos!!

Por favor, compárteselo a toda mujer a la que quieras hacerle este recordatorio.

Un abrazo enorme, p.-

(Gracias Georges Pauline Don, una fotógrafa y mujer increíble, por estas fotos)

cancer de mama Paola Schmitt

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Te recuerdo Santorini ¡Yo ya viví aquí!

santorini Thera

Santorini es tan imponente que corta la respiración y quiero contarte una experiencia que también me dejó sin aliento de lo extraña que fue.

Desde los altos de sus riscos se pierde el horizonte inmenso del mar Egeo y sientes como si no tuvieras ojos para verlo todo.

Voy a decirte algo que suena muy loco, pero lo diré igual.

Arriba, parada en la cima, con la isla y sus ciudades a kilómetros bajo mis pies y el mar extendiéndose grandioso, sentí que ya he estado aquí.

Parada aquí mismo observando miles de barcos de vela y remos con colores ocres y formas geométricas en los lados que, aun siendo tantos, se ven tan pequeños desde esta altura.

Siento que este viento azotó ya antes mi rostro y alborotó mi pelo.

Siento que este azul infinito ya se ha perdido miles de veces en mis ojos.

Siento que cada rojo caer del sol sobre el Egeo es una memoria repetida.

Siento que la falda volando pegada a mis piernas desde estas cumbres, es hogar.

Siento que un pedazo de mi ya pertenecía aquí antes de que hubiera casas blancas.

Y siento que estuve en ese mismo punto abrazada a un niño que cuelga con sus piernas en mi cintura mirando al infinito.

De donde sea que viene este recuerdo también viene una sensación de tener que mirar siempre el mar y no perder de vista un horizonte que se guarda una amenaza.

De algún modo siento que yo, siendo y sin ser yo al mismo tiempo, ya ha mirado mis pies en estas escaleras y visto este mar, estas islas y estas rocas mucho, muchísimo tiempo antes de hoy en este mismo lugar.

Loco, muy loco, ya sé…

Y este sueño despierto o recuerdo ancestral lo senti aquí, en la cima de la antigua ciudad de Thera existente 300 años A.C.

santorini thera

En fin, de estos días en Santorini me llevo la inmensa perspectiva que te ofrece siempre la isla.

Una perspectiva casi infinita que da una increíble paz.

Y es que…

¿cuántas veces no quedamos atrapados en el correr del día a día viviendo casi en reacción inmediata a lo que nos ocurre?

¿Cuántas veces nuestro horizonte está aun paso de distancia y no encontramos como detenernos para ver más allá?

Todo parece tan inmediato, tan urgente, tan grave, tan grande y tan de ahora.

Mientras, aquí todo es calma y silencio blanco y azul roto de vez en cuando por el ladrido de un perro a la distancia.

Como si la isla entera conspirara para crear un espacio de contemplación.

La prisa, la inmediatez, la preocupación por lo pequeño, no caben aquí.

Tal vez lo traes en el ferry, y aun lo agarras en la agitación de todo puerto pero, a medida que subes, va quedándose atrás. Poco a poco, así como cuando vas soltando peso para poder seguir el paso.

Ya cuando estás arriba te das cuenta que era peso muerto.

Que no importa dejarlo atrás.

Que no era tan grande, ni tan urgente, ni tan sobrecogedor.

Esto me llevo:

El llamado a incluir nuevamente la meditación, que he tenido algo olvidada, y regresar en ella a la cima de la ciudad sagrada ancestral de Thera de desde donde todo se pone en perspectiva y se coloca en su justo tamaño y, desde donde ya contemplé este mar y este cielo en otro tiempo, en otra era, cuando yo ya viví aquí.

Si quieres también incluir unos minutos de meditación aquí te comparto MI MEDITACION CORTA Y GUIADA que dura quince minutos y te ayudara a cambiar por completo la energía con la que inicias el día.

¿Has tenido experiencias así?

¿Que llegas a un lugar por primera vez pero sientes que ya lo reconoces?

Me va a encantar que me las cuentes para no sentirme tan extraña…

Te incluyo algunas fotos de mi viaje por Santorini

Un abrazo, p.-

santorini

Las lecciones de Atenas

Atenas

Vine a Grecia con la intención de hacer una parada, un silencio, bajarme de ese tren que llamamos vida y que a veces va tan rápido que no sabes si te desconectas y tienes que bajarte a tomar un respiro y verificar la dirección.

Por aquello de la conexión el internet y esas cosas voy un paso atrás actualizándote de este recorrido pero aquí te cuento lo que escribía a la salida de Atenas

Siento que estoy en un momento de cambio al inicio de una evolución, lo siento en mi ser, en mi necesidad de servir y expresarme de nuevas maneras y de buscar también nuevos guías y referentes.

Tantas cosas siento que van quedándome pequeñas.

Siento que voy saliendo de un cascarón para adentrarme aun desnuda a otra esfera.

¿Te pasa?

¿Sentir que estás tomando un giro, que te adentras en nuevas tierras y que eso es al mismo tiempo emocionante e intimidante?

¿Sientes que te entusiasma pero te dan un montón de nervios?

Lo he sentido también en personas que debo dejar atrás y esto lo he realizado en un par de ocasiones recientes, de esas que te dejan descolocada, así de esas que ¡BUM! es como si de repente miraras a la persona como siempre pero la vieras realmente por primera vez.

Y lo veo con curiosidad, segura de que hay algo que debo sacar de esto.

¿Qué necesito aprender? ¿Qué no he estado viendo? ¿Qué está queriendo llamar mi atención?

Es interesante esto de las relaciones con las personas y como en verdad sólo te están reflejando algo de ti.

De ti misma o de lecciones que debes aprender.

Hay que darle mil vueltas al espejo para saber que está reflejando.

Es curioso que además esto ocurra a las puertas de sentirme por iniciar una nueva etapa.

Richard Bach dice en su libro “Ilusiones” (que es precioso):

“Todas las personas y situaciones de tu vida ahí porque tú lo has convocado.

De ti de depende lo que resuelvas hacer con ellas”

Yo elijo cuestionar y aprender.

Entonces ¿Qué quiere decirme eso?

¿Qué parte de mi atrae a ciertas personas, o encuentros de este tipo con ellas, y qué querrá decirme de mi misma ahora?

¿Qué situaciones o personas te están retando a ti en tu vida en este momento y que lección tienes que aprender de ellas? 

Interesante verlo desde ese punto de vista ¿verdad?

Es como raro pero la verdad que a veces toca coachearse a uno mismo.

Yo siempre digo que:

“En esta vida, el que no te suma, que no te reste”

Pero ¿Dónde se pierde la neutralidad? ¿Dónde está el límite?

¿Qué personas te están hoy restando en tu vida? ¿Cómo?

En mi caso creo que ha llegado el momento en que el que no suma, ya está restando.

Wow, escribo esto al mismo tiempo que lo estoy realizando.

¡La neutralidad ya me resta!

Quiero en mi vida relaciones donde todos demos el 100% unos por otros, de corazón, sí, dando el todo por el todo.

Eso quiero, no tener que guardarme ni medirme en como doy ni en como recibo, en que te ofrezco o en que te pido.

Si me paro a tu lado puedes contar conmigo y si no estás en la misma disposición prefiero que no me tomes la energía ni tomes ese espacio, gracias.

¡Me decepcionan tremendamente las personas con dobles agendas!

Ya haré un escrito claro sobre “givers and takers”.

Dónde quiero llegar compartiéndote esto tan íntimo que me ocurre ahora es que cuando te sientes lista para un cambio, para una evolución, tienes que fijarte quienes están a tu alrededor.

Es un momento vulnerable donde debes rodearte de personas genuinamente interesadas por ti.

No todas tus tribus son para todas las etapas de tu vida, y bueno, está bien.

Me lo dice Atenas, una ciudad grandiosa que ha visto pasar por sus calles y templos tantas tribus diferentes en cada momento de su historia.

Y mientras aun recuerdo la sombra de las columnas de sus templos sobre mi, que fueron golpeados por quien no los quisieron o entendieron bien, Atenas me susurra:

“Acompáñate de personas que van a apoyarte para dar el salto y quieren estar ahora y al otro lado contigo, personas a las que real y verdaderamente le importas, porque necesitas más que nunca a quienes van a ser viento bajo tus alas para mantenerte sólida y erguida como yo, por muchos años por venir.”

¿Quiénes son esas personas en tu vida que son viento bajo tus alas y te ayudan a levantarte sólida y segura?

¿Dónde están ahora?

¿Cómo puedes estrechar más esas relaciones?

Y mantente pendiente de las joyas que la vida nos entrega escondidas.

¿Qué pequeña o gran lección aguarda para ser aprendida en cada cosa que te ocurre?

Avanzo abierta a una nueva voz, un nuevo camino, nuevas oportunidades y nuevas tribus.

Creo que esa es la gran lección que me ha dejado esta primera parte de mi viaje a Grecia: Encuentra tu verdadera tribu.

Me la llevo mientras dejo a Atenas tras la estola de espuma blanca del inmenso ferry que me lleva a Santorini.

Con emoción y nervios a la vez, con ansías y dudas, pero voy, y justamente por eso ando buscando en este viaje los fundamentos y las bases empezando con los de la propia civilización.

Siempre hay tanta magia y sabiduría en las ciudades históricas…

Aquí abajo te comparto algunas de mis fotos en Atenas y me encantará que me cuentes en tus comentarios lo que te llega con esta pregunta…

¿Cómo es y dónde está TU TRIBU?

Un abrazo, p.-

En unos días te aviso de mi escrito en Santorini y una experiencia super loca y extraña que sentí.

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Atenas

45 años ¿Quién soy hoy?

45 años

Wow, 45 años no se fuman en pipa ni son moco de pavo y eso es lo que cumplí este sábado 19 de agosto.

Tengo una extraña sensación de sentirme al mismo tiempo una pelaita apenas empezando y un alma que ya ha vivido como tres vidas en una.

Me ha dado para mucho estos añitos, he vivido montones de cosas y experiencias, casi que me pincho para darme cuenta que es cierto.

He acertado, me he equivocado, he perdido tiempo, vivido en el limbo y también a toda máquina.

He reído mucho, llorado otro tanto, pero quedo con la risa porque como siempre me río primeramente de mi misma no me quedo sin material.

Definitivamente para mi el humor es un pilar.

¿Una maravilla de los 45 años?

Elijo lo que quiero para mí.

Mi lema viene por aquí: El que no me sume que no me reste.

Tiene que haber risa en mi vida. Ni me apetece ni quiero personas rígidas, serias o llenas de formalismo.

¿Sabes?

Ya puesta a determinar que más decido a mis 45 años pues… ¡voy poner y quitar!

La trasparencia y ser genuina son para mi un valor y quiero poner sólo de eso.

No voy a interpretar un papel para ti. Lo que ves es lo que hay.

No espero que seas quien no eres. Tú se tú, que si no coincidimos en esta vida puede que congeniemos en otra y no hay lío.

NOTA IMPORTANTE: No quiero en mi vida personas con dobles agendas.

Turbias o complicadas.

Quiero menos drama en mi vida y eso incluye menos personas dramáticas.

Quiero quitar a más personas que van de víctimas, de esas que culpan a todos y a todo de cuento les ocurre y no aceptan su responsabilidad como creadores de su vida.

A mis 45 años yo también lucho con mis demonios, no espero que seas la estampa del positivismo todo el día, pero si quiero poner más personas que sean vulnerables pero valientes. Que me inspiren con sus historias y su coraje.

Quiero más personas en mi vida que se caigan y se levanten y me reflejen mi propia vulnerabilidad y mi propia valentía.

Quiero menos absolutistas, de esos que creen que poseen la verdad y se consideran en la posición de decirles a los demás lo correcto y lo incorrecto de como manejarse en sus vidas o pensamientos. ¡Que pereza!

Quiero poner en mi vida más fe, más confianza en los procesos y en mi camino.

Quiero que no olvide nunca la frase que me fue susurrada en una meditación:

“Dios y el Universo me sostienen”

Quiero quitar más empuje del que agota y desgasta y va dejando jirones de tu piel y tu energía en el camino.

Quiero margaritas en mi pelo.

No sé, me apeteció decir eso….

¿Quién soy?

Soy roca y la risa meciéndose en un columpio.

Soy una mano en el camino.

Soy el espejo que va a reflejarte tu grandiosidad aun cuando tú dudes de ella.

Hoy puedo ser la certeza absoluta como la duda personificada. Y eso está bien porque sé que son ciclos.

Soy amiga de mis amigos y de los que no también, porque yo soy de las que voy creyendo en todos aunque me equivoque mil veces.

Perdono rápido y olvido con la misma rapidez, eso de perdono pero no olvido me parece un desgaste.

Probablemente por eso mismo me pego más de una vez con la misma piedra. ¡Hmm! Pero vuelvo a perdonar y me vuelvo a olvidar y ya está.

He vivido la traición inesperada y el apoyo incondicional. Me quedo con creer y recordar lo segundo.

Soy una guerrera y me aferro a mi soberana porque ese arquetipo me ha mantenido avanzando siempre y enfundada en él me siento imparable aunque no sea invencible.

Soy una niña curiosa.

Soy una mujer y madre protectora.

Soy consciente de lo efímera que soy.

No me da miedo morir pero sí me da miedo no estar para mis hijas.

Me da miedo el olvido.

Soy exigente conmigo misma y curiosamente te cuento que he aprendido a dejar de serlo con los demás.

Soy sencilla y compleja y cada vez me gustan las cosas más simples.

Tengo 45 años y soy el Fenix. Soy el todo y la nada.

Soy la posibilidad de todas las cosas y un ser en constante evolución, hasta yo misma me sorprendo de mi capacidad de reinventarme.

Sé que puedo y sé que puedes.

Creo que sé quien soy tanto como sé que aun no veo en quien más puedo convertirme.

Con todo lo excitante y aterrador que eso significa.

Bueno, creo que el escrito que tenía pensado no era este, será por el eclipse, pero esto lo que me nació escribir y lo que mis dedos fueron escribiendo solos.

Aun me asombro de lo de las margaritas en el pelo pero algún lado de mi me las está pidiendo… iré a por ellas.

Gracias por estar conmigo hoy, celebrando haber cumplido los 45 años y sintiéndome como en un barco en alta mar, en la proa bien al estilo Titanic. Navegando, sin puerto a la vista, con el viento en la cara y sabor a sal y siete mares por delante, porque lo que me gusta es estar creciendo, avanzando, en el camino y, de verdad, me encanta que estés en él conmigo.

Seguimos en esta aventura llamada vida.

Seguimos…

Si quieres saber más de mi historia te invito a leer aquí Esta es mi historia y mi cruda lección de vida 

Y cuéntame, en este período de tu vida ¿Quién eres? ¿Qué quieres más y qué quieres menos?

Un abrazo, p.-

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(Gracias a Raul Pinzón por la foto)

Mi opinión sobre el matrimonio gay

matrimonio gay

A razón del día del orgullo gay te comparto mi opinión sobre el matrimonio gay:

La orientación sexual de una persona es lo que menos me puede importar en alguien.

Valoro la integridad, el respeto, la calidad humana, y nada de eso queda determinado por si la persona que te provoca mariposas en el estómago, pone tu mente a volar y una sonrisa en tu cara, es un hombre o una mujer.

Dicho lo propio, sin hacer grandes aspavientos, simplemente me parece justo y válido el matrimonio gay. Parejas que tienen el mismo deseo de formalizar y respetar a su pareja y su unión a través de ese trámite al igual que una pareja heterosexual.

Tengo amigos y amigas del mismo sexo que tienen sólidas relaciones de pareja y que conviven junt@s desde hace años. Existe en ell@s el mismo amor y respeto que puede haber en mi relación con mi marido. Podrían dejar las cosas así (tampoco es que les quede otra opción) y simplemente vivir junt@s, pero aspirar al matrimonio gay es más que solo querer llamarse espos@s y ponerse un anillo

¿si hay ese mismo amor y respeto, y así lo desean, por qué no pueden haber los mismos derechos fruto de esa unión?

Yo llegué a esa conclusión hace varios años, cuando leía un artículo de un señor cerca de sus ochenta años que, hacía casi cuarenta años vivía con su pareja (otro hombre) quien había estado con él en las buenas y las malas (llevando varias batallas contra el cáncer hubo muchas malas), finalmente padecía de un cáncer terminal, o lo que fuera, y no le daban mucho.

Esto lo leí hace más de una década, si la sumamos a los cuarenta años que llevaban juntos, obviamente que, cuando esta pareja comenzó su relación, fue motivo de escándalo y marginación social y familiar. Más cuando este señor tenía dos hijos de un matrimonio previo. Estos últimos aun sangraban por la herida y jamás habían aceptado ni compartido con la pareja de su padre a pesar de los años de convivencia de ambos.

Este señor, sabiéndose pronto a morir quería dejarle seguridad a quien había sido su pareja por tantos años, con quien había durado más que muchos matrimonios y sobrepuesto de tantas cosas. En orden de que su compañero tuviera los derechos de heredar, cobrar seguros, quedarse con el hogar familiar, etc., él, estaba con los trámites de adoptarlo, sí, EN PROCESO DE ADOPCION DE SU PAREJA, como única alternativa de considerarse “dependiente”, lo que hubiera sido obvio en el caso del “viudo” o “viuda” dentro del matrimonio de una pareja heterosexual.

Qué quieren que les diga, a mí me parece que quien tenga una relación de pareja por la que apueste que sea definitiva, donde además del amor haya el compromiso mutuo, me parece justo que puedan sellar, si así lo quieren, ese compromiso de forma legal y que su espos@ pueda ser dependiente en sus pólizas de seguro de enfermedad, de vida, tener los beneficios de impuestos compartidos y heredar si la muerte les agarra sin testamento.

Por lo general, con un tipo de relación de amor, respeto y compromiso te preocupas por tu pareja, en la vida y en la muerte. ¿Cómo así que tu compañer@, con quien conviviste y a quien te uniste en vida no puede entrar contigo en la unidad de cuidados intensivos y ni si quiera puede sacar tu cuerpo de la morgue porque no sea familiar legalmente dicho?

También viene el tema de los hijos.

Una persona a la que respeto mucho decía hace unos días que “bastante bagaje emocional y taras afectivas cargamos todos, criados por padres y madres, como para añadirle a un niño la confusión de crecer dentro de un matrimonio gay con dos padres del mismo sexo”. No coincido con su modo de pensar.

Un bagaje emocional y tara afectiva mucho más pesados puede esperarle a cualquier niño que crezca en un orfanato, donde muchas veces reciben poco o ningún contacto físico de cariño (que puede ser por falta de personal no de intenciones) y, además, a los dieciocho años son lanzados al mundo sin la posibilidad de volver. Que el haber sido criados con amor y dedicación a su educación y bienestar emocional y físico por una pareja de dos padres o dos madres.

Que habrá situaciones que serán incomodas por eso, es muy probable, pero que si en tu casa tienes amor, contención y sobretodo un “hogar”, tienes muchísimas más probabilidades de ver las cosas venir, y dejar las cosas pasar.

No hay mayor fortaleza que la de haber sido criado en el cariño y, la posibilidad de ser elegible para llevarte un niño abandonado en el mundo y criarlo con todo el cariño y la dedicación que eso conlleva, no debería estar condicionada más allá del compromiso de amor y educación que las personas vayan a brindarle.

El tema da para mucho más pero lo dejaré aquí.

Sé que hay muchas personas que piensan distinto, otras que piensen igual o parecido, lo digan o no, y quienes ni piensan sobre el tema. Yo, más que hablar de tolerancia, y “tolerar” diferentes opiniones, considero la “aceptación”, y acepto que cada quien tiene derecho a pensar como quiera y eso incluye a que pienses todo lo contrario de lo que aquí digo.

Yo pienso:

Tu orientación sexual me es absolutamente indiferente. Sí estás en una relación de pareja donde ambos son felices, se aman, se respetan y quieren sellar su unión de manera legal con todos los derechos y obligaciones que eso acarrea, me parece totalmente justo y válido.

Sí van a recibir en su casa y su vida un hijo para brindarle el cariño y dedicación que se merece todo niño (y que como madre sé que es mucho), me parece un gesto de amor que debe ser respaldado.

Hoy me alegro por los derechos que ha alcanzado la comunidad GLTB, respeto la lucha que han tenido y siguen teniendo por su igualdad de derechos y espero que pronto que puedan gozar de los mismos derechos legales que todos los demás, y lo digo también aún católica creyente y practicante.

Esto último lo menciono por aquellos que, desde cualquier posición, aun consideran que tienes que ser lo uno o lo otro. ¿Por qué tiene que ser esto excluyente? Aquí estamos hablando de derechos meramente la esfera legal.

Sé que este es un tema controversial donde las personas solemos tener nuestras opiniones sólidas formadas según diferentes criterios. Sé que habrá quienes estén de acuerdo conmigo y quienes difieran con sus propios argumentos.

Pero me sentí llamada a exponer mi posición al respecto, en especial porque una persona muy cercana y querida a mi ha decidido de muy joven vivir abiertamente su homosexualidad y quiero que sepa, que igual de abiertamente, tengo una opinión al respecto y en mi caso, siempre podrá contar conmigo para estar parada a su lado. Estos son lo derechos con los quiero que ella cuente en su vida. Ella y todos.

Con mucho cariño, un abrazo, p.-

Paola Schmitt

 

 

 

 

 

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Cómo descubrí mi propósito y también puedes hacerlo tú

propósito

Creo que he estado tan emocionada de cómo contar esta parte que no sabía por donde empezar.

Bueno, primero por agradecer tantos comentarios tan lindos y compartirme tantas experiencias tuyas y acompañarme cuando te conté cuando perdí mi norte y estar ahí para escucharme al contarte cómo encontrar mi propósito me salvó la vida.

Quiero que sepas que te veo, te siento y  te entiendo.

Sentirte que todo está más o menos bien, pero que andas sin rumbo, es una sensación sobreacogedora y requiere valor aceptarlo y tomar consciencia, en vez de rellenar el día con ocupaciones que nos hagan sentir que “hacemos algo”, cuando en verdad sabemos que eso es mantenernos ocupadas, no avanzando hacia ningún lado.

Es sofocante sentirte que pasas por la vida pero que no te sientes realmente apasionado por lo que haces y que no puedas responderte a cabalidad ni quién eres, ni para qué estás aquí o cómo puedes hacer un impacto y dejar un legado.

Recuerdo cuando yo me encontré al borde. Parada de frente en la encrucijada:

  1. Seguir por un camino relativamente conocido y que sabía podría con él, que no tendría mayores subidas o bajadas.
  2. Hacer lo que tuviera que hacer pero apostar por sentirme vibrar en mi vida, aunque incluyera darme tortazos.

¿Sabes? Estaba dispuesta a caerme mil veces y decidida levantarme de nuevo porque quería sentirme fluir con la vida, no pasando por ella.

De eso, de sentirme llevada a un lado a otro por las circunstancias, más que siendo yo la soberana de mi vida, ya tuve suficiente. ¿Te pasa? ¿Que quieres decir ¡ya! ¡hasta aquí y no más!?

Necesitaba pensar, ordenar mi ideas pero ¿pensar hasta cuándo? ¿cuánto más pensar?

¿Dónde está el límite entre pensar y sufrir parálisis por análisis?

Por esa época escuché eso de que el proceso para encontrar tu propósito no es intelectual, es EXPERIMENTAL, y los ojos se me abrieron como si me fueran a poner gotas. ¡Eso era! menos pensadora y más acción. Pero…

¿Qué acción tomar?

Porque claro, acción por acción también era meterte de nuevo en la rueda del hamster, así que el punto medio está en tomar acción sobre las bases pensadas a conciencia.

Ya sé, suena como a medio trabalenguas pero devoré mucha información y me llevó a un punto de partida tan elemental y sabio como la antigua Grecia…

“conecte a ti mismo”

Y eso fue lo que hice. Empecé a indagar bien cuales eran mis valores y sobretodo mis necesidades humanas. Me di cuenta como la variedad es importante para mi así que un trabajo rutinario me apagaría, pero también lo es la certeza, así que debía emprender algo que me permitiera la novedad pero que estuviera estructurado con un nivel de estabilidad.

Suena contradictorio per no es tan difícil cuando aprendes a sacar tu propia fórmula.

Y me di cuenta de lo importante que para mí es crecer.

Si no estoy creciendo estoy muriendo.

Gran parte de lo que ví que me había ocurrido es que dejé de crecer. Me sentía que había llegado, o que no había por donde agarrar y me quedé sostenida en un sólo sitio, en un sitio seguro limitando a ser más pequeña de lo que podía ser, y así me empecé a apagar.

Aprender a identificar estas necesidades y como se relacionaban conmigo me dio una bases sólidas, los cimientos para empezar a construir.

Y no sólo me refiero a lo profesional, estos son bases alienadas conmigo en todos los aspectos. Y descubrirlas me ha permitido una congruencia en todo sentido. Sobre esto construyo y tomo mis decisiones desde en que me divierto hasta que tipo de conversaciones tengo.

Pero soy sincera, también vinieron muchos “No sé”

¿Para que soy particularmente buena?

Bueno, para muchas cosas, pero no sé bien cual decirte en particular.

¿Qué me apasiona?

Bueno, siempre me han gustado muchas cosas pero no sabría decir que me apasiona actualmente. ¿Lo de siempre? Ah ¿no?

Hasta que me hice las preguntas indicadas y encontré las respuestas correctas.

Y fue allí donde descubrí mi pasión por el crecimiento personal, el manejo de las emociones y el control sobre uno mismo, mi pasión por apoyar a otros y que me encanta estar creando proyectos nuevos y ponerlos a andar, que vibro con cierto tipo de ideas y me puedo trasnochar haciéndolas.

¿Cómo aporto a otros a través de ello?

Bueno, descubrí que, por encima de pintar, escribir, hacer instalaciones, crear juegos imaginarios, crear negocios  o trabajar con otras personas en su norte, su propósito y llevar su vida y sus proyectos al nuevo nivel, jugar con mis hijas o dar talleres, por encima de todo eso…

¡soy una creadora de historias!

Tejo las mías, tejo las tuyas, encuentro los hilos conductores y deshago los nudos. Veo la historia desde diferentes ángulos y puedo armar sus piezas para visualizar diferentes resultados. Tejo mi historia y la tuya para hacerlas fascinantes.

Porque esas son las historias que me gustan crear: FASCINANTES. Que de historias BLA ya hay demasiadas en este mundo.

En el camino desenmascaré muchos mitos, miedos y presiones que nos ponen en esto de vivir en propósito. ¡Algunos grandes como una casa! De esos que nos han paralizado más que motivarnos y pesan más que un piano de cola.

Y me di cuenta que el camino que crucé y me llevó a vivir hoy en propósito, fue sistemáticamente el mismo por el cual pude guiar a otras personas, estupendas y ávidas de vivir con dirección, que estaban fritas de de una vida BLA y querían encender la chispa y crear algo más grande para ellas.

¿A ti te pasa que te sientes que pasas por la vida pero que no te sientes realmente apasionado por lo que haces?

En ese caso…

¿Imaginas como sería levantarte cada mañana sintiéndote con dirección?
¿Sintiéndote alineado con tu propósito y viviendo la vida que realmente quieres para ti?

Bueno, yo he visto en mí el cambio tan grande y lo enamorada que estoy de mi vida (y no te digo que todos los días sean una cama de rosas, hay piedras ¡y muchas! pero me encanta mi camino) y creo tanto que esto, que he creado algo especial, con todo mi cariño y esmero, para ayudarte a salir de la parálisis por análisis y de la ansiedad de la duda.

Yo sé lo valioso que es cuando alguien te condensa y canaliza la información y te señala un camino en esta era loca de la sobre exposición y el exceso de información accesible, y yo he querido hacer lo mismo para ti, darte la mano y guiarte a reconectar contigo misma..

Porque estar alineado con tu norte y tu propósito te permite tomar las decisiones correctas en tu negocio, carrera, relaciones y cualquier otra área de tu vida, es finalmente sentirte con dirección y apasionado con tu vida.

Por eso, después de rondarme mucho en la cabeza cómo poder apoyar a más gente en este camino, con mucho orgullo (y con muchísimos nervios también), te traigo un programa que creé pensando en ti. Viéndome en ti, sintiéndote y queriendo apoyarte. Lo he hecho porque yo caminé cada uno de estos pasos y creo en esto.

Te presentó a mi PROGRAMA ON-LINE: ENCUENTRA TU NORTE Y TU PROPOSITO, que es fuerte, contenedor y certero. Que es ameno, directo y práctico. Donde con sólo media hora, una vez a la semana por cuatro semanas, te guío a tu ritmo y te comparto el camino para encontrar tu norte y tu propósito, dejes de sentirte llena de “no sé” y tengas claridad.

Son cuatro módulos que llegarán a tu email con un enlace al audio del tema que podrás escuchar en cualquier momento, este curso es totalmente a tu ritmo, cuatro ejercicios prácticos de lo más esclarecedores y un foro privado para recibir apoyo y contar con una comunidad que entiende por lo que estás pasando y está en el mismo camino contigo.

Pero puedes ver todo con detalle AQUI o a través del enlace de esta imagen

Me va a encantar acompañarte y de todo corazón te agradezco que también me apoyes en esta aventura, viendo si es para ti y embarcándote conmigo y, compartiendo esto con quien creas que encontrar su norte y dirección  le hará el cambio hacia una vida que amen todos lo días.

Estoy emocionada de verdad, ha sido tan importante este camino para mi, que lo quisiera para ti.

Un abrazo, p.-

P.D. Si aun no eres parte de Mi Tribu Querida me encantaría que lo fueras subscribiéndote al blog para estar mas conectados y compartir contigo regalos, escritos avisos que sólo comparto con mi lista. Puedes hacerlo aquí en cuadro de abajo.

Como encontrar mi propósito me salvó la vida

propósito

En el escrito anterior te contaba cuando perdí mi norte y toda las emociones que uno siente cuando te das cuentas que estás desconectado de tu propósito y del sentido de la vida por lo que te sientes a la deriva.

No sabes como me ha despertado ver los comentarios, tanto aquí en el blog como en mi página de Facebook, de personas igual a mi o a ti que me dijeron “Sí, esa soy yo” “Yo estoy viviendo eso”. Tantas personas con ganas de darle un giro a su vida para sentirse fluyendo con sentido y dirección.

Por eso quiero compartirte esta parte de mi historia, con muchos detalles que no había contado antes pero que ocurrieron para que yo pueda estar aquí hoy hablándote de esto.

Cuando me sentía que vivía un día detrás de otro sin gran diferencia entre ellos ni mayor entusiasmo por ninguno, pensaba que tenía que hacer más, lograr más, mantenerme más ocupada, no sé si pensaba que así encontraría un norte o, mantenerme ocupada me permitía no tener que pensar que no lo tenía.

También absorbía más de los demás, “yo resuelvo”, “déjamelo a mi”, como si me sintiera más en propósito si estaba ayudando a otros en su propósito.

Una rueda de hamster donde uno corre, hasta puedes correr más rápido, y todavía puedes correr con más peso, pero igual no te has movido del mismo punto, aunque si estás mucho más cansada.

Hoy veo como cuando he adoptado posiciones en que me he negado a mí y evitado ponerme en contacto y alineación conmigo misma, mi cuerpo ha reventado, como si esa niña interior que quiere ser atendida hiciera su máximo llamado de atención destrozando la casa.

Cuando tenía 19 años, durante la separación de mis padres, donde me manejé como toda la adulta que quería ser o pensé que se suponía que debía ser, pero que no era, cree una piedra en mi vesícula del tamaño de una uva.

Fui la persona más joven en Panamá que se le sacó la vesícula por laparoscopía. En serio, soy un caso de estudio.

Dos años más tarde, aun sintiéndome a la deriva entre quien era, y quien pensaba que se esperaba que fuera dentro de ese proceso, mi nariz se trabó y no podría respirar ¿mi cuerpo quería decirme que me estaba sofocando? No lo sé, pero necesité otra operación para cortar a más de la mitad mis cornetes.

Muchos años corrieron después en los que profesionalmente me encontraba en una posición económicamente muy cómoda, hoy veo que en su esencia iba en contra de mis necesidades humanas particlares, pero siempre lo compensé embarcándome en miles de proyectos paralelos que me entusiasmaron por un tiempo. Organicé varios festivales, abrí un restaurante y una galería, participaba en exposiciones de arte, organizaba eventos, asistía a fiestas, me iba de compras y salía en muchos pero que muchos viajes.

Después me casé y vinieron mis hijas.

La maternidad me agarró de los brazos y me sentó en una silla.

Con dos hijas pequeñas y las responsabilidades de un hogar, me enfoqué y me manejé como creí que se esperaba que debía hacerlo. Pasé nuevamente por encima de ponerme en contacto con lo que son mis necesidades intrínsecas y adormeciendo las cosas que más valoro por, de alguna manera, seguir un camino que suponía tenía unos parámetros definidos.

Hoy he aprendido que puedo tener roles y aun así crear una vida alineada conmigo misma donde sentirme siempre en creación y expansión, entonces, la verdad es que me sentía atrapada. Ya, esto era lo que era y no había más.

Para hacerte la historia corta, mi niña interior, que ya sin las distracciones de viajes, aventuras y tanta vida social, veía esa vida sin un propósito mayor ni un norte definido hacia el cual crecer, empezó nuevamente a dar gritos.

Como te conté una yo “adulta” le decía que ya, que todo estaba bien y las cosas estaban en orden, que dejara la pataleta. Pero ella quería ser escuchada, no, no estaba bien, y lo dijo nuevamente destrozando la casa.

Pasé unos años bastante enferma.

Tuve un problema en la sangre y necesite transfusiones de hierro varias veces a las semana por varias semanas. Después creé un tumor en la tiroides que amenazó con ser cáncer, aunque finalmente no lo fue me la quitaron y he quedado por siempre a merced de las pastillas. Como resultado tuve una descompensación llegando a tener un THS de 47 (límite máximo debe ser 5) lo que me trajo enorme debilidad, depresión, agotamiento crónico y desesperación porque no sabía que me ocurría.

Aclararé que descubrí mi diagnostico yo solita después de muchas noches de Dr.Google, pero eso es otra historia para contarse en otro momento.

Todo esto ocurría en paralelo a que la relación comercial que tenía en mis empresas con mis distribuidores se deterioraba y, debido a un cambio generacional en ellos, las personas con las que trataba ahora no eran con quienes comencé negocios y tanto sus comunicaciones, su trato y sus intenciones no eran claros y, su agenda, desestabilizadoramente dudosa.

Me provocaba gritar ¡paren el mundo que me bajo!

Y mis gritos fueron escuchados. Me pararon el mundo con un diagnostico de cáncer de seno en enero del 2015.

La siguiente pregunta era ¿realmente me quiero bajar? Porque estaba llevando mi vida a una espiral donde ese iba a ser mi siguiente paso.

La respuesta: no, no quiero que acabe ¡quiero que sea diferente!

Y aquí comencé el precioso proceso de redescubrirme.

En los meses que estuve en quimioterapia, me enfoque en mí misma. Cree para mi “un huevito” en el cual empece a hacer el trabajo interno y conectar con esa niña de adentro, para hacer alianza con ella y pudiéramos convivir alineadas y sintiéndonos ambas plenas y entusiasmadas. 

Este es un paso imprescindible, escuchar que te esta pidiendo tu ser interior y escuchar que es lo que a él le haría feliz si nada más importara.

Mientras otros miraban preocupados mi situación yo, estoy inmensamente agradecida que me fue dada esta oportunidad de parar, así fuera rompiéndome las rodillas, y darme este espacio para pensar y alinearme que en la vorágine cotidiana no estaba encontrando.

Encontré los procesos y las herramientas para conectar con cuales eran las necesidades básicas más importantes para mí, en mi caso y descubrí como mi necesidad de estar creciendo y haciendo algo significativo estaban suprimidas y eso me estaba sofocando y me apagaba un poco cada día.

También hice un gran trabajo para descubrir que creencias eran mías, que creencias adoptadas de mi círculo cercano o la sociedad y como desmantelar las que no me servían y suplantarlas por otras que me empoderaban. Aprendí mucho sobre miedos, sus raíces y a desarticularlos.

Conecté conmigo. No con quien se suponía que debía ser o lo que debía hacer. Conmigo.

Aprendí a desvelar las cosas que realmente valoro, me dan motivación y sentido y como crear una vida congruente con ellos. A detallar los talentos que se me han dado, los que sabía y de los que no me había percatado, y como desarrollar las habilidades para potenciarlos.

Aprendí sobre qué es la pasión y donde radica y a como congeniar todo eso de manera que aporto a mi vida, a la de otros y a un bien mayor mientras me siento en paz y con dirección.

Aprendí sobre qué es realmente un propósito y todos lo mitos sin sentido que se han creado a su alrededor que nos paralizan para encontrarlo más que acercarnos a él.

Aprendi tanto sobre quién soy, a quién le hablo y a quién le quiero hablar… Qué es lo que te invito a que aprendas de ti para ir definiendo tu norte y tu propósito.

Cuando terminé mi ultimo tratamiento de radioterapia ocurrió lo que se veía venir. Mis relaciones comerciales terminaron, más abruptamente de lo que imaginé o esperaba, y aun no tenía media pulgada de cabello en mi cabeza cuando me encontré suspendida sobre la nada.

Sin embargo creo que fue el segundo guiño que me hizo el destino ese duro año.

Me arrebataba lo que yo no estaba dejando por decisión propia pero que oprimía y encarcelaba. Me liberaba de un mundo donde no me reconocía más y situaciones que no me aportaban, era infravalorada y me arrastraban por donde no quería ir.

De verdad te digo que si eso me hubiera agarrado sin las bases que tenía sobre mi propósito creo que mi niña interior en un ataque de pánico hubiera quemado la casa por completo. 

Pero ella y yo ya habíamos hecho alianza y teníamos un norte por el que pelear juntas.

Lo que podría haberme destruido me hizo más fuerte.

Lo que podría verse como el final, lo vi como un nuevo principio.

Cuando lo ves así lo que parece un callejón si salida se convierte la oportunidad de todas las posibilidades.

Una hoja en blanco se me había entregado para escribir ahora mi historia, en mis propios términos.

Recuerdo que mi familia se preocupó mucho y me dijeron: “prepara tu CV para ayudarte a buscar trabajo”. Y con una calma que ellos no entendían dije que no. Yo sabía lo que quería hacer.

Yo tenía la brújula, yo tenía la pluma, yo tenía el control y me sentía contenida por una fe en un Dios que me sostiene y mis capacidades para levantarme.

Desde el primer día me dediqué a dar los pasos consistentes con mi norte y hoy me encuentro en una posición exitosa en muchos más sentidos que sólo el profesional.

Porque para mi el éxito es estar alineada contigo misma, hacer aquello con lo que te sientes bien, es bueno para ti, es bueno para otros y estás aportando exponencialmente.

Puedo decirte que desde el 2015 no me he enfermado ni una sola vez, mis exámenes periódicos han salido siempre estupendos, mi hígado procesó todos los venenos de la quimioterapia y se recuperó al 100% en tiempo record y yo no he sufrido ni de un resfriado en dos años y…

sé que no lo haré porque mi cuerpo y yo somos uno, y tenemos una misión.

Esa es la fuerza que te da tener un norte y un propósito.

Ahora sí me fui de largo con este escrito. Toca partir por pedazos todo lo que quiero decir. Porque quiero contarte que detallé el camino que recorrí, para volver a él si me pierdo de nuevo, para ayudar a otros a recorrerlo y quiero compartirlo contigo.

Sí, sobre eso te voy a escribir en el próximo articulo. Ya no tanto sobre mí, LO PROMETO, sino sobre como tú puedes aplicarlo también.

Me encanta escuchar de ti. Sentir que hablo y acompaño y estoy acompañada, agradezco y contesto todos los comentarios.

Un abrazo, p.-

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Cuando perdí mi norte

Si todo está bien ¿por qué siento que me falta algo?

Si todo está bien ¿para qué quiero algo diferente?

Esas son preguntas que me hacía a menudo cuando sentía que pasaba por la vida sin sentirme realmente conectada con ella.

Sí, a mi alrededor se desplegaba una linda familia, una buena casa, un trabajo lucrativo, muchos logros y el rango de guerrera respetable pero aun así me sentía con vacío, un vacío que no se llena añadiendo o logrando más cosas, un vacío que sólo me veía a mí, sin mis accesorios, y me miraba a los ojos pidiendo ser llenado de otra manera. Advirtiéndome que debía ser llenado de otra manera.

Y yo sin saber de cuál…

Un vacío que me tuvo aletargada por un tiempo, tal vez jugando al “si no te miro, no te veo” y al cual apaciguaba con pañitos de agua tibia diciéndome cosas como “no te pongas a arreglar lo que no está dañado”, “más vale pájaro en mano que ciento volando”, “estáte quieta que si descuadras esto luego te arrepentirás”  hasta que empezó a sofocarme.

Sabía que había más. Sabía que la vida que llevaba ya no me quedaba.

Así como cuando uno crece y la ropa va apretando hasta que sabes que tienes que dejarla atrás, pero de todas maneras la sigues guardando en tu armario. Sabes a que me refiero.

A medida que más aprendía sobre mí misma, sobre mis anhelos, sobre el potencial que tenemos todos, sobre la necesidad de vivir en integridad con uno mismo y en propósito, en vez de sentirme más alivia me sentía más confundida.

Por un lado la culpabilidad de tener esos pensamientos, con todos lo que están peor y yo pensando estas cosas. ¡Malagradecida!

Por otro lado la monotonía. Otro día después de otro. Otra semana detrás de la otra. Sin mayor excitación ni por el viernes ni por el lunes.

Sabía que a mi vida le estaba faltando CHISPA Y SIGNIFICADO pero aun con toda la información que adquiría, libros, cursos, seminarios y gurus, no estaba encontrando mucha guía concreta de cómo dársela.

Ya sabía lo que no estaba bien, y ahora ¿Qué hacer para remediarlo? 

Hice lo que hacemos muchos, luchar más, hacer más, ocupar más mi día, comprar nuevas cosas, nuevas salidas, nuevas vacaciones… cosas y luchas cotidianas que temporalmente ocuparan y llenaran mi mente, como si llenar la mente y la agenda fuera lo mismo que llenar ese vacío. Que seguía mirándome.

Como si correr fuera lo mismo que avanzar…

Y es que cuando uno está seguro, jugando pequeño pero seguro, casi se prefiere dejarlo todo como está y callar y seguir. Seguir adquiriendo “chispas”, como cosas o dramas, que cuando se enfrían parecen apagar mucho más que a ellas mismas.

Pero claro, ¡puf! hacer cambios y tirarse a lo desconocido buscando quién sabe qué cosa y tal vez sólo una quimera….

Si uno cree que está asustado hay que ver como se pone el ego, que es esa vocecita interna que se mueve entre protectora y tirana, entre niña aterrada y soberana poderosa…

“¿Que quééé? ¿A dónde crees que vas? ¡Vas a estropearlo todo! Además ¡No sabes ni lo que necesitas! ¡Menos sabes si eres capaz de ello! ¡No inventes! ¡No vas a poder! ¡Que te quedes quieta te he dicho!”

Y cuando no tienes claro el norte esa voz gobierna tu cabeza y tu vida. Y me lo creí. Y me quedé quieta.

Apagándome y respirando con cortito, como si me faltara aire.

Pero esa ya no era yo. Ya no podía volver a entrar en ese pantalón colgado en el fondo del armario.

En fin, como ya sabes, porque te lo he contado abiertamente cuando te digo quién soy y cuando te conté de mi dura lección de vida, mi cuerpo y mi vida volaron en mil pedazos.

Todo se volvió ceniza.

Y como el Fenix me levanté, porque en mi mano llevaba una tímida pero contundente brújula, había encontrado MI PRIMER NORTE.

Mi primer norte era justamente encontrar mi norte.

¿Tenía algo claro? No mucho.

Pero tenía lo más importante: la decisión absoluta de que no me iba a quedar quieta más, que sabía que había algo más y que iba a encontrar mi llamado y mi propósito.

Y me sentí poderosa.

(Y mira que no es fácil sentirse calva y poderosa, pero no rompamos en momento).

Una chispa se prendió. Dentro del vacío. Que ahora me miraba sonriendo complacido. porque ahora sí, se empezaba a llenar desde adentro.

Con esa pequeña luz proveniente de mi contundente decisión de tomar la responsabilidad de encontrar mi norte y mi propósito empecé a recorrer el camino. Ya no estaba estancada, ya había un primer camino.

Fue como quitarle despacio los pétalos quemados a una flor para encontrar adentro un capullo aun vivo, reluciente y tierno, sobretodo listo para florecer.

No llegué donde estoy en un momento, pero resultó que el proceso fue tan encantador como poder hoy sentirme alineada y plena en mi llamado.

Recuerda…

 “Sí conscientemente planeas ser menos de lo que eres capaz, entonces te advierto que serás infeliz por el resto de tu vida” — Abraham Maslow

Es tarde y esto se pone muy largo, en el próximo escrito prometo contarte como fue el proceso y el camino.

Un abrazo, p.-

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