¿Quién está inspirando a tus hijos? ¿Y a ti?

inspiración

¿Sabes que tu éxito en la vida está determinado por los modelos de inspiración que sigues?

¿Quién está inspirando a tus hijos? ¿Quién te inspira a ti?

El resultado de tu vida puede depender de ello y por eso es tan importante ver de quién te rodeas y buscar quienes te inspiren a ser mejor, probar cosas nuevas, elevar tus estándares.

Tener a alguien a quién admirar y quieras seguir su camino para encontrar el tuyo propio.

Voy a darte aquí unas pautas para elegir tu modelo a seguir que te lleve a superarte y llevar tu vida a un próximo nivel pero primero te cuento como se conecta esto con mis hijas y con @segunmajo.

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El cáncer, yo, y lo que hizo la diferencia en esta historia.

cancer

¿Estás viviendo todos los recordatorios de la cinta rosada y la lucha contra el cáncer de mama y aun no has hecho tu cita para tu chequeo?

Pues quiero con mi testimonio, entrar en la parte de atrás de tu conciencia para que no dejes pasar tu chequeo de este mes y veas como a mí, estar alerta fue lo que me salvó la vida.

Esta es mi historia…

Fui diagnosticada con cáncer de mama en mi pecho izquierdo en enero del 2015.

Pero quiero contarte qué hice para detectarlo a tiempo que me salvó la vida porque le tomó sólo 4 MESES pasar de un bultito a un agresivo cáncer de seno.

En agosto del 2014 me sentí un bultito en el pecho. Como de una aceituna, duro y estático. No me dolía y fuera de que me era fácil de tocar en mi escote no hacía más por llamar mi atención.

Pero estaba ahí, donde no me parecía que debería estar. Pero bueno, seguro me entiendes, una se va enredando entre el trabajo, lo niños etc y dices “ahorita que saque un tiempo uno de estos días me lo voy a chequear”.

En una cita con un doctor se lo mencioné pero le restó importancia y lo más fácil es quedarse tranquila con eso y decir “pues seguro que no es nada” pero, tu cuerpo no debe crear bultitos, debes estar al acecho y cuando encuentres uno ¡insistir para que te lo vean bien!

Será por eso de que soy coach, porque soy necia o porque mi ángel de guarda me estaba pinchando, pero agarré agenda y me dije “¿qué día va a ser ese día en que me voy a chequear este bulto en serio?” y allí mismo me hice una cita con mi doctor.

Me fui derechito a verme con un doctor cirujano oncólogo, en mi caso Dr. Pablo Durán, alguien que estuviera acostumbrado a ver bultitos “con patas” y me dijera qué es lo que veía.

Para empezar ese bulto no salió en la mamografía del octubre anterior (recuerda que entonces estaba en agosto) y estuve tentada en esperar a la mamografía del próximo octubre. Por lo que de entrada te digo que sólo prestarle atención a tus senos de octubre en octubre no es suficiente.

Primer Chequeo

Salió como un quiste sólido, realmente como una aceituna, ovalado y que no permitía a la aguja entrar. ¿Comentario del doctor? “No es de preocuparnos inmediatamente pero no me gusta, ven en tres meses para tenerlo monitoreado”

¡Claro que lo eché al saco de “en tres meses vuelvo a llamar”! Y bien sabes que ese saco uno siempre lo desempolva tarde, así que la verdad regresé a los cuatro meses, a finales de diciembre, y porque seguía ahí en mi escote, me era fácil sentirlo y no me permitía olvidarlo totalmente que si no ¡vaya uno saber cuando hubiera vuelto!

Segundo Chequeo

En este chequeo mi aceituna había cambiado. Ahora tenía líquido en su interior y con la aguja lo dejaron flat mientras el líquido oscuro que salió se ganaba un viaje a patología.

Era finales de diciembre y todos nos fuimos en la vorágine de las fechas pero, en la primera semana de enero yo volví a sentir el bulto igualito en el mismo lugar.

Los exámenes de patología aun no habían llegado. Aquí entre nos, creo que el doctor pensó que yo estaba algo obsesionada, porque lo había succionado hace poco, pero me dio cita para verlo de nuevo

Tercer chequeo

Para sorpresa del doctor en menos de tres semanas el bultito había vuelto a crecer a su tamaño anterior, ya no tenía figura de oliva sino era amorfo y su núcleo era tan sospechoso que ni siquiera quiso pinchar de nuevo ahí.

– Hay que sacarlo

– ¿Para cuándo?

– Para mañana.

– ¿Cómo? No, no, no. Mira, yo acabo de llegar de vacaciones y tengo la agenda full (de esas necedades estúpidas mías ya te contaré en otra ocasión)

– Te doy una semana. Ni un día más.

Resultado

A mediados de enero me hicieron la operación donde me extirparon el quiste. En su interior se encontraba un cáncer con células triple negativo y con una tasa de rapidez de crecimiento de 80%.

4 meses nada más le tomó al “bultito” en convertirse en este agresivo cáncer de seno. El chequeo continuo y cercano me permitió detectarlo en Estado 1.

Un mes, con sólo un mes más que hubiera dejado esto en el saco de “para más tarde ahorita apenas tenga un tiempito”, ambos doctores coincidieron en que yo me estaría enfrentando a otra historia, otra batalla y otra guerra mucho más difícil e incierta.

Porque aun en Estado 1 pasé por otra operación más, cinco meses de quimioterapia intravenosa (que no fueron ningún moco de pavo como ya te conté aquí en la entrada sobre la vida con los efectos secundarios de la quimioterapia), dos meses de radiación y me quedan 10 años de chequeos.

Es Octubre, vamos a tener recordatorios por todas partes pero te lo digo, igual que le digo tantas veces a mis clientes de coaching que seguro esta frase les va a sonar muchííííísimo:

¡Lo que no está en tu agenda no existe!

Abrela ya. Llama ya. Haz tu cita ya. Agendala con día y hora. Ya.

No para en algún momento del mes cuando tengas un tiempo. Hazlo ahora, mientras lees esto.

Hazlo…¡YA!

Este mes aseguradoras y hospitales tienen ofertas y promociones especiales ¡Aprovéchalas!

Ahora, mientras aun tienes esta pantalla abierta. No esperes. Un mes o una semana pueden hacer la gran diferencia.

Lo que a mí me salvó la vida fue hacerme mi autoexámen donde me encontré el bulto y hacerme los chequeos médicos enseguida.

–>> Te invito a que determines un día a la semana, cada semana, en el que te hagas tu autoexamen y que vayas a chequeos médicos regulares. <<–

Déjame tus comentarios y opiniones aquí que me encanta y ¡¡me los leo y los contesto toditos!!

Por favor, compárteselo a toda mujer a la que quieras hacerle este recordatorio.

Un abrazo enorme, p.-

(Gracias Georges Pauline Don, una fotógrafa y mujer increíble, por estas fotos)

cancer de mama Paola Schmitt

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Te recuerdo Santorini ¡Yo ya viví aquí!

santorini Thera

Santorini es tan imponente que corta la respiración y quiero contarte una experiencia que también me dejó sin aliento de lo extraña que fue.

Desde los altos de sus riscos se pierde el horizonte inmenso del mar Egeo y sientes como si no tuvieras ojos para verlo todo.

Voy a decirte algo que suena muy loco, pero lo diré igual.

Arriba, parada en la cima, con la isla y sus ciudades a kilómetros bajo mis pies y el mar extendiéndose grandioso, sentí que ya he estado aquí.

Parada aquí mismo observando miles de barcos de vela y remos con colores ocres y formas geométricas en los lados que, aun siendo tantos, se ven tan pequeños desde esta altura.

Siento que este viento azotó ya antes mi rostro y alborotó mi pelo.

Siento que este azul infinito ya se ha perdido miles de veces en mis ojos.

Siento que cada rojo caer del sol sobre el Egeo es una memoria repetida.

Siento que la falda volando pegada a mis piernas desde estas cumbres, es hogar.

Siento que un pedazo de mi ya pertenecía aquí antes de que hubiera casas blancas.

Y siento que estuve en ese mismo punto abrazada a un niño que cuelga con sus piernas en mi cintura mirando al infinito.

De donde sea que viene este recuerdo también viene una sensación de tener que mirar siempre el mar y no perder de vista un horizonte que se guarda una amenaza.

De algún modo siento que yo, siendo y sin ser yo al mismo tiempo, ya ha mirado mis pies en estas escaleras y visto este mar, estas islas y estas rocas mucho, muchísimo tiempo antes de hoy en este mismo lugar.

Loco, muy loco, ya sé…

Y este sueño despierto o recuerdo ancestral lo senti aquí, en la cima de la antigua ciudad de Thera existente 300 años A.C.

santorini thera

En fin, de estos días en Santorini me llevo la inmensa perspectiva que te ofrece siempre la isla.

Una perspectiva casi infinita que da una increíble paz.

Y es que…

¿cuántas veces no quedamos atrapados en el correr del día a día viviendo casi en reacción inmediata a lo que nos ocurre?

¿Cuántas veces nuestro horizonte está aun paso de distancia y no encontramos como detenernos para ver más allá?

Todo parece tan inmediato, tan urgente, tan grave, tan grande y tan de ahora.

Mientras, aquí todo es calma y silencio blanco y azul roto de vez en cuando por el ladrido de un perro a la distancia.

Como si la isla entera conspirara para crear un espacio de contemplación.

La prisa, la inmediatez, la preocupación por lo pequeño, no caben aquí.

Tal vez lo traes en el ferry, y aun lo agarras en la agitación de todo puerto pero, a medida que subes, va quedándose atrás. Poco a poco, así como cuando vas soltando peso para poder seguir el paso.

Ya cuando estás arriba te das cuenta que era peso muerto.

Que no importa dejarlo atrás.

Que no era tan grande, ni tan urgente, ni tan sobrecogedor.

Esto me llevo:

El llamado a incluir nuevamente la meditación, que he tenido algo olvidada, y regresar en ella a la cima de la ciudad sagrada ancestral de Thera de desde donde todo se pone en perspectiva y se coloca en su justo tamaño y, desde donde ya contemplé este mar y este cielo en otro tiempo, en otra era, cuando yo ya viví aquí.

Si quieres también incluir unos minutos de meditación aquí te comparto MI MEDITACION CORTA Y GUIADA que dura quince minutos y te ayudara a cambiar por completo la energía con la que inicias el día.

¿Has tenido experiencias así?

¿Que llegas a un lugar por primera vez pero sientes que ya lo reconoces?

Me va a encantar que me las cuentes para no sentirme tan extraña…

Te incluyo algunas fotos de mi viaje por Santorini

Un abrazo, p.-

santorini

45 años ¿Quién soy hoy?

45 años

Wow, 45 años no se fuman en pipa ni son moco de pavo y eso es lo que cumplí este sábado 19 de agosto.

Tengo una extraña sensación de sentirme al mismo tiempo una pelaita apenas empezando y un alma que ya ha vivido como tres vidas en una.

Me ha dado para mucho estos añitos, he vivido montones de cosas y experiencias, casi que me pincho para darme cuenta que es cierto.

He acertado, me he equivocado, he perdido tiempo, vivido en el limbo y también a toda máquina.

He reído mucho, llorado otro tanto, pero quedo con la risa porque como siempre me río primeramente de mi misma no me quedo sin material.

Definitivamente para mi el humor es un pilar.

¿Una maravilla de los 45 años?

Elijo lo que quiero para mí.

Mi lema viene por aquí: El que no me sume que no me reste.

Tiene que haber risa en mi vida. Ni me apetece ni quiero personas rígidas, serias o llenas de formalismo.

¿Sabes?

Ya puesta a determinar que más decido a mis 45 años pues… ¡voy poner y quitar!

La trasparencia y ser genuina son para mi un valor y quiero poner sólo de eso.

No voy a interpretar un papel para ti. Lo que ves es lo que hay.

No espero que seas quien no eres. Tú se tú, que si no coincidimos en esta vida puede que congeniemos en otra y no hay lío.

NOTA IMPORTANTE: No quiero en mi vida personas con dobles agendas.

Turbias o complicadas.

Quiero menos drama en mi vida y eso incluye menos personas dramáticas.

Quiero quitar a más personas que van de víctimas, de esas que culpan a todos y a todo de cuento les ocurre y no aceptan su responsabilidad como creadores de su vida.

A mis 45 años yo también lucho con mis demonios, no espero que seas la estampa del positivismo todo el día, pero si quiero poner más personas que sean vulnerables pero valientes. Que me inspiren con sus historias y su coraje.

Quiero más personas en mi vida que se caigan y se levanten y me reflejen mi propia vulnerabilidad y mi propia valentía.

Quiero menos absolutistas, de esos que creen que poseen la verdad y se consideran en la posición de decirles a los demás lo correcto y lo incorrecto de como manejarse en sus vidas o pensamientos. ¡Que pereza!

Quiero poner en mi vida más fe, más confianza en los procesos y en mi camino.

Quiero que no olvide nunca la frase que me fue susurrada en una meditación:

“Dios y el Universo me sostienen”

Quiero quitar más empuje del que agota y desgasta y va dejando jirones de tu piel y tu energía en el camino.

Quiero margaritas en mi pelo.

No sé, me apeteció decir eso….

¿Quién soy?

Soy roca y la risa meciéndose en un columpio.

Soy una mano en el camino.

Soy el espejo que va a reflejarte tu grandiosidad aun cuando tú dudes de ella.

Hoy puedo ser la certeza absoluta como la duda personificada. Y eso está bien porque sé que son ciclos.

Soy amiga de mis amigos y de los que no también, porque yo soy de las que voy creyendo en todos aunque me equivoque mil veces.

Perdono rápido y olvido con la misma rapidez, eso de perdono pero no olvido me parece un desgaste.

Probablemente por eso mismo me pego más de una vez con la misma piedra. ¡Hmm! Pero vuelvo a perdonar y me vuelvo a olvidar y ya está.

He vivido la traición inesperada y el apoyo incondicional. Me quedo con creer y recordar lo segundo.

Soy una guerrera y me aferro a mi soberana porque ese arquetipo me ha mantenido avanzando siempre y enfundada en él me siento imparable aunque no sea invencible.

Soy una niña curiosa.

Soy una mujer y madre protectora.

Soy consciente de lo efímera que soy.

No me da miedo morir pero sí me da miedo no estar para mis hijas.

Me da miedo el olvido.

Soy exigente conmigo misma y curiosamente te cuento que he aprendido a dejar de serlo con los demás.

Soy sencilla y compleja y cada vez me gustan las cosas más simples.

Tengo 45 años y soy el Fenix. Soy el todo y la nada.

Soy la posibilidad de todas las cosas y un ser en constante evolución, hasta yo misma me sorprendo de mi capacidad de reinventarme.

Sé que puedo y sé que puedes.

Creo que sé quien soy tanto como sé que aun no veo en quien más puedo convertirme.

Con todo lo excitante y aterrador que eso significa.

Bueno, creo que el escrito que tenía pensado no era este, será por el eclipse, pero esto lo que me nació escribir y lo que mis dedos fueron escribiendo solos.

Aun me asombro de lo de las margaritas en el pelo pero algún lado de mi me las está pidiendo… iré a por ellas.

Gracias por estar conmigo hoy, celebrando haber cumplido los 45 años y sintiéndome como en un barco en alta mar, en la proa bien al estilo Titanic. Navegando, sin puerto a la vista, con el viento en la cara y sabor a sal y siete mares por delante, porque lo que me gusta es estar creciendo, avanzando, en el camino y, de verdad, me encanta que estés en él conmigo.

Seguimos en esta aventura llamada vida.

Seguimos…

Si quieres saber más de mi historia te invito a leer aquí Esta es mi historia y mi cruda lección de vida 

Y cuéntame, en este período de tu vida ¿Quién eres? ¿Qué quieres más y qué quieres menos?

Un abrazo, p.-

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(Gracias a Raul Pinzón por la foto)

Cómo descubrí mi propósito y también puedes hacerlo tú

propósito

Creo que he estado tan emocionada de cómo contar esta parte que no sabía por donde empezar.

Bueno, primero por agradecer tantos comentarios tan lindos y compartirme tantas experiencias tuyas y acompañarme cuando te conté cuando perdí mi norte y estar ahí para escucharme al contarte cómo encontrar mi propósito me salvó la vida.

Quiero que sepas que te veo, te siento y  te entiendo.

Sentirte que todo está más o menos bien, pero que andas sin rumbo, es una sensación sobreacogedora y requiere valor aceptarlo y tomar consciencia, en vez de rellenar el día con ocupaciones que nos hagan sentir que “hacemos algo”, cuando en verdad sabemos que eso es mantenernos ocupadas, no avanzando hacia ningún lado.

Es sofocante sentirte que pasas por la vida pero que no te sientes realmente apasionado por lo que haces y que no puedas responderte a cabalidad ni quién eres, ni para qué estás aquí o cómo puedes hacer un impacto y dejar un legado.

Recuerdo cuando yo me encontré al borde. Parada de frente en la encrucijada:

  1. Seguir por un camino relativamente conocido y que sabía podría con él, que no tendría mayores subidas o bajadas.
  2. Hacer lo que tuviera que hacer pero apostar por sentirme vibrar en mi vida, aunque incluyera darme tortazos.

¿Sabes? Estaba dispuesta a caerme mil veces y decidida levantarme de nuevo porque quería sentirme fluir con la vida, no pasando por ella.

De eso, de sentirme llevada a un lado a otro por las circunstancias, más que siendo yo la soberana de mi vida, ya tuve suficiente. ¿Te pasa? ¿Que quieres decir ¡ya! ¡hasta aquí y no más!?

Necesitaba pensar, ordenar mi ideas pero ¿pensar hasta cuándo? ¿cuánto más pensar?

¿Dónde está el límite entre pensar y sufrir parálisis por análisis?

Por esa época escuché eso de que el proceso para encontrar tu propósito no es intelectual, es EXPERIMENTAL, y los ojos se me abrieron como si me fueran a poner gotas. ¡Eso era! menos pensadora y más acción. Pero…

¿Qué acción tomar?

Porque claro, acción por acción también era meterte de nuevo en la rueda del hamster, así que el punto medio está en tomar acción sobre las bases pensadas a conciencia.

Ya sé, suena como a medio trabalenguas pero devoré mucha información y me llevó a un punto de partida tan elemental y sabio como la antigua Grecia…

“conecte a ti mismo”

Y eso fue lo que hice. Empecé a indagar bien cuales eran mis valores y sobretodo mis necesidades humanas. Me di cuenta como la variedad es importante para mi así que un trabajo rutinario me apagaría, pero también lo es la certeza, así que debía emprender algo que me permitiera la novedad pero que estuviera estructurado con un nivel de estabilidad.

Suena contradictorio per no es tan difícil cuando aprendes a sacar tu propia fórmula.

Y me di cuenta de lo importante que para mí es crecer.

Si no estoy creciendo estoy muriendo.

Gran parte de lo que ví que me había ocurrido es que dejé de crecer. Me sentía que había llegado, o que no había por donde agarrar y me quedé sostenida en un sólo sitio, en un sitio seguro limitando a ser más pequeña de lo que podía ser, y así me empecé a apagar.

Aprender a identificar estas necesidades y como se relacionaban conmigo me dio una bases sólidas, los cimientos para empezar a construir.

Y no sólo me refiero a lo profesional, estos son bases alienadas conmigo en todos los aspectos. Y descubrirlas me ha permitido una congruencia en todo sentido. Sobre esto construyo y tomo mis decisiones desde en que me divierto hasta que tipo de conversaciones tengo.

Pero soy sincera, también vinieron muchos “No sé”

¿Para que soy particularmente buena?

Bueno, para muchas cosas, pero no sé bien cual decirte en particular.

¿Qué me apasiona?

Bueno, siempre me han gustado muchas cosas pero no sabría decir que me apasiona actualmente. ¿Lo de siempre? Ah ¿no?

Hasta que me hice las preguntas indicadas y encontré las respuestas correctas.

Y fue allí donde descubrí mi pasión por el crecimiento personal, el manejo de las emociones y el control sobre uno mismo, mi pasión por apoyar a otros y que me encanta estar creando proyectos nuevos y ponerlos a andar, que vibro con cierto tipo de ideas y me puedo trasnochar haciéndolas.

¿Cómo aporto a otros a través de ello?

Bueno, descubrí que, por encima de pintar, escribir, hacer instalaciones, crear juegos imaginarios, crear negocios  o trabajar con otras personas en su norte, su propósito y llevar su vida y sus proyectos al nuevo nivel, jugar con mis hijas o dar talleres, por encima de todo eso…

¡soy una creadora de historias!

Tejo las mías, tejo las tuyas, encuentro los hilos conductores y deshago los nudos. Veo la historia desde diferentes ángulos y puedo armar sus piezas para visualizar diferentes resultados. Tejo mi historia y la tuya para hacerlas fascinantes.

Porque esas son las historias que me gustan crear: FASCINANTES. Que de historias BLA ya hay demasiadas en este mundo.

En el camino desenmascaré muchos mitos, miedos y presiones que nos ponen en esto de vivir en propósito. ¡Algunos grandes como una casa! De esos que nos han paralizado más que motivarnos y pesan más que un piano de cola.

Y me di cuenta que el camino que crucé y me llevó a vivir hoy en propósito, fue sistemáticamente el mismo por el cual pude guiar a otras personas, estupendas y ávidas de vivir con dirección, que estaban fritas de de una vida BLA y querían encender la chispa y crear algo más grande para ellas.

¿A ti te pasa que te sientes que pasas por la vida pero que no te sientes realmente apasionado por lo que haces?

En ese caso…

¿Imaginas como sería levantarte cada mañana sintiéndote con dirección?
¿Sintiéndote alineado con tu propósito y viviendo la vida que realmente quieres para ti?

Bueno, yo he visto en mí el cambio tan grande y lo enamorada que estoy de mi vida (y no te digo que todos los días sean una cama de rosas, hay piedras ¡y muchas! pero me encanta mi camino) y creo tanto que esto, que he creado algo especial, con todo mi cariño y esmero, para ayudarte a salir de la parálisis por análisis y de la ansiedad de la duda.

Yo sé lo valioso que es cuando alguien te condensa y canaliza la información y te señala un camino en esta era loca de la sobre exposición y el exceso de información accesible, y yo he querido hacer lo mismo para ti, darte la mano y guiarte a reconectar contigo misma..

Porque estar alineado con tu norte y tu propósito te permite tomar las decisiones correctas en tu negocio, carrera, relaciones y cualquier otra área de tu vida, es finalmente sentirte con dirección y apasionado con tu vida.

Por eso, después de rondarme mucho en la cabeza cómo poder apoyar a más gente en este camino, con mucho orgullo (y con muchísimos nervios también), te traigo un programa que creé pensando en ti. Viéndome en ti, sintiéndote y queriendo apoyarte. Lo he hecho porque yo caminé cada uno de estos pasos y creo en esto.

Te presentó a mi PROGRAMA ON-LINE: ENCUENTRA TU NORTE Y TU PROPOSITO, que es fuerte, contenedor y certero. Que es ameno, directo y práctico. Donde con sólo media hora, una vez a la semana por cuatro semanas, te guío a tu ritmo y te comparto el camino para encontrar tu norte y tu propósito, dejes de sentirte llena de “no sé” y tengas claridad.

Son cuatro módulos que llegarán a tu email con un enlace al audio del tema que podrás escuchar en cualquier momento, este curso es totalmente a tu ritmo, cuatro ejercicios prácticos de lo más esclarecedores y un foro privado para recibir apoyo y contar con una comunidad que entiende por lo que estás pasando y está en el mismo camino contigo.

Pero puedes ver todo con detalle AQUI o a través del enlace de esta imagen

Me va a encantar acompañarte y de todo corazón te agradezco que también me apoyes en esta aventura, viendo si es para ti y embarcándote conmigo y, compartiendo esto con quien creas que encontrar su norte y dirección  le hará el cambio hacia una vida que amen todos lo días.

Estoy emocionada de verdad, ha sido tan importante este camino para mi, que lo quisiera para ti.

Un abrazo, p.-

P.D. Si aun no eres parte de Mi Tribu Querida me encantaría que lo fueras subscribiéndote al blog para estar mas conectados y compartir contigo regalos, escritos avisos que sólo comparto con mi lista. Puedes hacerlo aquí en cuadro de abajo.

Cuando perdí mi norte

Si todo está bien ¿por qué siento que me falta algo?

Si todo está bien ¿para qué quiero algo diferente?

Esas son preguntas que me hacía a menudo cuando sentía que pasaba por la vida sin sentirme realmente conectada con ella.

Sí, a mi alrededor se desplegaba una linda familia, una buena casa, un trabajo lucrativo, muchos logros y el rango de guerrera respetable pero aun así me sentía con vacío, un vacío que no se llena añadiendo o logrando más cosas, un vacío que sólo me veía a mí, sin mis accesorios, y me miraba a los ojos pidiendo ser llenado de otra manera. Advirtiéndome que debía ser llenado de otra manera.

Y yo sin saber de cuál…

Un vacío que me tuvo aletargada por un tiempo, tal vez jugando al “si no te miro, no te veo” y al cual apaciguaba con pañitos de agua tibia diciéndome cosas como “no te pongas a arreglar lo que no está dañado”, “más vale pájaro en mano que ciento volando”, “estáte quieta que si descuadras esto luego te arrepentirás”  hasta que empezó a sofocarme.

Sabía que había más. Sabía que la vida que llevaba ya no me quedaba.

Así como cuando uno crece y la ropa va apretando hasta que sabes que tienes que dejarla atrás, pero de todas maneras la sigues guardando en tu armario. Sabes a que me refiero.

A medida que más aprendía sobre mí misma, sobre mis anhelos, sobre el potencial que tenemos todos, sobre la necesidad de vivir en integridad con uno mismo y en propósito, en vez de sentirme más alivia me sentía más confundida.

Por un lado la culpabilidad de tener esos pensamientos, con todos lo que están peor y yo pensando estas cosas. ¡Malagradecida!

Por otro lado la monotonía. Otro día después de otro. Otra semana detrás de la otra. Sin mayor excitación ni por el viernes ni por el lunes.

Sabía que a mi vida le estaba faltando CHISPA Y SIGNIFICADO pero aun con toda la información que adquiría, libros, cursos, seminarios y gurus, no estaba encontrando mucha guía concreta de cómo dársela.

Ya sabía lo que no estaba bien, y ahora ¿Qué hacer para remediarlo? 

Hice lo que hacemos muchos, luchar más, hacer más, ocupar más mi día, comprar nuevas cosas, nuevas salidas, nuevas vacaciones… cosas y luchas cotidianas que temporalmente ocuparan y llenaran mi mente, como si llenar la mente y la agenda fuera lo mismo que llenar ese vacío. Que seguía mirándome.

Como si correr fuera lo mismo que avanzar…

Y es que cuando uno está seguro, jugando pequeño pero seguro, casi se prefiere dejarlo todo como está y callar y seguir. Seguir adquiriendo “chispas”, como cosas o dramas, que cuando se enfrían parecen apagar mucho más que a ellas mismas.

Pero claro, ¡puf! hacer cambios y tirarse a lo desconocido buscando quién sabe qué cosa y tal vez sólo una quimera….

Si uno cree que está asustado hay que ver como se pone el ego, que es esa vocecita interna que se mueve entre protectora y tirana, entre niña aterrada y soberana poderosa…

“¿Que quééé? ¿A dónde crees que vas? ¡Vas a estropearlo todo! Además ¡No sabes ni lo que necesitas! ¡Menos sabes si eres capaz de ello! ¡No inventes! ¡No vas a poder! ¡Que te quedes quieta te he dicho!”

Y cuando no tienes claro el norte esa voz gobierna tu cabeza y tu vida. Y me lo creí. Y me quedé quieta.

Apagándome y respirando con cortito, como si me faltara aire.

Pero esa ya no era yo. Ya no podía volver a entrar en ese pantalón colgado en el fondo del armario.

En fin, como ya sabes, porque te lo he contado abiertamente cuando te digo quién soy y cuando te conté de mi dura lección de vida, mi cuerpo y mi vida volaron en mil pedazos.

Todo se volvió ceniza.

Y como el Fenix me levanté, porque en mi mano llevaba una tímida pero contundente brújula, había encontrado MI PRIMER NORTE.

Mi primer norte era justamente encontrar mi norte.

¿Tenía algo claro? No mucho.

Pero tenía lo más importante: la decisión absoluta de que no me iba a quedar quieta más, que sabía que había algo más y que iba a encontrar mi llamado y mi propósito.

Y me sentí poderosa.

(Y mira que no es fácil sentirse calva y poderosa, pero no rompamos en momento).

Una chispa se prendió. Dentro del vacío. Que ahora me miraba sonriendo complacido. porque ahora sí, se empezaba a llenar desde adentro.

Con esa pequeña luz proveniente de mi contundente decisión de tomar la responsabilidad de encontrar mi norte y mi propósito empecé a recorrer el camino. Ya no estaba estancada, ya había un primer camino.

Fue como quitarle despacio los pétalos quemados a una flor para encontrar adentro un capullo aun vivo, reluciente y tierno, sobretodo listo para florecer.

No llegué donde estoy en un momento, pero resultó que el proceso fue tan encantador como poder hoy sentirme alineada y plena en mi llamado.

Recuerda…

 “Sí conscientemente planeas ser menos de lo que eres capaz, entonces te advierto que serás infeliz por el resto de tu vida” — Abraham Maslow

Es tarde y esto se pone muy largo, en el próximo escrito prometo contarte como fue el proceso y el camino.

Un abrazo, p.-

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Lo que a mí me salvó la vida contra el cáncer

cancer de mama Paola Schmitt

¿Estás viviendo todos los recordatorios de la cinta rosada y la lucha contra el cáncer de mama y aun no has hecho tu cita para tu chequeo?

Pues quiero con mi testimonio entrar en la parte de atrás de tu conciencia para que no dejes pasar tu chequeo de este mes y veas como a mí, estar alerta fue lo que me salvó la vida.

Esta es mi historia…

Fui diagnosticada con cáncer de mama en mi pecho izquierdo en enero del 2015. Pero quiero contarte qué hice para detectarlo a tiempo que me salvó la vida porque le tomó sólo 4 MESES pasar de un bultito a un agresivo cáncer de seno.

En agosto del 2014 me sentí un bultito en el pecho. Como de una aceituna, duro y estático. No me dolía y fuera de que me era fácil de tocar en mi escote no hacía más por llamar mi atención.

Pero estaba ahí, donde no me parecía que debería estar. Pero bueno, seguro me entiendes, una se va enredando entre el trabajo, lo niños etc y dices “ahorita que saque un tiempo uno de estos días me lo voy a chequear”.

En una cita con un doctor se lo mencioné pero le restó importancia y lo más fácil es quedarse tranquila con eso y decir “pues seguro que no es nada” pero, tu cuerpo no debe crear bultitos, debes estar al acecho y cuando encuentres uno ¡insistir para que te lo vean bien!

Será por eso de que soy coach, porque soy necia o porque mi ángel de guarda me estaba pinchando, pero agarré agenda y me dije “¿qué día va a ser ese día en que me voy a chequear este bulto en serio?” y allí mismo me hice una cita con mi doctor.

Me fui derechito a verme con un doctor cirujano oncólogo, en mi caso Dr. Pablo Durán, alguien que estuviera acostumbrado a ver bultitos “con patas” y me dijera qué es lo que veía.

Para empezar ese bulto no salió en la mamografía del octubre anterior (recuerda que entonces estaba en agosto) y estuve tentada en esperar a la mamografía del próximo octubre. Por lo que de entrada te digo que sólo prestarle atención a tus senos de octubre en octubre no es suficiente.

Primer Chequeo

Salió como un quiste sólido, realmente como una aceituna, ovalado y que no permitía a la aguja entrar. ¿Comentario del doctor? “No es de preocuparnos inmediatamente pero no me gusta, ven en tres meses para tenerlo monitoreado”

¡Claro que lo eché al saco de “en tres meses vuelvo a llamar”! Y bien sabes que ese saco uno siempre lo desempolva tarde, así que la verdad regresé a los cuatro meses, a finales de diciembre, y porque seguía ahí en mi escote, me era fácil sentirlo y no me permitía olvidarlo totalmente que si no ¡vaya uno saber cuando hubiera vuelto!

Segundo Chequeo

En este chequeo mi aceituna había cambiado. Ahora tenía líquido en su interior y con la aguja lo dejaron flat mientras el líquido oscuro que salió se ganaba un viaje a patología.

Era finales de diciembre y todos nos fuimos en la vorágine de las fechas pero, en la primera semana de enero yo volví a sentir el bulto igualito en el mismo lugar.

Los exámenes de patología aun no habían llegado. Aquí entre nos, creo que el doctor pensó que yo estaba algo obsesionada, porque lo había succionado hace poco, pero me dio cita para verlo de nuevo

Tercer chequeo

Para sorpresa del doctor en menos de tres semanas el bultito había vuelto a crecer a su tamaño anterior, ya no tenía figura de oliva sino era amorfo y su núcleo era tan sospechoso que ni siquiera quiso pinchar de nuevo ahí.

– Hay que sacarlo

– ¿Para cuándo?

– Para mañana.

– ¿Cómo? No, no, no. Mira, yo acabo de llegar de vacaciones y tengo la agenda full (de esas necedades estúpidas mías ya te contaré en otra ocasión)

– Te doy una semana. Ni un día más.

Resultado

A mediados de enero me hicieron la operación donde me extirparon el quiste. En su interior se encontraba un cáncer con células triple negativo y con una tasa de rapidez de crecimiento de 80%.

4 meses nada más le tomó al “bultito” en convertirse en este agresivo cáncer de seno. El chequeo continuo y cercano me permitió detectarlo en Estado 1.

Un mes, con sólo un mes más que hubiera dejado esto en el saco de “para más tarde ahorita apenas tenga un tiempito”, ambos doctores coincidieron en que yo me estaría enfrentando a otra historia, otra batalla y otra guerra mucho más difícil e incierta.

Porque aun en Estado 1 pasé por otra operación más, cinco meses de quimioterapia intravenosa (que no fueron ningún moco de pavo como ya te conté aquí), dos meses de radiación y me quedan 10 años de chequeos.

Es Octubre, vamos a tener recordatorios por todas partes pero te lo digo, igual que le digo tantas veces a mis clientes de coaching que seguro esta frase les va a sonar muchííííísimo:

¡Lo que no está en tu agenda no existe!

Abrela ya. Llama ya. Haz tu cita ya. Agendala con día y hora. Ya.

No para en algún momento del mes cuando tengas un tiempo. Hazlo ahora, mientras lees esto.

Hazlo…¡YA!

Este mes aseguradoras y hospitales tienen ofertas y promociones especiales ¡Aprovéchalas!

Ahora, mientras aun tienes esta pantalla abierta. No esperes. Un mes o una semana pueden hacer la gran diferencia.

Lo que a mí me salvó la vida fue hacerme mi autoexámen donde me encontré el bulto y hacerme los chequeos médicos enseguida.

–>> Te invito a que determines un día a la semana, cada semana, en el que te hagas tu autoexamen y que vayas a chequeos médicos regulares. <<–

Déjame tus comentarios y opiniones aquí que me encanta y  ¡¡me los leo y los contesto toditos!!

Por favor, compárteselo a toda mujer a la que quieras hacerle este recordatorio.

Un abrazo enorme, p.-

(Gracias Georges Pauline Don, una fotógrafa y mujer increíble por estas fotos)

PD: Si aun no eres parte de mi Tribu Querida me encantaría que lo fueras subscribiéndote al blog para estar más en contacto

Invitación

Si tienes oportunidad te invito a esta charla de entrada gratuita este miércoles donde hablaré más sobre el tema y cómo enfrentar diagnósticos y situaciones retadoras desde un lugar de empoderamiento y como guerreras inquebrantables

guerreras rosadas ford panama

 

Ya no soy ese río

Paola Schmitt

Dice una historia que nunca es el mismo río debajo del puente. A cada segundo la corriente hace pasar agua nueva y así, siempre es el mismo río y siempre es diferente.

Y eso es justo lo que pensaba una y otra vez durante estos últimos cuatro días sentada en el mismo teatro, como quien dice en el mismo puente, mirándome y sintiéndome asombrada y casi maravillada que ya no soy ese río.

¿Dónde tú estabas hace un año física y emocionalmente? ¿Qué ocupaba tu mente? ¿Qué estabas viviendo que parecía tan grande y que ahora tu perspectiva es totalmente diferente?

Todo esto lo escribo hoy, mientras integro los últimos días, acostada sobre la hierba en el Central Park en una tarde de verano.

Y es que todo esto viene porque acabo de terminar un retiro para mujeres coaches en Connecticut, el mismo al que vine el año pasado cuando era yo la que tenía que tomar el escenario por ocho minutos y contar una historia que me definiera.

Yo tenía mi historia. ¡Ey, tenía una historia impactante! había sido diagnosticada con cáncer en enero y acababa de terminar mi quimio y radioterapia.

En ese momento pensé que había sido puesta a prueba de una manera en que me fundieron para ser forjada de nuevo. Y, que tenía algo asi como la mamá de todas las historias.

No sabía entonces que estaba a dos meses de que la empresa que manejé por 20 años iba a terminar de desmoronarse y cerraríamos operaciones para siempre en octubre, dejándome sin trabajo, de paso.

Pero ¿sabes? todo eso son sólo historias.

Vehículos para que aprendiera lo que tenía que aprender.

Que cuando no eres lo feliz que sabes que podrías ser (y dejas de manejarte como eludiendo el gran elefante en medio de la sala) y eres consciente, si tú no haces algo el universo se ocupará de hacerlo por ti, y por lo general no es muy sutil.

Así que hubo que destruirlo todo para no me quedara ninguna excusa ni esquina de la que agarrarme. Para que aprendiera a dejar ir todo lo que no estaba alineado conmigo y dejara  de imponerme aquello que sólo iba a perpetuar mi estado en el limbo.

Para dejarme sin plan, son control, sin resultados garantizados y simplemente creer y confiar en el proceso. Y dar un solo paso a la vez y confiar que a cada paso que diera el siguiente me sería revelado, pero no más.

Nada más de vida prehecha o predecible, debo confíar de que a cada paso que de seré sostenida y apoyada pero está en mi la responsabilidad de dar continuamente mis pasos hacia la vida que quiero para mi.

No más excusarme o culpar a las circunstancias.

Eso tenía que terminar de aprender porque aunque pensé que que lo había aprendido, como que me de dejé una colita colgando y ¡ZAS! ahí fue el universo a demostrarme lo que me faltaba.

Hace un año,  en el fondo quedaban cosas que me hacían sentir como una ficha en un tablero que alguien más dominaba donde yo no tenía control, ni voz ni voto y estaba a merced de las circunstancias.

Aunque había renunciado a muchas luchas todavía tenía áreas donde seguía siendo una guerrera comandada.

Hoy, terminado el retiro y en el mismo lugar que hace un año, como quien dice en el mismo puente, puedo decir que ya no soy ese río.

Hoy me levanto soberana en mi vida y recordándome todos los días que soy creadora de mi historia.

Se que mi norte es una vida que ame todos los días, una vida extraordinaria que merezco igual que tú. No tengo el mapa exacto, el plan perfecto o el resultado garantizado pero confio en el proceso (aunque muchas veces me da miedo)  y sé que con mis ojos en mi norte, tomando responsabilidad por mi vida y dando constantemente pasos congruentes, el camino me será revelado.

Y hoy, las palabras que dije hace un año tienen para mi un sentido todavía mas profundo y siguen siendo mi historia y mi lección de vida y quiero compartirlas de nuevo contigo…

“Yo fui una guerrera.

Yo fui una guerrera jodidamente buena.
Regía mi vida como Julio Cesar, bajo el lema “vini, vidi, vinci”. Vine. Vi. Vencí.

Nunca aceptaba un NO por respuesta. Si una puerta se cerraba, yo averiguaría como atravesarla.

Yo podía con todo – o eso creía.

Podía manejar mi trabajo, mi matrimonio, mis hijas, mi casa… todo. Cualquiera podía contar conmigo, porque yo podía manejarlo T-O-D-O.

¿No te pasa a ti? ¿Sentirte como la mujer orquesta tocando para todo el mundo menos para ti misma?

Sí, claro. Podrías decir que tenía todo lo que podía querer. Y tal vez sí. Tal vez lo tenía. Después de todo, como la guerrera que era me lo había ganado.

Pero todo se había vuelto una batalla que debía ganarse, ahora. A veces ni siquiera valía la pena tanto desgaste o fuera algo que quisiera a largo plazo pero ¿Quién puede pensar en largo plazo cuando está en medio del campo de batalla?

Secretamente soñaba con tierras tranquilas de gozo y sin presiones…

Pero siempre pensé que eso era para otros. Que cada uno venimos al mundo con cierto juego de barajas y, por lo visto, yo había sacado las de guerrera mucho antes de lo que podía recordar.

¿Está nuestro destino sellado?

¿Es del modo que enfrentamos la vida quienes somos?
¿Podemos elegir cambiar drásticamente? ¿Podemos encontrarnos a nosotros mismos en una nueva forma de ser?

Porque en mi caso, empecé a sofocarme. A ahogarme.

Me estaba ahogando en mi propia vida sintiéndome que no estaría a salvo y todo se vendría abajo si bajaba la guardia.

Y la armadura que un día me hizo sentir poderosa y gloriosa, me estaba haciendo ahora su prisionera.

Era prisionera del empujar, del prosperar, de ser la más fuerte, del continuo logro, de las expectativas de los demás y de las expectativas de mi misma.

Y seguía soñando con una vida donde todo fluía.

Con una vida donde no todo estaba sobre mi espalda.

Una vida donde yo fuera apoyada y contenida.

Una vida donde yo podría parar, y confiar, y donde tendría tiempo para mí misma sin sentirme culpable.

Una vida donde las cosas vendrían y me sucedería a mí en vez de ser yo la luchara y empujara para que me ocurrieran.

Pero yo no sabía como parar. No sabía como conseguir eso para mi. No sabía como cambiar.

Y la vida me hizo parar a la dura.
Para aprender que la vida que yo anhelaba existía, la vida me partió hasta en centro de mis entrañas y, como el Ave Fenix, tuve que reconstruirme desde mis cenizas.

Fui diagnosticada con cancer de seno en enero. Y eso, fue un llamado para aprender.

Y aprendí.

Aprendí que no soy Wonderwoman y que era tiempo de crear una nueva yo realmente alineada conmigo misma y aquella vida que soñaba.

¿Quieres saber la parte más dura?

Dejar ir la presión de controlar y aprender a confiar.

Confiar que cada una de las personas a mi alrededor era capaz de manejar sus propios rollos y liberarme de sentirme responsable por ellos o por sus expectativas.

Confiar que podía pedir ayuda y que me sería brindada. Y que pedir ayuda y mostrar mi vulnerabilidad está bien, y no me hace menos fuerte.

Confiar que aquello que es para mí vendrá a mí. Y que las cosas pueden ser retadoras pero no deben ser un campo de batalla y, sí se vuelven así, simplemente es mejor dejarlas ir.

Aprendí a estarme quieta y receptiva y maravillarme con las cosas que empezaron a ocurrirme… una vez que solté… una vez que me rendí…

Aprendí que Dios y el universo me sostienen.
Y te invito a hacer lo mismo: Rinde tu espada, entrega tu armadura.

Ríndete y entrégate a una vida de certeza, confianza, rendición y recibimiento.

La vida que queremos, que merecemos, está aquí.

Ahora.”

Un abrazo, p.-

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¡El día que me harté de sentirme culpable!

culpa

¿No te pasa que a veces te agarra un remordimiento que te aprieta el pecho y casi que no puedes respirar bajo el peso de la culpa?

A mí sí y esto es lo que aprendí el día que dije que ya no más. El día que dije ¡Estoy harta de sentirme culpable! Seguir Leyendo

TU NO ESTAS ROTA, y yo tampoco

Hace unos días comentaba con una persona que quiero mucho que quería hacerme el exámen genetico BRCA para saber mi disposición a volver a pasar por un cáncer de seno o uterino.

 (Este es un examen de sangre que busca si dentro de tus genes hay daños en los genes en el BRCA1 o BRCA2. Si estos genes han mutado o están dañados no tienen la capacidad suficiente para producir una proteína que inhibe las celulas cancerosas y por ende eres geneticamente mucho más propensa a sufrir cancer de seno y de ovarios o, como en mi caso, de volver a sufrir un segundo cáncer por estas circunstancias.  No todas las personas que han tenido cáncer tienen esta mutación genética, y no todas las personas que dan positivo en el examen de BRCA desarrollan cáncer pero es una información valiosas para tomar las medidas preventivas necesarias)

Su respuesta me dejó algo descolocada pero creo que lo más importante es que me dejó pensando en lo yo que tanto creo y en lo que estoy basando mi vida. Voy a contartelo porque…

¿No te ha pasado que la percepción de ciertas personas o la tuya propia te hace sentir que hay “algo” que está mal contigo”? Como si vinieras con un daño casi de fábrica.

¿Qué sientes que hay algo defectuoso o roto en ti porque tiendes a deprimirte, no siempre eres la estampa de la alegría o no ves tu propósito claro?

¿Porque vienes de una familia disfuncional?

¿Porque tienes una relación insana con la comida?

¿Qué eres así porque desde pequeña te pasaba esto o lo otro y quedaste con ese modo de procesar ciertos sentimientos?

Yo me casé con 35 años y me tocó ver muchas veces esa cejita levantada de “algo tiene que tener para que no haya encontrado marido todavía”.

Veo parejas que se separan y de nuevo esta ese juicio de es que “algo” tiene fulana o mengano que era cuestión de tiempo que se dejaran.

Personas que no intentan un montón de cosas porque con los miedos o inseguridades que tienen se entierran por adelantado, pensando que no podrán por culpa de ellos y que estos son algo que está fijo en ellas.

Cada vez que nos justificamos por no estar volando tan alto como sabríamos que podemos o intentándolo con todas nuestras fuerzas con un “es que yo soy”, “es que yo siempre” o “es que yo nunca” perforamos en nuestra mente que hay un daño con nosotros, contigo o conmigo, que hay algo roto e irreparable que nos condena de antemano.

Y tendemos a esconder en el fondo del armario mental y emocional ese esqueleto. Cuando ese esqueleto nos pesa justamente como un muerto y nos deja anclados más abajo que el piso.

Saber que tenemos un esqueleto guardado nos contrae, nos culpa, nos da cierto nivel de vergüenza y hasta temor porque… ¿Y si se dan cuenta que en el fondo eso está ahí? ¿Me querrán? ¿Me verán como dañada? ¿Será que me rechazarán?

Todo esto vino a dar vueltas en mi mente por lo que me dijo esta persona y que lo vi reflejado en mi misma y en muchas de las personas con las que trabajo.

Una respuesta que me dejó pensando…

Palabras más palabras menos, esta persona me dijo que si el examen salía positivo debía esconderlo y no decirselo a nadie porque mis hijas podrían sufrir el rechazo de otras personas en momentos cruciales de su vida, que podrían verlas como “dañadas” o con defecto, por saberse que existía cierta posibilidad de tener esa mutación genética.

Bueno, aun no me he hecho el exámen. No sé si tengo la disposición genética, pero  tengo absoluto convencimiento de que yo no estoy rota ni defectuosa, y mis hijas no están rotas por eso sin importar lo que digan mis genes.

No creo que yo podría dejar que mis hijas vivieran “bajo el secreto” pensando que estamos escondiendo “eso” es porque “eso” significa que hay algo dañado y roto que esconder en mí o en ellas.

Para mí, más fuerte que cualquier resultado sería sentir que les impongo ese esqueleto en el armario.

No sé si me haga el exámen. No sé que salga. No sé que decida hacer si consigo los resultados.

Aun si yo diera positivo no sé si ellas lo serían porque sus probabilidades de presentar ese cambio genético son de 20% a 50%.

Puedo decirte algo que sí sé.

Sé que yo no considero que es no es algo que deba esconder, o sentir vergüenza,  no considero que deban tener temor a que los demás me vean con “dañadas” porque no están rotas por eso.

Sé que pasé un cáncer, y aunque sintiera el cuerpo roto, sé que YO no estoy rota.

Sé que he trabajado con clientes que han conseguido vidas estupendas aun cuando vienen con diferentes traumas o abusos infantiles, porque no por eso están rotas.

Veo gente con grandes miedos y debilidades y no por eso están rotas.

Personas de diferentes razas o antecedentes sociales y no por eso están rotas.

Seres con discapacidades físicas o mentales y no están rotas.

Hombres y mujeres sin pareja o sin poder tener hijos y no están rotos.

Personas heterosexuales, homosexuales o bisexuales y no están rotas.

Mujeres que han florecido aun con la muerte de un hijo porque eso no las define y no por eso están rotas.

Sé en el fondo de mi alma y en la superficie de mi piel que mis hijas, sin importar que digan mis genes o los suyos, no están rotas.

Porque todas esas cosas son circunstaciales. Circunstancias con las que se lidia y uno sigue adelante y excede.

No existe NADA que tenga el poder de romperte.

Y sé que hay veces que uno se siente así, pero de corazón te digo que es sólo cuestión de que vuelvas a ver de otro modo para que te des cuenta que no es cierto aunque ahora pueda parecerte una verdad absoluta.

De verdad te digo que sólo estás mirando a través del lente equivocado que te distorsiona la realidad.

Yo soy la suma de todas las posibilidades y lo mismo veo en ti.

Hay veces que para verse mejor a uno necesita los ojos de otros.

Eres mucho más que todas tus circunstancias, eres la posibilidad de ser y hacer lo que tú decidas el día que tú lo decidas.

Por encima de las circunstacias tu pasado. Por encima de las circunstacias de tu presente. Por encima de tus genes.

No dejes que nadie te diga lo contrario TU NO ESTAS ROTA.

No importa cuales sean las circunstacias que traigamos. No estamos rotas.

No estoy dañada. No estás defectuosa y no hay nada que tengas que “arreglar” antes de crecer y expanderte.

Nunca había creído tanto en lo que trabajo, en lo que hago y en lo que me formo como cuando me puse a pensar en esto.

Si tú misma llagas a creer que estás rota, de verdad, contáctame porque podemos hacer un trabajo maravilloso para sacar de una vez por toda esos esqueletos del armario, que te pesan como anclas, y volar hacia todas las posibilidades de que eres capaz de ser y de hacer.

Todas tus posibilidades están aquí ya dentro de ti.

Es sólo cuestión de que tú decidas que

¡TU MOMENTO ES AHORA!

Tu no estás rota. Y yo tampoco.

Desde mi integridad te mando un enorme abrazo y gratitud por sostenerme, completa e inquebrantable.

¿Sientes que hay alguien a quien le pueda servir ver de frente que el tener “un daño” es solo un espejismo? Me encantará que se lo compartas y me ayudes a expandir este mensaje y llegar a quien le pueda reconfortar el alma y el cuerpo asumir la certeza de que la posibilidad de todos sus sueños está dentro de ellos a pesar de cualquier circunstancia.

Cuéntame ¿Qué opinas?

Un gran abrazo, p.-

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