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Estos Carnavales 2014

Mientras unos bailaban a lo loco bajo el sol y un chorro de agua, con un nivel de alcohol en las venas como para fulminar cualquier hígado y, para estar a la moda este año, con un “shorcito blanco” preferiblemente, nosotros, fuimos a un paseo de playa muuuucho más tranquilo donde… eh… bueno… también nos tomamos nuestras copas porque ¡Ey! ¡Carnavales, son carnavales!

Como en nuestro último paseo playero a San Blas (porque después vino el funesto mes negro con su rosario de calamidades) fuimos con los Vega-Martins. Las niñas mayores son muy parecidas y formalitas. Las dos enanas, esas son unas gamberras, un par de brujas que nos van a sacar canas verdes a todos en cada etapa de su vida.

Carnavales14collageniñasActividades les sobraron ¡no les salieron escamas de milagro! Horas, H-O-R-A-S, en la piscina…

Puntarenas

Y que no faltara la playa, que con este estilo quien necesita al sonado “shorcito blanco”, para fina, mi niña ¡Caramba!

Mi niña en la playa

O el Zoo “Bambie cómete tu comidita, mi vestido no, tu comidita ¿ok?

Dando comida al ciervo

Eso sí, muy bien jugar y gozar con los niños -que entre mis hijas, las invitadas y los primos eran toda una gallada- pero no hay nada como el momento de desenchufarlos un rato. “¡Ala! Todos en la cama con Dora la Exploradora  y los Ipads, y el que se baje antes de una hora… ¡lo cuelgo!” Que quietitos también se ven muy bonitos…

Mil niños en la cama

¿Y creen que las niñas no pararon? Pues miren nada más el ritmo que se llevaron “los niños”, luego mi maridito andaba con la lengua afuera, obviamente. (Yo los he bautizado “The Bike Boys”, porque me da la gana)

The Bike boysBueno, estos carnavales no fueron días de rumba, pero compartir con mis niñas, construirles memorias y tener estos momentos, es incomparable…

Abrazo de Mar

Y tú ¿Cómo disfrutas más tus Carnavales?

All that Jazz!! – Noche de Jazz en Buenaventura

Este sábado pasado la luna se tomó la noche libre pero, las estrellas, esas ¡estaban todas! Y así, bajo una noches estrellada nos dirigimos al concierto de Jazz que hubo en la playa en el anfiteatro de Puntarena.

La verdad que quedó de lo más agradable y nos encontramos con un montón de gente simpática, además de la familia, claro.

Jazz Caro y yoY es que la iniciativa venía al pelo siguiendo la estera y la onda que emana en verano el Festival de Jazz de Panamá.

Ahí estaban Mario y Zoyara Amaya (que debieron amanecer allá porque dijeron que iban a esperar por Danilo Pérez, y la mera mera, que eso no estaba en el programa), Carlos e Itzel Erhman y desde Argentina Carolina Kulish y el esposo. También cuatro generaciones de la familia Stanziola Navarro. Aquí Carla Stanziola (no sé que se hizo Carmen Zita justo en ese momento), Mitzi Navarro y su madre y el pequeño Luca Antonio.Jazz collageLos amantes del Jazz lo disfrutaron pero la que más, la que más de los mases, fue Nina Plata, ella bailó como ninguna y se robó el show como nadie bajo la mirada embelesada de los papás, ahí estaban Gustavo y Denise que necesitaban babero y con razón, estuvo divina.

Jazz Nina PlataPorque fue a las 7pm y eso permitió que fuera una noche familiar (y que los vecinos no se agarraran un cabreo descomunal por la tocadera entrada la noche), que ahí en combo estaba la familia Berbey-Estevez y los Del Río-Saturno.

Jazz Los Berbey y Los del RíoVamos, que fue una noche llena de música y amigos… Michelle Nuñez y su hija, Ricardo Alemán con Maria Gabriela Carles y su retoño, Ana Karina Smith

Jazz trioY claro, no podían faltar “The Boys”, Gianni Calvosa, Andrés Orjuela, Darío e Iki

Jazz the boysEn fin, que el evento me gustó y duró lo dicho y lo perfectamente apropiado, una hora justa, lo que fue fantástico porque me lo disfruté que es decir mucho ya que, aquí entre nos, a mí el Jazz y las trompetitas al ratito me van sacando de quicio…

PUNTARENA ¡Un evento para celebrar!

Este fin de semana fuimos invitados a la apertura oficial de la nueva etapa de Puntarena en Buenaventura. Entretenimiento para los pequeños y coctel para los grandes ¡yeah!

lanzamiento de punta arenas

El día era principalmente una feria familiar pero ¡adivinen! por decirlo de alguna manera, como que se aguó un poco la fiesta, literalmente… Y es que estaba organizada para ser una tarde en exteriores con unos montajes de brincas-brincas para los niños, carros de comida, etc, pero empezó a caer la lluvia torrencial que está cayendo todavía tres días más tarde.

Creo que en febrero y marzo, con la sequía, cantamos tanto lo de “que llueva, que llueva” que ahora no hay quien meta de nuevo la Virgen en la cueva…

Me encantan los eventos tipo feria donde me falta poco para hacer fila para que me pinten una mariposa en la cara y berrear para que también me den un globo de helio. Mis hijas alcanzaron a jugar en los juegos (y yo a tomarles la foto) antes de que tuviéramos que cobijarnos en el salón de fiestas que ¡vaya si les quedó lindo! Las niñas lo gozaron montón y yo también. 

PtaArenas feria

Pero también fue un evento que disfrutaron los grandes, para muestra… ¡un botón!

Fernando Duque, Ana María Vallarino, Jorge

Fernando Duque, Ana María Vallarino, Jorge Morgan

Patty Lewis, Ana Melisa Ramos

Patty Lewis, Ana Melisa Ramos

Analisa de Arosemena, Juan Manuel Paredes, Itzel Blazer de Erhman

Analisa de Arosemena, José Manuel Paredes, Itzel Blazer de Erhman

con Adriana Vallarino

con Adriana Vallarino

Mitzi Navarro, Carmen Zita Stanziola y el pequeño Luca Antonio de Sanctis

Mitzi Navarro, Carmen Zita Stanziola y el pequeño Luca Antonio de Sanctis

Ana Melisa Ramos, Caroline Schmitt, Gaby Mora

Ana Melisa Ramos, Caroline Schmitt, Gaby Mora

otra "selfie" con mi Ana y Julia Estévez

otra “selfie” con mi Ana y Julia Estévez

De todo el evento lo que más disfruté fue bailar con mis hijas, primero bailé un “chic-to-chic” con Ana al son de “Stand by me“. Luego bailé otras canciones con Mar y cuando bajé a Mar para cargar y bailar de nuevo con Ana a la mayor la fulminó un ataque de celos y se le amargó la noche… pero bueno… ¡nadie nos quita lo baila’o!

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2012. Los primeros pasos de Ana y tardes junto al mar

Estas dos últimos fines de semana han sido de playa y, gracias a Dios (y al veranillo de San Juan), con sol y días preciosos.

Mar está gozando como nunca de la nueva piscina que, aunque a nosotros nos parece chica y de tamaño chumpin-pool, guardando las proporciones ella la encuentra del tamaño perfecto. Se la pasa en esa agua helada todo el día, al punto que ya le están saliendo agallas y escamas. ¿Ariel? Ariel es una pobre pendeja a su lado…

Y la semana pasada, en el pasillo de la casa de la playa y a punto de cumplir el año y un mes, Ana se armó de valor y se lanzó a dar sus primeros pasos sola. Con sus andares de borrachita y tambaleandose ya se traslada de un lado a otro y cada vez se aventura a distancias más largas.

Aquí un video de sus comienzos…

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Cámara: Paola Schmitt. Edición y producción: Rick Morales (y así será hasta que me enseñe como hacerlo solita)

Como dije las tardes han estado preciosas: brisa, sol y mar tranquilo.

 Aquí los Vásquez Schmitt en pleno

Las chicas Vásquez Schmitt

Caminando con Ana por la playa

Mar y el mar…

Con Carolina Miranda… Como en los viejos tiempos…

 

2012. Semana Santa en Buenaventura

El miércoles dejamos atrás la ciudad con los guayacanes amarillos en flor y, bajo un cielo encapotado, tomamos rumbo a pasar la semana mayor en Buenaventura.

Fue llegar y suspirar de resignación ante la visión del patio, con la construcción de la pérgola (que quedó corta y tienen que reparar) y de la piscina (que va camino a quedar de extraña distribución pero ya no se puede hacer nada), parecía las ruinas de un bombardeo incesante. Espero que en un mes haya otro panorama…. 

El jueves el día fue soleado pero, como no quería que Mar se metiera a la piscina (anda medio resfriada, boleto ineludible de la vuelta a la escuelita) estuvo mañana y tarde en el Kids Club. Le encanta ir ahí y a las chicas que trabajan allá les encanta recibirla porque es un solecito que con dibujos y lápices de colores puede pasar horas coloreando, contenta y tranquila. En la tarde fueron al parque a gozarse al Tito, ya le tienen full confianza y les encanta pasar tiempo con él y jugar a cuanta historia mi padre inventa. 

El Viernes Santo comenzó bastante accidentado. Temprano, Adrián, jugando en la piscina y tirándose de espaldas (vaya uno a saber de quién fue la idea…) perdió equilibrio y dejó un trozo de barbilla con el filo de la piscina. Decidimos mandar a los niños al Kids Club y ¡ZAS! No sé en que maroma andaría Mar que se estrelló contra la pared a toda velocidad haciéndose un chichón colosal. Todo quedó en heridas menores pero los sustos sí fueron mayores.

En la tarde, con los dos niños bien chuecos pero contentos (infancia, divino tesoro) y Ana, fuimos a la iglesia para introducir un poco a los peques a lo que es la Semana Santa. Obviamente estaba vacía lo cual fue mejor, así, mientras Ana gateaba a su gusto, con Mar y Adrián hicimos un pequeño ritual de encenderle una vela a Jesús y rezarle una oración de rodillas. La verdad ellos estaban más interesados en saber en que momento podían soplar la vela que rezar un Padre Nuestro pero por algo se empieza. 

El sábado tuvimos visita de la tía Peggy  (que Mar adora) y su +1 (hasta que definamos bien su título). Fuimos a la piscina de Los Portales, que nunca la había visto tan llena, y llegaron los Barría y mi padre también, vamos, que muy valiente el “chico invitado” de pasar semejante día familiar con toda la tropa, que incluyó dos niños brincándoles encima para rematarlo añadiendo un bebe a la hora del almuerzo.

Me encantó que es la primera vez que Mar disfruta tanto la piscina, tres horas nadando, jugando, buceando juguetitos, tirándose una y otra vez… ¡Lo pasó de película!

Con tanto niño y tanto batallón Schmitt, los invitados, con justa razón, salieron al vuelo a media tarde (jeje) mientras, los demás, fuimos a la playa. 

No tenía muy claro como iba a tomarse eso de la arena

Pero resultó adorar jugar con arena y agua (incluyendo comérsela y beber agua salada, aunque eso último no tanto) y, sobretodo, con la hermana con quien ya interactúa y juegan juntas.

Y el domingo de Pascua llegó. Quisimos que fuera especial para Mar, para que sea una fecha importante y de jubilo como Navidad y como la fecha que es. Una vez Ana fue a dormir su siesta matutina partimos a la actividad que organizó el Kids Club. Así bajo el corotú pasamos una mañana de actividades típicas de Pascua 

Los conejos fueron su delicia y esa cara de felicidad no tenía precio 

De todas maneras Mar dice que lo que más le gustó fue buscar los huevitos de Pascua.

Aquí debo decir lo decepcionada que me sentí cuando veía a papas y nanas cogiendo más huevos de los que podían cargar y niños que iban con sus canastas vacías y cara de desilusión mientras esos adultos les pasaban por delante indiferentes. ¿Qué le enseñan a sus hijos?: “agarra todo lo que puedas, como puedas, y que no te importe con los demás”.  Debo anotar que me sentí muy orgullosa de mi hija que, cuando vio que su nueva amiguita Emma no había podido encontrar ninguno, sin que nadie le dijera nada, sacó uno de los huevos de su canasta y lo puso en la de ella.

Pasamos una mañana divina haciendo manualidades y compartiendo nuestra hija, además, por primera vez, Mar aguantó la misa completa comportándose como una princesa.

Después llegamos a casa, con Ana, para terminar de pasar Pascua y regresar en la noche a la ciudad.

2012. Tres “weekends” para comparar: playa, campo y ciudad

Las semanas pasan y llegan los sábados y domingos que, cuando no se tienen hijos, representan tiempo para dormir pero, cuando sí se los tiene y pequeños, representan tiempo para llenar de actividades.

El último fin de semana antes de que comenzara el colegio de Mar fuimos a Buenaventura, a sacarle el jugo al final del verano y las vacaciones. La playa y la piscina, el agua vamos, es siempre un entretenimiento sin fin para los niños. Y una buena manera de agotarlos para los padres.

Ese fin de semana tuvimos visitas en casa que disfrutamos millón, por una lado el sábado vinieron a pasar la tarde los Eskildsen Surgeon, lo que hace feliz como una lombriz a Mar porque goza increíblemente  pasar tiempo con su super-mejor-amiga Sofía. Cuando están juntas se transportan a su propio mundo lleno de juegos y fantasías y es una gozada verlas, quién estuviera de nuevo en esos tiempos de infancia donde la menor cosa se vuelve una divertida aventura… Como recoger las flores de la boda que desmontaban bajo en Corotú… 

El domingo vinieron los tíos y primos Sasso y pudimos compartir tiempo con la otra rama de la familia.

Como hemos decidido hacer obras en el patio de la casa, una pérgola y una pequeña piscina, el siguiente fin de semana decidimos ir al Valle huyendo del caos de tierra y construcción que gobierna la casa de la playa. A Mar sólo de oír “El Valle” se le ilumina la cara. Y no se ha bajado del carro cuando quiere hacer mil cosas pero sobre todo quiere ir a montar caballo. 

Cuando de caballos se trata, ella goza igual si lo monta o si lleva a pasear al primo (y eso que aun no ha descubierto que los puede bañar), lo importante es que estén ahí, bien cerca. 

Este fin de semana que pasó nos quedamos en la ciudad ya que el sábado fue la boda civil de Juan Carlos y Michelle. Aquí salgo luciendo el mismo vestido que use para mi boda civil (que tengo que decir, hasta ahora, me ha traído suerte) y estoy muy satisfecha que 6 años y dos hijos más tarde aun me queda. 

 

El domingo capitalino me recordó… ¡¡por qué es que me gusta tanto salir de ciudad!!

Después de jugar, bañar y poner a dormir a Ana, Darío y Mar bajaron a la piscina y cuando Ana despertó nos fuimos los cuatro a almorzar a Kretan House. De ahí, como Nicole me había contado que había llevado a sus hijos a un parque de atracciones afuera del Metromall, me pareció las niñas lo podrían gozar y hasta allá nos fuimos. Del parque sólo quedaba un descampado y el resto de una montaña rusa que estaban terminando de desarmar… Ya que estábamos en el otro lado de la ciudad, decidimos pasar la tarde en el Metromall donde casi me enloquezco. El bullicio del mall, más el escándalo de la música de cada tienda (que parecían competir entre ellas), sumando el carrusel, la campana de los titiplines del trencito, y la gente hablando a todo pulmón, me dejaron para camisa de fuerza. ¡¡¡Salí de ahí al borde de un ataque de nervios!!!

Decidimos regresar a casa y jugar, pintar y entretener a las niñas en la paz del hogar.

Este fin de semana se me hizo agotador y eterno, próximo fin de semana, sin duda: ¡fuera de la ciudad!

2012. Carnavales en Buenaventura

Un año más pasamos los carnavales en la playa, en Buenaventura. La verdad que me parece el mejor plan para los niños y ¡para los padres!. Este año no hubo invitados quedándose en casa, no por eso fue menos sociable, las que más planes de amigos tuvieron fueron las niñas.

Mar, gracias a sus clases de natación, se aventura a la piscina sin flotis, fuera de su piscina del edificio en Panamá no quiere ir donde no pueda tocar suelo, pero poco a poco va mostrando fuera de las clases sus adelantos. Ya el primer día en la piscina de Los Portales se encontró con  Lucía (que vive en la playa) y estuvieron chapoteando, jugando en la arena y pasando la tarde juntas. Me encanta ver como se va haciendo más independiente y relacionándose con nuevos amigos.

El domingo vinieron los Barría y la familia Eskildsen Surgeon a pasar el día. La excitación de Mar porque venía su mejor amiga no tenía nombre. Lo bueno es que los padres, que nos hemos conocido a raíz de esta amistad de las niñas, nos hemos caído bien y también pasamos buen rato juntos. Así Mar, Sofía y Adrián se bañaron en la piscina y jugaron por toda la casa portándose divino, inventando historias y de lo más sueltos, bajo la mirada de Emma a la que suelen dejar por fuera de sus juegos por pequeña. 

Emma con su añito y pico va más acorde con Ana y, a medida que mi chiquita va teniendo más coordinación interactúan más, apenas Ana camine van a empatarse y seguro que terminarán siendo “inchipinches” entre ellas como lo son las hermanas mayores.  

Los demás días siguieron bastante el mismo patrón, con la novedad de que Mar (amante sin fin de los caballos) ha comenzado clases de equitación y, todas las mañanas, iba un rato y ya monta sola -bajo la estrecha supervisión del profesor- un caballo rebueno que se llama Pistacho y que responde de maravilla a los comandos que le hace Mar. El último día ¡hasta trotó! 

Tras la equitación, la piscina, la arena, el almuerzo y un poco de tele para descansarse, las tardes suelen terminar en el nuevo parque que Buenaventura ha armado para los niños, es el punto de reunión oficial y, cuando el sol baja un poco, se llena de familias y lo pasan estupendo. 

Inclusive Ana, sobre su mantita y con sus juguetes, la pasa genial y hace nuevos amigos, como su compañerita de la misma edad Nina Sofía Plata. 

Nosotros, con los padres de Nina, Gustavo y Denise, también compartimos en plan de adultos y vinieron a cenar a la casa. Esta vez sí los papás nos conocemos ¡desde mucho antes que se juntaran las niñas! 

Si Mar se mostró más independiente que nunca, toda una señorita, “casi” nadadora e incipiente amazona, Ana no se quedó atrás y ha tenido sus picos notorios estos carnavales. Aprendió a sentarse sola, a aplaudir y a ponerse en posición de gateo, aun no se desplaza pero es un indicio de que pronto lo hará. Además, descubrió la arena….

Y disfrutó de la piscina…

Y, aunque desde que está el parque se mueren por estar ahí todas las tardes, ¡¡también visitamos la playa!!

2011. El octubre que se fue

Y bien, ya Pili me regañó porque me estoy demorando mucho con actualizar el blog así que ¡aquí estoy de nuevo!

Es que el tiempo se pasa en un abrir y cerrar de ojos, entre la doble maternidad y la oficina efervescente de trabajo… Presento pues la última quincena de octubre, que fue intensa e intermitente con una de cal y otra de arena…

Como todos los fines de semana en que salimos huyendo de la monotonía citadina fuimos a Buenaventura y tuvimos el regalo divino de un fin de semana de verano con un solazo y una brisa encantadora. Las tardes las pasamos debajo del Corotú frente el hotel, a la sombra de su espesura Ana se durmió unas buenas siestas a pierna suelta, hasta que la hermana llegó y le metió el dedo en el ojo, claro. Mar está mucho más independiente y corre por todos lados, va a al kids club sola y hace amigas con soltura.

El que no la pasó tan bien fue Adrián, que vomitó más que borracho en carnavales con una abnegación que partía el alma. Y el lunes, fuera cual fuera el virus que le dio, hizo un salto olímpico y cayó encima de Caroline y de mí.

Para el martes estábamos las dos hospitalizadas, una en cada cuarto y mi madre corriendo de habitación en habitación. Cuatro días enchufadas a la venoclísis, es mucho más de lo que el cuerpo puede absorber, y para el tercer día yo estaba hinchada como un sapo de tanto líquido. Los ojos estaban tan inflamados que se perdía el tabique entre ellos y apenas los podía abrir. Los dedos de las manos parecían salchichas. Debí tomarme una foto, pero en ese momento no me pareció inmortalizarme en ese aspecto. Por supuesto que me desenchufaron la venoclisis antes de que explotara.

Al salir de ahí teníamos unas ganas locas de estar con nuestros hijos y, aunque en esos días el veranito del fin de semana anterior se había esfumado para dar paso a las lluvias, decidimos ir al Valle y pasarla todos juntos. Lina se unió al paseo y a los primos chicos se les caían las babas con ella, Mar y Adrián la adoran y Ana se dejó cargar y se quedaba tranquilita mientras Lina la tenía en brazos y le cantaba al oído canciones del escuálido ese del Justin Biaber, que parece un lolipop pero trae locas a todas las adolescentes.Ahora bien, como dije, una de cal y otra de arena. Después de cuatro días previos de hospital en semejante cama tan patética y almohada de pacotilla ¡ZAS! ¡Tortícolis! Un dolor espantoso, un punzón que me inmovilizaba cuello y trapecio, que me dejaba agotada al punto de parar en la farmacia y comprar analgésico inyectable y delegar a mi marido la labor de ponérmelo. Estando en un dolor así puse a un lado mis reservas de dejarle hacer esas cosas pero, un trasero lleno de morados me recuerdan que, señores, no es lo mismo un doctor que ¡un veterinario!

Aun más llena de analgésicos que el mismisimo Dr. House, fui la animadora de la fiesta de Halloween que le había organizado a Mar con sus amiguitos. El dolor lo dejé para más tarde, porque verle la cara de dicha a mi pitufa vestida de “princesa-hada” bien me valía la pena.