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Por ESTO celebramos el Día de la Madre ¿Ya compraste un buen regalo?

dia de la madre

Tranque para descomunal el del día de hoy, y es que estamos a 7 de diciembre, el montón de personas comprando a última hora el regalo del día de la madre, haciendo las vueltas necesarias que mañana todo cierra y a ver si en un semáforo consiguen flores.

Aun así escuché a un joven que decía “¿Tanto alboroto por el día de la madre?” . Como para darle un coscorrón en la cabeza.

Y, claro, me puse a pensar en la vuelta que nos da la vida como madres y después de que leas esto, si aun no has comprado el regalo de la madre, vas a salir con tráfico y todo a buscar lo mejor del mundo.

El 8 de diciembre es el Día de la Madre en Panamá. Es un día festivo, feriado nacional y muy celebrado. Y es que, por supuesto que aparte de las maravillas del amor incondicional de los hijos (o mejor dicho de una por los hijos) los ojos, las miradas, las sonrisas y todas las demás bondades de la maternidad, la cruda realidad es que ser madre es duro y muy sacrificado. Nos merecemos, muy justamente, el día feriado, todos los regalos, chocolates, flores que nos den ¡¡y más!!

Aquí sólo 16 razones para quitarle la duda al que le quede…

1.- No vuelves a comer caliente… ni con calma.

2.- No hay más cafecitos matutinos leyendo el periódico, nos consideramos satisfechas con leer de reojo los titulares y si pasamos de la primera plana nos damos con un canto en los dientes de la dicha.

3.- NO VUELVES A DORMIR, eso se convierte en un lujo monopolizado por ¡las solteras, madres con hijos en la universidad o las abuelas! Yo sé, es un cliché, pero es cierto.

4.- No sabíamos lo que era sentirte culpable hasta que fuimos madres y, después, en diferentes grados, será el sentimiento que nos acompañe siempre. Porque no pasamos suficiente tiempo con ellos. Porque fuimos muy condescendientes, o muy estrictas. Porque extrañamos pasar tiempo a solas. Por apagar el celular toda una tarde. Etc. Etc. Etc.

5.- Una se pierde tres, de cada cuatro buenos estrenos del cine.

6.- Los bares que creemos de moda pasaron hace rato, los que realmente están de moda ni los conocemos.

7.- Las salidas nocturnas, una vez que vemos que son las once, las sufrimos más que las disfrutarlas. Le estamos robando tiempo preciado al sueño, porque los hijos se van a levantar temprano de todas maneras.

8.- Olvídate de las noches que decías “qué me sirvan otro trago que ¡Hoy me la pego!”. Ya eso no tiene gracia cuando no hay tiempo para dormir la mona al día siguiente y además toca pasar la resaca con un niño en pleno apogeo de sus “terribles dos”.

9.- ¡Ah¡ ¡Nos toca volver a la escuela! Además de a estudiar matemáticas, física y química, a resolver los problemas sociales que tampoco lo supimos hacer en su momento. Primaria y los asuntos de los amiguitos que hacen feos y chifean. Secundaria y los problemas hormonales y los enamoramientos primeros correspondidos o no.

10.- A través de nuestros hijos volverán a rompernos el corazón por primera vez y nos haremos un ocho tratando de explicar que de eso, uno no se muere, pareciera, pero no.

11.- Otra: Se nos arruinó el shopping. El 80% de las compras está absorbido por marcas como “Carter”, “Disney”, “Baby GAP” y hasta “Mattel”. Y, si no es así… ¡nos sentimos culpables!

12.- Hay un montón de fines de semana que matamos por salir de la ciudad y nos quedamos para la práctica de ballet de nuestra hija, que tiene dos pies izquierdos, y por ende en la carísima función de final de año será un árbol en el fondo del escenario.

13.- Requerimos de mucho amor de madre para aguantarnos esa larga función de fin de año donde, de doscientas niñas, sólo unas tres tienen talento.

14.- Las que tienen niños por todos esos partidos de fútbol bajo un sol de raja tabla a los que asistimos, en los cuales hacemos aspavientos y saludos para que nos vean nuestros retoños sonreirles y darles ánimo mientras, al borde de la deshidratación, le decimos al vecino “ese es mi hijo, el de la banca”.

15.- Y las horas entre 6pm a 8pm ya no volverán a ser de Happy Hour. Ahora son “la hora del vampiro”. Horas al final del día cuando los niños están cansados e irritables y hay que empujarlos para que cenen, se bañen y se acuesten a dormir.

16.- El futuro se ha convertido en un monstruo de siete cabezas. ¿Estoy ahorrando suficiente? ¿Podré mandar a mis hijos a la Universidad donde quieran? ¿Qué tan asegurada estoy en salud y vida? ¿Si me pasa algo? Etc. Etc. Etc. ¡qué estrés por Dios!

Seguro se me pasan un millón de cosas más pero, aun a pesar de todo esto, queremos ese día feriado, esas flores y esos regalos porque…

¡es nuestro día y disfrutamos ser madres!

Ya sabes, a disfrutar que te consientan por el Día de la Madre y a consentir a la tuya, a la que aprecias en otra dimensión desde que tienes tus hijos.

Y eso es todo por hoy, un poco de risa entre madres pues, y si se lo quieres compartir a otra mamá, ¡bien puedas! ¡y nos reímos todas!

Por cierto, ¿Qué se me quedó por decir que se te ocurre podemos añadir a la lista?

Un abrazo, p.-

Gracias a mis hijas… Por el Día de la Madre

La maternidad no es fácil, y sí agridulce, pero a mí me compensa cada momento. Anteriormente mi escrito por el Día de la Madre (¡yeap! siempre algo tarde) ha sido un tributo a mi madre pero, esta vez, es un tributo a mis hijas. Ser su madre me hace inmensamente feliz.

Les agradezco a mi hijas que me hayan permitido experimentar un amor que no tiene comparación, un deseo de superación incesante, un propósito de vida con un nuevo significado y un espíritu de lucha que no tiene límites.

Todos los días están llenos de pequeños retos, que llevan al reto mayor de forjarles cimientos, de darles las herramientas -sobretodo emocionales- para prepararlas para su vuelo individual. Este proceso está lleno de muchas risas -porque como mejor se enseña es a través del juego-, miles de continuas negociaciones, algunos berrinches y momentos de cariño, abrazos, besos y apapuchos que me compensan las renuncias y el agotamiento que muchas veces acarrea todo este proceso.

Cuando en la noche entro en sus cuartos y las veo dormidas (porque también ¡qué lindos se ven los hijos a lo Neruda! “…me gusta cuando callas…“) me invade un amor que, va a sonar cliché, pero es indescriptible y sale del pecho en onda expansiva por todo el cuerpo hasta llegar a punto que siento que me voy a explotar como un pop-corn. 

Gracias, mis pitufas, gracias por todo lo que aprendo cada día a través vosotras. Gracias, mi vida tiene mucho más sentido porque soy su madre. Las amo…

* * *

Además de eso este año fui la protagonista del día en mi casa. Mar me preparó un rally para ir encontrando a través de las pistas una tarjeta hecha por ella y un regalito “en cajita celeste” comprado por el papá.

Dia de la madre con niñasPasamos todo el día, y cuando digo todo es porque fue todo el día, en la piscina jugan

Dia de la madre niñas en la piscinaCuando finalmente conseguí sacarlas del agua al final de la tarde, achurradas como pasitas, terminaron corriendo por el campo de golf. Y sí, me parece una perdida de césped  perfecto que no sea para paseos familiares, la próxima vez llevo la canasta de picnic ¡He dicho!

Niñas corriendo en campo de golfYa en la cama, con la luz apagada y un segundo antes de dormirse Mar me dijo “Mami, el Día de la Madre es el mejor día de todos…”

 

Tributo a mi madre

Ya sé, estoy tarde, tenía toda mi intención de hacerlo para el día de la Madre pero ya ven, cayó en fin de semana y… yara, yara, yara….

Podría escribir sobre mi experiencia de la maternidad pero de eso escribo a cada rato, por eso quiero dedicarle este espacio a mi madre Maria Jose Magallon.

Quiero agradecerle ser tan especial. Incluye lo paciente que es y lo dispuesta a echar una mano siempre.

Desde cuidar a sus nietos, hacer préstamos de urgencias, acompañarme a mis visitas hospitalarias de urgencias o para lo que se la necesite.

Bien que no sabe decir que NO y por eso queda en cada berenjenal más alucinante que otro pero, aun así, lo termina haciendo con gusto.

Mi madre me enseñó a hacerme la cama, sacar el polvo, doblar sábanas y limpiar la cocina.

A jugar en el campo con bebes hechos de caras talladas en pepinos enormes. Zoológicos de animales compuestos de papas de diferentes tamaños unidos por palitos de dientes. A recoger caracoles en conos de papel periódico y a subirme a los árboles (con vestido).

A hacer pegamento con harina y agua y goma de borrar con miga de pan. A bucear y a agarrar mariquitas, a respetar el sueño ajeno y tratar a los demás como me gustaría que me trataran. A gradecer por las “vacas gordas” y a ser cautelosa y ahorrativa para las “vacas flacas”.

No siempre soplaron los mejores tiempos en mi casa y jamás oí a mi madre quejarse de carencias y recelar suertes ajenas. Es más, yo ni cuenta me di, lo vine a saber más tarde.

De cada limón que le haya tocado, mi madre siempre supo hacer una buena limonada. Nos llenó la infancia de recuerdos divertidos y familiares y la vida con confianza en nosotras mismas y nuestras capacidades.

Mi madre, sobretodo , nos dio cariño (probablemente por eso mismo no sé, ni quiero, hacerlo diferente con mis hijas) aun cuando nos disciplinara.

Nos enseñó a decirle siempre la verdad “¡Antes se coge a un mentiroso que a un cojo!”, “Yo les aguanto todo menos mentiras”. Y aguantó mucho.

Le hemos dicho cosas a mi madre que ha aguantado impávida pero nos reforzó la confianza en ella. No hay nada, nada, de lo que yo no me sienta en libertad de hablar con ella.

Gracias a mi madre, María José Magallón, por forjarme, y gracias por darme un modelo de maternidad para seguir.

Mamá…¡Te quiero!