Tag Archives: hijas


Gracias a mis hijas… Por el Día de la Madre

La maternidad no es fácil, y sí agridulce, pero a mí me compensa cada momento. Anteriormente mi escrito por el Día de la Madre (¡yeap! siempre algo tarde) ha sido un tributo a mi madre pero, esta vez, es un tributo a mis hijas. Ser su madre me hace inmensamente feliz.

Les agradezco a mi hijas que me hayan permitido experimentar un amor que no tiene comparación, un deseo de superación incesante, un propósito de vida con un nuevo significado y un espíritu de lucha que no tiene límites.

Todos los días están llenos de pequeños retos, que llevan al reto mayor de forjarles cimientos, de darles las herramientas -sobretodo emocionales- para prepararlas para su vuelo individual. Este proceso está lleno de muchas risas -porque como mejor se enseña es a través del juego-, miles de continuas negociaciones, algunos berrinches y momentos de cariño, abrazos, besos y apapuchos que me compensan las renuncias y el agotamiento que muchas veces acarrea todo este proceso.

Cuando en la noche entro en sus cuartos y las veo dormidas (porque también ¡qué lindos se ven los hijos a lo Neruda! “…me gusta cuando callas…“) me invade un amor que, va a sonar cliché, pero es indescriptible y sale del pecho en onda expansiva por todo el cuerpo hasta llegar a punto que siento que me voy a explotar como un pop-corn. 

Gracias, mis pitufas, gracias por todo lo que aprendo cada día a través vosotras. Gracias, mi vida tiene mucho más sentido porque soy su madre. Las amo…

* * *

Además de eso este año fui la protagonista del día en mi casa. Mar me preparó un rally para ir encontrando a través de las pistas una tarjeta hecha por ella y un regalito “en cajita celeste” comprado por el papá.

Dia de la madre con niñasPasamos todo el día, y cuando digo todo es porque fue todo el día, en la piscina jugan

Dia de la madre niñas en la piscinaCuando finalmente conseguí sacarlas del agua al final de la tarde, achurradas como pasitas, terminaron corriendo por el campo de golf. Y sí, me parece una perdida de césped  perfecto que no sea para paseos familiares, la próxima vez llevo la canasta de picnic ¡He dicho!

Niñas corriendo en campo de golfYa en la cama, con la luz apagada y un segundo antes de dormirse Mar me dijo “Mami, el Día de la Madre es el mejor día de todos…”

 

2012. Los primeros pasos de Ana y tardes junto al mar

Estas dos últimos fines de semana han sido de playa y, gracias a Dios (y al veranillo de San Juan), con sol y días preciosos.

Mar está gozando como nunca de la nueva piscina que, aunque a nosotros nos parece chica y de tamaño chumpin-pool, guardando las proporciones ella la encuentra del tamaño perfecto. Se la pasa en esa agua helada todo el día, al punto que ya le están saliendo agallas y escamas. ¿Ariel? Ariel es una pobre pendeja a su lado…

Y la semana pasada, en el pasillo de la casa de la playa y a punto de cumplir el año y un mes, Ana se armó de valor y se lanzó a dar sus primeros pasos sola. Con sus andares de borrachita y tambaleandose ya se traslada de un lado a otro y cada vez se aventura a distancias más largas.

Aquí un video de sus comienzos…

[pageview url=”http://www.youtube.com/embed/mxmTdkGqOKQ?rel=0″]

Cámara: Paola Schmitt. Edición y producción: Rick Morales (y así será hasta que me enseñe como hacerlo solita)

Como dije las tardes han estado preciosas: brisa, sol y mar tranquilo.

 Aquí los Vásquez Schmitt en pleno

Las chicas Vásquez Schmitt

Caminando con Ana por la playa

Mar y el mar…

Con Carolina Miranda… Como en los viejos tiempos…

 

2012. Sobre los hijos…

Muchas veces los enfrentamientos con nuestros hijos, y con nosotros mismos sobre como ejercemos la paternidad, están relacionados a las expectativas que ponemos sobre ellos.

Muchas veces no nos damos cuenta que, no son nuestros, y que, su existencia, no es para que podamos forjarles la vida o prolongar la nuestra. Tampoco es una segunda oportunidad que nos brinda la vida a nosotros para hacer lo que no hicimos, evitar errores o manejar situaciones de otra forma, o la misma, de como lo hayamos hecho.

Si tuviéramos presente siempre que estamos para darles las herramientas para enfrentar la vida, apoyarlos y corregirlos sin imponernos ¿cuanto más fácil y fluidas serían las relaciones con nuestros hijos?

Comparto con ustedes este escrito del libro El Profeta. Recuerdo este fragmento en un póster pegado en la pared interna del armario de mis padres en Zaragoza, cuando yo era bastante pequeña (porque me veo a mí misma mirarlo desde abajo). Fue el primer “poema” que memoricé (al menos de forma voluntaria y que siga recordando)

 

Tus hijos no son tus hijos.

Son hijos e hijas de la vida deseosa de sí misma.

No vienen de ti, sino a través de ti.

Y aunque estén contigo no te pertenecen.

 

Puedes darles tu amor pero no tus pensamientos.

Porque ellos tiene sus propios pensamientos.

Puedes darle cobijo a sus cuerpos pero no a sus almas,

Porque ellas viven en la casa del mañana, la cual no podrás visitar ni siquiera en sueños.

Puedes anhelar ser como ellos pero no luches por hacerlos semejantes a ti,

Porque la vida no marcha hacia atrás ni se detiene en el ayer

 

Sois los arcos con los cuales vuestros hijos, como flechas vivientes, son lanzados a la vida.

El Gran Arquero ve la diana en el infinito, la dobla y sus flechas pueden ir rápidas y lejos.

Hacer de tal forma que dobléis el arco y sea para alegría.

Porque EL, además de amar a las flechas, ama el arco que es estable.

 

Sobre los hijos

Del libro “El Profeta” de K.Gibran 

2012. Construyendo la memoria de mis hijas

Lo que mis hijas recuerden de su infancia va a depender de las memorias que su cabecita decida guardar, pero de mi depende hacerles vivir experiencias memorables.

Si me preguntan por mis recuerdos de infancia me viene a la mente los veranos en Las Ventas de Santa Lucía donde jugábamos con los primos y los vecinos del pueblo. Recuerdo ayudar a nuestros amigos a darles de comer a los cerdos o las gallinas para que pudieran salir antes a jugar. Recoger moras y buscar caracoles después de la lluvia. Jugar al futbol con chapas de sodas y garbanzos. Hacer animales del zoológico con papas y bebes tallándole la cara de un niño a un pepino enorme. Aprender a montar bicicleta y jugar en la obra de un hotel abandonado. Pasar el día en el pantano o el río bañándonos, comiendo tortilla de patata y bebiendo Casera.

(SIP, LA DEL MEDIO SOY YO)

Ya detrás de eso vienen recuerdos vagos de la escuela, aunque más que todo recuerdo es a mi amiga de escuela Cristina Sanz, el parque de La Rosaleda, el Corte Inglés y por ahí otras cosas que, aunque forman parte de mi memoria, no me dan tanta ilusión. Por ejemplo, en Zaragoza teníamos invierno y, fuera del cierzo que es un viento norte que te pasma, no recuerdo mucho. Seguro hacía muchas cosas (como jugar a indios y vaqueros donde yo siempre era la chica en la caravana y Beatriz el vaquero que nos defendía a Caroline y a mí) pero no todas tan emocionantes como para haberlas atesorado en mi cabeza…

Pensar a conciencia en trabajar en los recuerdos de mis hijas lo escuche por primera vez de mi hermana Beatriz, por el entonces estaba organizando un paseo familiar a Bocas del Toro algo extenuante y cuando le pregunté que para que se enredaba tanto me contestó “es que estoy construyendo la memoria de mis hijas”. No olvidé eso y hoy, me encuentro esforzándome por darles a mis hijas experiencias que se conviertan en recuerdos para conservar con ilusión.

Y así, trabajando en la memoria de Mar, el fin de semana después de Carnavales se fue por segunda vez con el papá de campamento, esta vez a la Yeguada. Como es bastante civilizado los carros se estacionan junto al área de camping y, así, se puede llevar todo lo necesario pero duermen en tienda de campaña, hacen y cocinan en fogatas, se bañan en lagos y demás aventuras.

Ana y yo nos quedamos a medio camino, en la casa de la playa, donde nos gozamos mutuamente, le dimos de comer a los peces, paseamos y fuimos a la piscina, no va a recordar eso pero la pasó encantada.

Por eso, aunque a veces estoy cansada, vamos casi todos los fines de semana al interior. Porque la memoria de mis hijas se enriquece más con el tiempo pasado en la piscina, montando caballo, haciendo amigos allá y en los atardeceres en la playa que, con tardes de Mall y horas de Disney Channel.

Y ni hablar de cuando van a casa de la Tita al Valle. Ana aun no recuerda más a allá de ser feliz, pero a Mar se le iluminan los ojos de pensar en montar a caballo o ir al Níspero a darle de comer a Paquita (nombre que le dio a la avestruz), recoger naranjas y más. Razón también por la cual, aunque se me haga larguísimo, volverá al “veranito del Valle” que ella recuerda con pasión.

Mi hija Mar atesora en su memoria ir a Bocas del Toro porque, según ella, va en un avión enorme y además hay inflables (le compramos un Bambi inflable para la piscina y es lo que más recuerda). Y del viaje por tres destinos en España recuerda que, en Las Ventas, el vecino tiene dos gatos y se come unos churros “deliciosísimos”. No puedo predecir que recordarán (me gustaría que le viniera a la mente las estrellas de mar o mi abuela en Zaragoza) ella eligió sus memorias, y se le ilumina la cara con esos recuerdos, yo cumplo con aportar a que los tenga.

2012. Metas del año. Poniendole el cascabel al gato

Ya ven, uno pestañea y… ¡ZAS! ¡el año avanza mes y medio! Desde el pasado diciembre ando con las metas del 2012 en la cabeza pero, la verdad verdadera, si uno no las pone en blanco y negro el compromiso se escabulle detrás de la postergación. Hay que escribir las metas del año y revisar su avance con cierta frecuencia si no, nadie le pone el cascabel a ese gato.

Aquí voy, cascabel en mano persiguiendo mis gatos, digo metas, sin ponerlas en orden de importancia sino como me voy acordando, estoy segura que algunas se asemejarán a las vuestras y aquí pongo mis ideas para cumplirlas, otras son más propias, a cada quién lo suyo…

OJO A LAS FINANZAS.

MICRO: En función de que mi renglón de ahorros no se vea afectado como el año pasado y sea, además, cada vez mayor, he recurrido a la táctica de “esconder la tarjeta de crédito”. Y sí, porque son esos gastitos de: 15 por aquí 30 por allá, los que uno no cuenta en su cabeza,  pero luego suman, y cuando viene el saldo a pagar ¡zas! descuadra todo el mes y se come lo pensado para ahorros. A vivir del cash que uno se designe para el mes, si se fue la mano pues ni modo, se apreta el cinturón y se controlan hasta los cafés hasta que toque entrada de nuevo. A ver cuanto duro en esta dieta económica…

MACRO: Cuando uno tiene hijos y metas que se quieren cumplir a lo largo de la vida hay que poner el patrimonio en orden (Dios no quiera pero, qué tal que faltemos…) y, sobre todo, invertir en lo más producctivo, o sea sé, que tenga una rentabilidad mínimo por encima de la inflación. Por el momento nuestro norte es invertir en oro que es lo único que da rentabilidad y estabilidad.

OJO A LA SALUD

Desde el año pasado ando con que me quiero hacer un chequeo general, no me fio ni un pelo de ese enemigo silencioso que es el cáncer y, para que ese gato no se me escape más ya estoy en contacto para hacerme una cita y me chequeen desde el pelo hasta la punta de los pies con una doctora en homeopatía que tiene un método para detectar cualquier enfermedad según no sé que cosa pero que ya les contaré.

CUIDAR LA PAREJA

Siendo padres de niñas chiquitas nuestras noches se van detrás de las hijas y, cuando finalmente se duerme la última, estamos cansadísimos, rogando que al otro no se le ocurra decir que le apetece salir (a muchos les suena familiar ¿eh?). Así que seguiré el consejo de mi amigaza Carolina de asignar un día de “WEEKDATES”. Miércoles, o jueves, donde Darío  y yo haremos happy hour o, cine de cinco y una copa temprano, donde tengamos nuestro tiempo de hablar – sin Dora la Exploradora de fondo- tener nuestro tiempo juntos y aun así llegar a casa para ver y acostar a las niñas… O no, si el plan se pone bueno de vez en cuando les tocará la rutina nocturna con la nana mientras papá y mamá se toman la noche libre.

SACAR TIEMPO PARA LAS AMIGAS

Si yo ando enredada igual están mis amigas. Entre maternidades, trabajos, maridos, parejas o exparejas, proyectos y los rollos de cada quien, cuando caigo en cuenta han pasado seis meses o hasta el año desde la última vez que me senté con muchas de mis amigas queridas. Con una de mis amigas, Peggy, hemos retomado nuestros almuerzos de 1ro de mes. A eso se le llama ¡ponerle el cascabel al gato y olé! Nos permitimos tener nuestras agendas a full pero, cuando es 1ro, sabemos que ese día almorzamos y nos ponemos al tanto de nuestras vidas y nos reímos un buen rato. Eso además me sirve de recorderis para, a la semana siguiente, comenzar a corretear a Katia para almorzar con ella, todo hay que decirlo y, ese gato es más escurridizo, pero para eso estoy escribiendo mis cascabeles en blanco y negro. Si, la amistad, como la pareja, ¡también se puede llevar con agenda!

AL REENCUENTRO CON DIOS

Soy cristiana, católica, apostólica y defensora de mi fe y mi Iglesia, sólo que desde hace un par de años, con eso de la maternidad, me fui enredando y alejando de la misa y los asuntos de Dios… Excusas no válidas, lo sé, pero bueno es lo que ha pasado. Este año quiero ir andando lo desandado y volver a darle a Dios y la espiritualidad más espacio que el “Jesusito de mi vida” que rezo con  Mar en las noches. Menos mal que el Señor tiene inmensa paciencia y me va a aguantar los pasitos lentos pero seguros que me regresen a El.

ESCRIBIR, ESCRIBIR

EL BLOG: Gracias a este blog no estoy tan oxidada en escritura. Echar mano del día a día es más fácil y, leer vuestros comentarios y ver que, aun cuando no subo ninguna entrada en un mes más de doscientas personas me visitan es super estimulante, ni hablar cuando escribo frecuentemente y llegáis a ser más de seiscientos visitantes en un mes, ¡es una emoción! Siento que, aun cuando lo que escribo es de mis experiencias y opiniones personales, de algún modo muchos os sentís identificados con algunas partes. A fin de cuentas somos tantas mujeres “jóvenes pero también maduras”, madres, profesionales, esposas, amigas, hijas, inquietas intelectualmente, deseosas de ser mejores en lo que siempre hacemos pero también sentirnos retadas por proyectos nuevos que, aun por diferentes caminos, vamos en la misma dirección por lo que es fácil identificarnos unas con otras. Vosotras con mis textos y yo con vuestros comentarios.

Mi meta de este año es mantener el blog actualizado con entradas semanales e incluir textos más variados que sólo de bitácora. Me refiero a escritos de opinión así como recomendaciones de libros, exposiciones, lugares, viajes, etc.

No me comprometo en meterme a escribir cuentos o novela porque eso requiere de una concentración y un espacio que en este momento no tengo.

LA COLUMNA: Bien, ésta… no existe, es un proyecto que me apetece un montón, tener una columna en una revista es una idea que quisiera se materializara desde el año pasado. Con Ana tan pequeñita he sido de lo más indulgente conmigo misma y no me he presionado nada para hacer que realmente ocurra. Aquí y ahora le pongo el cascabel a este gato, no se me va a escapar esta vez, por lo menos no se podrá decir que se me va a ir otro año sin intentarlo seriamente.

LA PALABRA LEIDA… Tengo una biblioteca respetable, siempre he sido una lectora ávida y variada pero, desde que entre en la maternidad no encuentro el tiempo para leer, ni el texto que me obligue a encontrarlo. Yo, que acostumbraba a leer por lo menos dos libros al mes, reconozco que en los últimos tres años apenas me habré leído cinco libros (y que conste que lo estoy reconociendo con vergüenza). Eso no va a ocurrir más, ¡he dicho! También es cierto que voy a ser menos permisiva, he acostumbrado a leer libros enteros del tamaño de un ladrillo que no me han atrapado ni maravillado, me los he tragado por eso de que “ya lo empecé pues lo termino”. Pongo en blanco y negro el compromiso de tener un libro siempre cerca, pero no voy a darle a nadie más de cincuenta páginas para atraparme, que ya son muchas, si en esas el escritor no cuenta conmigo que sepa que me de por perdida y que su texto va donado a alguna biblioteca por ahí mismo.

PINTAR, PINTAR…

Ahí sí estoy tan oxidada que cada vez que veo un pincel me suenan las mancuernas a hierros arrastrados. Además, aun no he superado la crisis existencial que me llevó a dejar de hacerlo. No sé si me mida con los lienzos todavía… como dije aun tengo “issues” sin superar… pero tengo un par de ideas que incluyen pintar, aunque van más bien dirigidas hacia el arte utilitario. No sé si funcione pero aquí lo escribo, para que cuando mensualmente lea esta lista no pueda seguir indefinidamente con excusas tipo “el perro se me comió la tarea” y continuar postergando ponerme manos a la obra. Hace ya dos semanas que vengo con ideas y bocetos en la cabeza y aun no he puesto el motor en marcha, como dice mi hermana… es jodido andar con la primera dañada…

DE COQUETERIAS Y OTRAS VANALIDADES

En el 2011 me pasé la mitad del año embarazada y la otra mitad cuidando a un bebe recién nacido o de meses, si me decías que anduviera con coqueterías te hubiera contestado con un porrazo en el morro.

 Este año prometo ponerle más cuidado pero, no olvidemos que yo soy yo: no me gusta ir de shopping, no sigo los últimos gritos de la moda y la comodidad es mi norte (lo que se aprecia en que muy rara vez uso tacones y aun más raro es que ande con blower). Los flats son mi transporte y la trenza mi peinado. Dicho lo propio haré un esfuerzo por vestirme más trendy (dentro de MIS parámetros). Ir a la peluquería al menos cuatro veces al año (las canas no perdonan) y tal vez, y sólo tal vez, me haré algún corte de cabello que me aleje de mi trenza, pero sólo tal vez, y si encuentro un peinado que sea de bajo mantenimiento.

El ejercicio ¡OLVIDENLO! Eso sí que va en contra de mis principios. Pero seguiré persiguiendo a mi marido para que me regale la maquina Vital-Plate y la usaré. Se supone que en diez minutos diarios va a ponerme un trasero más respingón que el de la mismísima Kim Kardashian, además de tonificarme el resto del cuerpo. Ya les contaré que tal me va y si es recomendable, si es que me la regalan de una buena vez que ando pidiéndola desde diciembre.

De cortar y remendar este año me planteo si me opero el pecho. Pasadas dos lactancias y reducida a un peso ínfimo, sin intención sino como consecuencia de tanta meta y tanto ajetreo, mi pechonalidad se ha visto reducida notoriamente. Pero, es que me da pereza un posoperatorio de un mes sin cargar a mis hijas y pánico que me dejen que ni yo misma me reconozca. Si me animo prometo escribir sobre ello sin adornos, para que sepan a qué atenerse.

Luego hay otro montón de pequeñas cosas que no escribo para no poner más cascabeles y no vaya a ser que de tanto gato me harte y lo mande todo al traste. Ya aquí escribí bastante como para darme un ataque de estress y bajarme otras cinco libras…. Poco a poco ¿no? Sí , eso, poco a poco…