Tag Archives: maternidad


2012. Los primeros pasos de Ana y tardes junto al mar

Estas dos últimos fines de semana han sido de playa y, gracias a Dios (y al veranillo de San Juan), con sol y días preciosos.

Mar está gozando como nunca de la nueva piscina que, aunque a nosotros nos parece chica y de tamaño chumpin-pool, guardando las proporciones ella la encuentra del tamaño perfecto. Se la pasa en esa agua helada todo el día, al punto que ya le están saliendo agallas y escamas. ¿Ariel? Ariel es una pobre pendeja a su lado…

Y la semana pasada, en el pasillo de la casa de la playa y a punto de cumplir el año y un mes, Ana se armó de valor y se lanzó a dar sus primeros pasos sola. Con sus andares de borrachita y tambaleandose ya se traslada de un lado a otro y cada vez se aventura a distancias más largas.

Aquí un video de sus comienzos…

[pageview url=”http://www.youtube.com/embed/mxmTdkGqOKQ?rel=0″]

Cámara: Paola Schmitt. Edición y producción: Rick Morales (y así será hasta que me enseñe como hacerlo solita)

Como dije las tardes han estado preciosas: brisa, sol y mar tranquilo.

 Aquí los Vásquez Schmitt en pleno

Las chicas Vásquez Schmitt

Caminando con Ana por la playa

Mar y el mar…

Con Carolina Miranda… Como en los viejos tiempos…

 

2012. Sobre los hijos…

Muchas veces los enfrentamientos con nuestros hijos, y con nosotros mismos sobre como ejercemos la paternidad, están relacionados a las expectativas que ponemos sobre ellos.

Muchas veces no nos damos cuenta que, no son nuestros, y que, su existencia, no es para que podamos forjarles la vida o prolongar la nuestra. Tampoco es una segunda oportunidad que nos brinda la vida a nosotros para hacer lo que no hicimos, evitar errores o manejar situaciones de otra forma, o la misma, de como lo hayamos hecho.

Si tuviéramos presente siempre que estamos para darles las herramientas para enfrentar la vida, apoyarlos y corregirlos sin imponernos ¿cuanto más fácil y fluidas serían las relaciones con nuestros hijos?

Comparto con ustedes este escrito del libro El Profeta. Recuerdo este fragmento en un póster pegado en la pared interna del armario de mis padres en Zaragoza, cuando yo era bastante pequeña (porque me veo a mí misma mirarlo desde abajo). Fue el primer “poema” que memoricé (al menos de forma voluntaria y que siga recordando)

 

Tus hijos no son tus hijos.

Son hijos e hijas de la vida deseosa de sí misma.

No vienen de ti, sino a través de ti.

Y aunque estén contigo no te pertenecen.

 

Puedes darles tu amor pero no tus pensamientos.

Porque ellos tiene sus propios pensamientos.

Puedes darle cobijo a sus cuerpos pero no a sus almas,

Porque ellas viven en la casa del mañana, la cual no podrás visitar ni siquiera en sueños.

Puedes anhelar ser como ellos pero no luches por hacerlos semejantes a ti,

Porque la vida no marcha hacia atrás ni se detiene en el ayer

 

Sois los arcos con los cuales vuestros hijos, como flechas vivientes, son lanzados a la vida.

El Gran Arquero ve la diana en el infinito, la dobla y sus flechas pueden ir rápidas y lejos.

Hacer de tal forma que dobléis el arco y sea para alegría.

Porque EL, además de amar a las flechas, ama el arco que es estable.

 

Sobre los hijos

Del libro “El Profeta” de K.Gibran 

2012. La semana de vacaciones

Ahí cada tres meses la escuela manda a los chicos una semana de vacaciones, lo que se traduce en vacaciones para los niños y ¡doble trabajo para todos los demás!

Uno trata de todo para hacerles planes. El teléfono de las mamás de las amigas termina estando en “favoritos” en el celular. Cada día es un reto para inventarles actividades. Cuando termina la semana y los volvemos a meter en el bus escolar respiramos aliviadas ¡sobrevivimos!

Yo creo que intenté todo lo posible. Llevarla a la oficina (con amigo incluida), juegos en casa, juegos en casa de los amigos, salida con el primo, tarde de cheeseweez (un invento mío en el que pongo una paquete grande de cheeseweez y juguitos e invito a varios amigos Mar, que viven cerca, a que vengan a jugar al área social del edificio), hasta que finalmente salimos a media semana para El Valle.

El plan de la oficina a las niñas les pareció fabuloso, a mí se me fue toda la mañana básicamente para firmar cuatro cheques… 

Finalmente el jueves llegamos a El Valle, donde los niños la pasan genial. Mar y Adrián estuvieron de romance (entiéndase no se sacaron los ojos ni se pelearon 24/7), ya están más grandes e inventan juegos y negocian entre ellos en vez pelear. Igual estaban correteando por ahí que aguantando la lluvia tranquilos viendo en la tele a Silvestre y Piolín ¡Aleluya!

La que está A-G-O-T-A-D-O-R-A es Ana. Solo quiere caminar, caminar y caminar, pero aun no sabe hacerlo sola así que pide mano todo el rato. Luego se cansa y quiere brazo, pero a los quince segundos quiere piso de nuevo, pero no que la sientes sino que la camines, y se vuelve a cansar. Te descuidas y gatea escaleras abajo de cabeza. Tengo que decir a su favor que está deliciosa y super risueña la mayor parte del tiempo, comérsela a besos es un placer, pero… ¡me deja hecha polvo!

Menos mal que con la casita se entretiene montones… 

Además de: montar a caballo, ir al mercado, saltar en el brinca-brinca, jugar con cañas hechas de bambú, montar bicicleta, ver tele, inventar bailes y canciones, visitar la iglesia, ir al río, visitar a la avestruz Paquita (no se llama así pero ellos eso creen) en el zoológico y montar todavía más a caballo. Tuvimos tandas de peluquería.

A Mar, cuando le peinaba sus dos trenzas el jueves, le vi… ¡Liendres!  ¡Tururú que yo iba a pasar por la guerra sin cuartel de meses como el año pasado! Más pronto que tarde le vendí a Mar y a Adrián el plan de ponerles un tratamiento que les iba a dejar el pelo “brillante, suavecito y delicioso”. De lo más entusiasmados se sentaron frente a la televisión mientras les embadurnaba el pelo con el aceite de coco y les pasaba la peinilla ultrafina. A Mar le salieron unos pocos  puntitos negros que parecían granitos de arena pero, estando tan lejos de la playa, me parecieron sospechosos. Lo de Adrián he de reconocer que cayó en eso de “justos por pecadores” pero estaba fascinado con su tratamiento así que todos contentos. A Mar le volví a pasar la peinilla varias veces los siguientes días (sin necesidad de aceitarla de nuevo) y ya nada de nada, y no se ha vuelto a rascar la cabeza.  Si es que “el tratamiento” es remedio de Santo. Aquí les paso el dato de nuevo.

REMEDIO NATURAL Y EFICAZ CONTRA LOS PIOJOS: Comprar una botella pequeña de aceite de coco y exprimirles unoS 5 limones pequeños. Si son jugosos CON dos o tres son suficientes. Todo junto se le aplica al niño en la cabeza con una brocha hasta que esté bien untado, en especial por las raíces. Se le da masaje por el cuero cabelludo unos cinco a diez minutos. Se le pasa la peinilla ultrafina (viene con el champú champiojo y es lo único que vale la pena de ese champú) y ahí sale pegado cuanto piojo pueda existir sin importar el tamaño. Se le deja el pelo con el aceite unos 15 minutos más (eso ahoga las liendres) y se le lava el cabello. Si tiene muchos piojos repetirlo a los dos días si no sólo repetirlo a los diez días.

Respecto a Ana, como no se deja poner ganchitos y se los arranca hasta que con rabia, recurrí a la solución más práctica: tijera con el pelo. Le corté el flequillo bien corto para que no lleve el cabello sudado sobre la frente e igual le bajé un poco el resto del pelo. Entre lo que se movía y lo mala que era la tijera he de reconocer que se salvó el asunto porque tiene el pelo rizadito y no se nota mucho lo burdo de la trasquilada. A mí ver… ¡quedó bella!

2012. Primer mes de Tomás y nacimiento de Olivia

Ayer nuestro pequeño Tomás cumplía el primer mes con nosotros. Engordando por momentos y de lo más despierto es una absoluta ternura. Tiene unos enormes ojos que todo lo observan y estudian y yo, le encuentro mucho parecido a Caroline.

Mientras, en el otro lado del planeta, en las mismísimas Islas Canarias, nació esta mañana su prima Olivia. Una regordeta que hizo su aparición vía ‘tajo a la madre’ y que llega a ampliar la lista de Magallonas.

21 de mayo: Tomás, ¡FELIZ PRIMER CUMPLEMES!

22 de mayo: Olivia, ¡BIENVENIDA AL MUNDO!

2012. Tomás Barría Schmitt en brazos de sus papás

No se puede explicar lo felices que estamos, ni que decir de como están Caroline e Iki, así que aquí les comparto unas imágenes de mi ahijado, porque simplemente hay veces que las palabras quedan cortas…

Nuestro hermoso little warrior….

2012. Sobre como se me perdió Dios y El vino a buscarme.

Me considero una persona bendecida por la fe. Creo en Dios y creo en mi Iglesia. Sólo que en los últimos años, con los enredos de la maternidad y otras historias me fui alejando y algo se enfrió. Hace unas semanas le decía a mi confesor, “Padre, se me fue la fe”, el pobre casi se infarta, la verdad, creo que me explique mal. No es la fe, porque nunca he dejado de creer, lo que dejé fue de sentir.

Hace un par de meses mi madre se consagró como parte de una congregación en honor del Corazón de María. La misa y ceremonia era en el otro lado de la ciudad en plena hora del tráfico. Varias veces pensé en regresarme a la casa pero “algo”, la “conciencia” o lo que sea, me mantuvieron a través de ríos de autos. En el lugar se podía ver la fe y la emoción de los participantes y yo, nada, estaba ahí pero no sentía nada. Mi mente divagaba en mil cosas menos en lo que ocurría. Trataba de concentrarme pero lo único que atinaba a pensar es “esto parece que no va a acabar nunca”. Me sentía fatal pero era la verdad. Sacaron al Santísimo y pensé que entonces sí, como otras veces, sentiría esa presión en el corazón que es una bendición. Pero nada. No sentí nada.

Entonces me puse de rodillas y le dije a la Virgen “Virgencita mira, no sé que me está pasando, igual que el enamorarse, el sentimiento no se puede forzar y yo estoy bien apagada. Sólo te pido que a pesar de cómo estoy tú no te des por vencida conmigo ¿vale?, no me des por perdida y no me apartes de tu vista, no siento, pero quiero volver a sentir ¿Ok?. Bueno, vale, gracias y amén”. Me senté pensando “En fin, de algo sirvió haber venido, ya se lo dije y se lo dejo en sus manos. Ahora, a ver cuando se acaba esto que ya van a ser casi las 10pm”. Cuando finalmente salimos mi madre notó que tenía varias escarchas entre cara y cuello. Yo le quité importancia con un “¡Ay, qué cosas tienes!” pero dentro de mí sentí que la Virgen me hacía saber que me escuchó. Sí, eso sentí…

Los fines de semana se me hace muy difícil ir a misa. Estamos en el interior, la misa en la playa es en una hora complicada con las niñas, Mar no aguanta 10 minutos en ninguna, y el padre es bastante Valium (todo hay que decirlo, tendrá la mejor intención pero le supera). Pero desde hace unas semanas los miércoles en la mañana ese “algo” me recuerda de la misa del Padre Jorge los miércoles. Antes también sabía pero… siempre me acordaba tarde. Ahora, es como si tuviera un dispositivo de recordatorio. El Padre Jorge tiene el don de la palabra, es imposible no presenciar su misa y no escuchar, además desgrana la escritura dándole el significado con el que se escribió y como se sigue aplicando hoy (sí todos los padres hablaran así no se nos escapaba ni un cristiano).

El domingo de Pascua, como conté, estuvimos en las actividades de playa del Bristol, a las 11.30am se puso a llover. Las actividades al aire libre se suspendieron y todo el mundo se dispersó como si hubieran pateado un hormiguero. Así fue como quedé enfrente de la Iglesia a la hora que comenzaba la misa. Ya ahí, entré. Estaba llenísima, conseguí un puesto apretadito en la penúltima fila. El padre (que viene de otra misa) se demoraba. Entró una señora que no vio puesto y fue a quedarse parada atrás, obviamente, como me educaron mis padres, me paré y le hice señas para que tomara mi puesto. Decidí irme adelante a una esquina del altar para poder sentarme en la esquina del peldaño. Para mi sorpresa toda la primera fila estaba desocupada. Me senté, llegó el padre y, el señor que canta son su guitarra se sentó a mi lado. De repente, cuando menos lo esperaba, entraron Mar y Darío y, como la fila estaba vacía se sentaron a mi lado (que no hubiera sido posible en el otro puesto). Entre la guitarra y estar en primera fila, Mar estuvo toda la misa, de principio a fin, portándose como una princesa. Primera vez en su vida. ¿Casualidades consecutivas? ¡No lo creo! Como dice mi madre, Dioscidencias…

Ahora, SIENTO la necesidad de ir a misa semanal, si bien no sea lo domingos al menos seguro los miércoles. Me encanta escuchar la Palabra que, habla para todos en general pero a cada quien en particular. Así de cada homilía yo puedo sacar cual es el mensaje de la semana destinado a mí. ¡Y cómo me gusta!

A fin de cuentas, escrito está..

“Pedid y se os dará. Buscad y hallareis. Llamar y se os abrirá.” Lucas 11, 9

Pues bien, le pedí a la Virgen y me dio todos esos “algos” que me recuerdan las misas y todas esas Dioscidencias que me llevan de vuelta a “casa”. Llamé a la puerta y sin duda me la abrieron, porque buscada a Dios y lo hallé, o mejor dicho, El vino a mi encuentro…

2012. Darío y Mar: Hija de tigre, sale pintada…

Cada vez que alguien ve a Mar, y en especial si está conmigo, dicen: ¡es igualita a su mamá!

En conjunto es cierto, es alta, flaca, de cara alargada y con mis pestañas, pero tengo que ser justa y aquí demuestro que, si a primeros planos nos dedicamos, mi querida hija mayor es la estampa de su papá a esa edad.

MAR

 DARIO DE CHIQUITO

Eso sí, en conjunto, esa flaquita sí es… ¡igualita a su mamá!

2012. Ana y yo ¡de tal palo, tal astilla!

Mis hijas tienen un parecido combinado a sus padres. Mar es igualita a mí… ¡ahora! Porque hasta los dos años esa niña era el reflejo de su papá, es que aún con el cordón umbilical unido a mí, y cubierta de una baba nada romántica, se podía ver que era idéntica a su padre. Cuando perdió el famoso “baby fat”, y se dio una estirada meteórica, ¡tarááán! entonces quedó a mi imagen y semejanza pero, cada vez que se sonríe, se le pone la sonrisa y los ojitos chiquitos de Darío.

A Ana la he proclamado mía desde bebe. Yo que he visto las fotos, y mi familia que me conoció de esa edad, concuerdan de que es clavada a mí a esa edad (sí, señores, sepan desde ya que en una época de mi vida YO también tuve cachetes).  Por eso de tener el pelo y los ojos más oscuros que la hermana, ciertas personas salen con el qué “es Darío en nena”. Pues ¡no! (nada personal que a mí, mi marido me parece reguapetón pero, las cosas como son). Así que para muestra un botón, o los que hagan falta claro, y les mando una comparación en fotos.

UN PRIMER PLANO DE MI MUÑECA

UN PRIMER PLANO MIO HACE…¡UUUUUFFFF!

ANA… ESA BOQUITA ABIERTA QUE….

!HEREDO DE SU MAMA¡

ANA HACIENDO EQUILIBRIO EN SUS PRIMERAS PARADAS

Y AQUI SU MAMI EN LOS PRIMERO PASOS

MAS DE ANA…

MAS DE SU MAMA…. ENTIENDASE, DE MI…

Ahora bien, si no me van a dar la razón, tampoco me lleven la contraria ¿vale?

2012. Back to school…

Se acabaron las vacaciones de Mar y eso representa la vuelta a una rutina y una estabilidad en la casa de lo más cómoda y saludable para todos. Abordo hoy los temas que se relacionan a como llevamos nosotros esta nueva etapa, ya que desde diciembre la búsqueda de planes para mi hija durante ese período era el día a día. Que si veranito del Valle, si clases diarias de natación y parque, tardes en casa de amigos, amigos en la casa, más parque, pintar en Color me mine…. Etc, etc, etc… Se agradece un poco de organización….

Ahora tengo tiempo de estar con ambas tempranito en la mañana, desayunamos, bajamos las tres a esperar el bus de Mar, Ana me ronda mientras me alisto y salgo de la casa antes de la 9 de la mañana. Es impresionante ¡¡lo que me cunde la mañana!

En estos momentos mi hija pasa por la adaptación a una nueva escuelita, más grande y estructurada que la anterior, un preámbulo para lo que es una escuela regular, y lo está disfrutando mucho. Pero hay que tener ciertos puntos en mente.

TOMANDO MEDIDAS CONTRA LOS PIOJOS: Primero que todo, para no tener que pelear de nuevo con los piojos que la invadieron el año pasado y me sacaron canas verdes a mí, todas las mañanas sale para el colegio con su colonia Menen en el pelo. Qué si funciona, no estoy segura pero, una madre de Venezuela me dijo que allá se la conoce porque ayuda a repeler a los piojos y otra madre mexicana, en otra ocasión, me dijo lo mismo referente a en su país. Así que yo me fiaré de que sea verdad y ahí se va perfumada, no es mi aroma favorito pero no esta mal y, si es cierto ¡vale la pena cada gota!

LAS MERIENDAS: Hay que ponerle atención a la lonchera, para que no termine con lo mismo siempre, le tengo unos menucitos que voy variando.

–        Medio sándwich de jamón y queso. Leche

–        Galletitas saladas con queso y un quesito de “la vaca que ríe” adicional. Jugo

–        Un yogurt. Agua

–        Un pancake. Leche

–        Palitroques y quesito de “la vaca que ríe”. Leche

–        Cajita de Cheerios. Leche

–        Un día a la semana galletas de vainilla, pececitos, o, muy ocasionalmente, una bolsa de papitas o doritos. Jugo

¿Cómo? ¿Que qué pasó con las frutas? Pues bien, la cruda realidad es que no quiere ni saber de ellas. Me dijo que cuando cumpla 5 años comerá frutas, lo cual, dentro de su cabeza y su concepto del tiempo es algo así como que ¡jamás!.

EL RECHAZO: Luego viene explicarle con cariño y sin darle importancia trascendental que, habrá niños que no quieran jugar con ella, como a algunos no les guste sus trabajitos y, eso, no está mal. No es personal. Así como a ella le gusta jugar con unos niños y otros no le llaman la atención, lo mismo le pasa a los demás. Hay que aceptar esas situaciones como algo que puede pasar y que no tiene que ver con ella en particular sino que a veces es así (nadie es un millón de dólares para caerle bien a todo el mundo). Espero poder trasmitirle bien eso, para que pueda lidiar con el rechazo al que seguro, en algún momento, se encontrará. Cuando ocurra no le será indiferente, como no lo es para nadie, pero quisiera que lo pudiera aceptar, aunque sea con medio pucheros, como algo que ocurre  y ni modo, no es el fin del mundo, habrá otros niños que jugarán con ella y otras personas a las que les guste lo que hace y, por encima de todo, estaremos sus padres para escucharle como se siente, ayudarla a darle a las cosas su justa magnitud y reforzarle que es una niña muy querida.

BULLYING: Sobre el bullying tengo que instruirme bien yo primero, por un lado y desde ya, trabajo con ella sobre la aceptación y la empatía, de modo que no sea ella la que llegue a ejercerlo y segundo, tengo que ver como hacer si se encuentra en un caso de “ser la victima”. Tengo que absorber bien como ayudarle a enfrentarlo por ella y por mí, ya que mi primer instinto va a ser… ¡matar lentamente al chiquillo de marras!

Recuerdo que cuando éramos pequeñas y estábamos en la escuela había una niña que le tiraba del pelo a mi hermana Caroline, que tendría unos diez u once años. La niña era como un año mayor y siempre iba acompañada de otra amiga que le reía la gracia así que Caroline se sentía cohibida y acosada. Una vez, subiendo las escaleras con el timbre de entrada, yo iba varios escalones más abajo y, entre el apiñamiento de gente, la chica ésta quedó entre mi hermana y yo (como no nos parecemos mucho ni sabría que yo era la hermana) y ahí fue y le tiró del pelo muerta de la risa con la amiga. No había subido un escalón más cuando yo la agarré por atrás, con todo su pelo de la nuca en un puño, y la levanté su par de centímetros del piso, hablándole bien pegadito al oído le dije “una vez más y te vas a enterar, ¿está claro?”. Ella quedó lívida como un fantasma y la amiga tragó saliva con los ojos cuadrados. Hasta ahí le llegó bulling, no hay nada como chupar de la propia medicina.

Sí, ya se, hay que aprender a lidiar sin que la hermana mayor amenace con repartir tortazos a los cuatro vientos (aunque para eso estamos las hermanas, a mis hermanas que ni me las toquen), también hoy en día hay más cultura y conciencia en contra de las practicas de acoso y las mismas escuelas están tomando medidas. Pero más allá de lo que haga el colegio, que suele meterse cuando ya es demasiado obvio, es importante preparar a los niños. Por ahora trabajo constantemente en tener comunicación con mi hija, qué me cuente del colegio cuando llega, qué me cuente aun más, y del parque, cuando se acuesta y la guío con preguntas directas sobre con quién juega en la escuela, quién le parece simpático y si alguien no, qué fue lo que más le gustó del día y qué menos, etc. Porque a la pregunta de ¿cómo te fue en la escuela? Todos contestan un seco “bien” que no refleja para nada su día.

DESPUES DE LA ESCUELA ¿QUÉ MÁS?  Cuando llega, con sus pelos descontrolados y cara de agotamiento, almuerza y le permito ver tele hasta las 2pm. Se desparrama sobre el sofá y se descansa un rato viendo “Los imaginadores”, de ahí sabe que tiene que apagar el televisor e ir a jugar o pintar a su cuarto porque a las 4, bien tiene natación y, si no, ballet. Luego parque, parque, y parque, hasta que el clima nos lo permita. Hoy día los niños tiene agenda, igual que un adulto, trato de que no esté sobrecargada porque no es cuestión de traerlos con la lengua afuera ni con estrés infantil pero, sí creo que hay que brindarles estímulos y actividades variadas que disfruten. El ocio es la madre de todos los vicios y la televisión el “rellena espacios” por excelencia, por tanto, mantener a los chicos activos es lo más sano. A las 8pm cae como una piedra, pero una piedra feliz…

2012. Construyendo la memoria de mis hijas

Lo que mis hijas recuerden de su infancia va a depender de las memorias que su cabecita decida guardar, pero de mi depende hacerles vivir experiencias memorables.

Si me preguntan por mis recuerdos de infancia me viene a la mente los veranos en Las Ventas de Santa Lucía donde jugábamos con los primos y los vecinos del pueblo. Recuerdo ayudar a nuestros amigos a darles de comer a los cerdos o las gallinas para que pudieran salir antes a jugar. Recoger moras y buscar caracoles después de la lluvia. Jugar al futbol con chapas de sodas y garbanzos. Hacer animales del zoológico con papas y bebes tallándole la cara de un niño a un pepino enorme. Aprender a montar bicicleta y jugar en la obra de un hotel abandonado. Pasar el día en el pantano o el río bañándonos, comiendo tortilla de patata y bebiendo Casera.

(SIP, LA DEL MEDIO SOY YO)

Ya detrás de eso vienen recuerdos vagos de la escuela, aunque más que todo recuerdo es a mi amiga de escuela Cristina Sanz, el parque de La Rosaleda, el Corte Inglés y por ahí otras cosas que, aunque forman parte de mi memoria, no me dan tanta ilusión. Por ejemplo, en Zaragoza teníamos invierno y, fuera del cierzo que es un viento norte que te pasma, no recuerdo mucho. Seguro hacía muchas cosas (como jugar a indios y vaqueros donde yo siempre era la chica en la caravana y Beatriz el vaquero que nos defendía a Caroline y a mí) pero no todas tan emocionantes como para haberlas atesorado en mi cabeza…

Pensar a conciencia en trabajar en los recuerdos de mis hijas lo escuche por primera vez de mi hermana Beatriz, por el entonces estaba organizando un paseo familiar a Bocas del Toro algo extenuante y cuando le pregunté que para que se enredaba tanto me contestó “es que estoy construyendo la memoria de mis hijas”. No olvidé eso y hoy, me encuentro esforzándome por darles a mis hijas experiencias que se conviertan en recuerdos para conservar con ilusión.

Y así, trabajando en la memoria de Mar, el fin de semana después de Carnavales se fue por segunda vez con el papá de campamento, esta vez a la Yeguada. Como es bastante civilizado los carros se estacionan junto al área de camping y, así, se puede llevar todo lo necesario pero duermen en tienda de campaña, hacen y cocinan en fogatas, se bañan en lagos y demás aventuras.

Ana y yo nos quedamos a medio camino, en la casa de la playa, donde nos gozamos mutuamente, le dimos de comer a los peces, paseamos y fuimos a la piscina, no va a recordar eso pero la pasó encantada.

Por eso, aunque a veces estoy cansada, vamos casi todos los fines de semana al interior. Porque la memoria de mis hijas se enriquece más con el tiempo pasado en la piscina, montando caballo, haciendo amigos allá y en los atardeceres en la playa que, con tardes de Mall y horas de Disney Channel.

Y ni hablar de cuando van a casa de la Tita al Valle. Ana aun no recuerda más a allá de ser feliz, pero a Mar se le iluminan los ojos de pensar en montar a caballo o ir al Níspero a darle de comer a Paquita (nombre que le dio a la avestruz), recoger naranjas y más. Razón también por la cual, aunque se me haga larguísimo, volverá al “veranito del Valle” que ella recuerda con pasión.

Mi hija Mar atesora en su memoria ir a Bocas del Toro porque, según ella, va en un avión enorme y además hay inflables (le compramos un Bambi inflable para la piscina y es lo que más recuerda). Y del viaje por tres destinos en España recuerda que, en Las Ventas, el vecino tiene dos gatos y se come unos churros “deliciosísimos”. No puedo predecir que recordarán (me gustaría que le viniera a la mente las estrellas de mar o mi abuela en Zaragoza) ella eligió sus memorias, y se le ilumina la cara con esos recuerdos, yo cumplo con aportar a que los tenga.