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2012. María Raquel Cochez, mucho más que una “Little Fat Girl / Niña Gorda”

En el 2004 llegó a mi espacio de galería María Raquel Cochez con el proyecto para su muestra individual “Rebuscando Memorias”. En ese entonces esta chica menuda, tímida, de hablar suave y sonrisa cohibida demostraba tener una garra en su expresión artística que no correspondía a la impresión que proyectaba. Hoy en día habla alto y claro gracias a la liberación que ha conseguido a través del arte.

Desde sus inicios, María Raquel, mostró esa tendencia tan propia de sacar al exterior los mundos ocultos y privados que tenemos dentro. En “Rebuscando memorias” hizo una muestra que contaba, como el material base, cajas de fotos y recuerdos de la vida de alguien que habían sido tiradas a la basura. Gracias a que ella encontró esas cajas despachadas, la vida de esa mujer -sin nombre ni referencia- pasó a tener una nueva oportunidad de no caer en el olvido. De algún modo su presencia tan íntima, su memoria tan personal acompañada de su falta de identidad, permitió que todos pudiesen identificarse con ella y nos enfrentara a nuestra propia presencia efímera sobre esta tierra. Hoy estamos, mañana no estamos. Hoy nos quieren, mañana nos olvidan. Desde sus inicios, María Raquel, usa en su arte la memoria y la nostalgia para cuestionar.

En su evolución fue tornándose más personal, ya no exponía la vida ajena, Cochez empezó a exponer la suya. De una forma cruda y sin tapujos fue sacando sus trapos al sol y exorcizando sus demonios a punta de ponerlos a tiro de cualquiera. La suya ha sido una lucha contra la baja autoestima derivada del sobrepeso, característica casi que imperdonable en esta sociedad de mercadeo y el consumo. Ella se ha levantado y se ha quedado en pie frente a todos haciéndonos testigos, e involucrándonos, de este debatir suyo, en esta lucha sin cuartel que libra por sí misma y, a través de su experiencia personal, por esas otras niñas y chicas que enfrentan los kilos de más y la distorsión de su imagen como una barrera para el desarrollo personal.

María Raquel trabaja diferentes técnicas como quien es políglota pero mantiene un solo discurso en todos los idiomas. Lo ha presentado desde su primera muestra y lo presenta ahora en su exposición “Little Fat Girl / Niña Gorda”. Así, la pintura, el dibujo, el video, el arte objeto y el performance están presentes en su trabajo manteniendo una sintonía que hace totalmente lógica su presencia disímil. La obra interactiva también juega un papel importante, obliga al público a no ser un simple espectador, lo sumerge, lo hace parte, lo pone dentro del pellejo de ella, no le permite pasar sin que la artista esté segura que ha capturado su atención, aunque sea por un momento. Lo hace con el retrato de código de barras, donde desgrana sus códigos alimenticios y sus memorias infantiles entrelazadas a diferentes comidas, realizado en colaboración con Scott Blake o, en la obra “It’s just baby fat” que comienza como una instalación de pasteles de cumpleaños y se convierte en un performance donde estos pasteles son cortados y repartidos entre los asistentes, como quien comparte su vicio.

Si bien usa y domina variadas técnicas contemporáneas, éstas no son en ningún momento un medio que la excuse de un limitado desarrollo plástico. Queda demostrado en su excelente trabajo de pintura hiperrealista de arte pop donde la comida puede ser acción, fondo o primer plano pero definitivamente es protagonista. Lástima no haya una muestra de estas pinturas de gran formato en esta exposición.

María Raquel Cochez trabaja sobre un mismo tema sin dejar por eso de evolucionar y de presentarlo diferente porque, de alguna forma, es un diario de su vida y no hay dos días iguales.

Su obra es un documental de su relación particular y simbiótica con la comida y la percepción de su cuerpo. Bajo la bandera de la valorización del ser por encima de su apariencia física expone, da talleres y conferencias en diferentes países y cautiva con su trabajo, auténtico, visceral y muchas veces desgarrador, que solo ella puede presentar de un modo que se vea inocente. Porque María Raquel Cochez será ahora una mujer en su treintena bien vivida y madre de tres hijas pero, para ella en esta muestra, sigue siendo esa niña, esa pequeña niña gorda para proteger, luchar y hablar por ella… Alto y claro.

 

“Little Fat Girl / Niña Gorda” estará expuesta en Los del Patio en el Casco Viejo (lateral al Teatro Nacional) hasta el 20 de julio.

Taller con María Raquel Cochez  “¡Nos engañaron! ¡Todas somos hermosas!”  el sábado 23 de junio de 10am a 12:30pm en Los del Patio. 

2012. Ahora sí… ¡Que pifia los 80’s! Recuerdas esa década porque viviste cosas como…

Si hacemos la vista gorda respecto a la moda, los 80’s tuvieron muchas otras cosas que la identificaron, en particular en nuestro Panamá, recordaremos los momentos ochentosos porque vivimos…:

  1. Pasar tardes jugando, o merodeando, en Galáctica
  2. Haber ido por un trago en el autorápido de “OK Amigo” de Calle 50
  3. Beber Malibú con jugo de piña
  4. Patinar en El Patín Dorado (con patines de metal y ajustables con correas)
  5. Escuchar “La Pepa Rock” en Stereo Panamá
  6. Jurar que Magic era la mejor discoteca del mundo e ir también a Mini Magic
  7. Aun te sabes de memoria “So Lonely” de The Police
  8. Jugar Atari y ser un genio en Pac Man
  9. Recuerdas el color verdadero de Michael Jackson
  10. MTV era una necesidad vital.
  11. Las cómicas del momento eran Astro Boy, Mazinger z y los Thunder cats.
  12. “Océano” estrenaba canciones
  13. Ricky Martin era un Menudo más
  14. Vivívas la Menudomanía
  15. Lo más cool era jugar en los Kiwanis Kolts, o salir con un jugador
  16. La bici del momento era BMX
  17. Practicaste el “wax on, wax off” de Karate Kid
  18. Parqueaste en el Causway después de exámenes
  19. Escuchabas discos de vinil
  20. Veías la” Rueda de la Fortuna”
  21. Ibas a los Saraos de la Salle
  22. Gritaste “¡el que no brinca es sapo!”
  23. Tomaste tragos en frente de “La Cosita” de Coronado
  24. Viste a TOTO caminar por Vía España y Av. Balboa
  25. Alguna vez fuiste al autocine de Tumba Muerto
  26. Conociste MOJON BEACH
  27. Recuerdas hacer tu lista navideña con el programa de “Félix B. Maduro”
  28. Fuiste a tomar sol encima de los carros en el Cause Way en domingo
  29. Fuiste a la inauguración de Rock Café
  30. Te pilló la invasión en Rock Café
  31. Fuiste paracaídas en 15 años entrando con nombre ageno
  32. Fuiste  a un 15 años y alguien ya había entrado con tu nombre
  33. Sabes quien es el Gato Cósmico
  34. Fuiste a the Beer House
  35. Comprabas en Sarah Panamá
  36. Escribías cartas que iban en sobres aéreos (de rayitas rojas y azules) y que se mandaban por correo
  37. Recuerdas a Roger Moore como 007
  38. El edificio más alto de Panamá era el Banco Exterior
  39. Usabas operadora para llamar al extranjero
  40. “Power” era LA palabra
  41. Usaste el pregón “Mopri ahuava’o”
  42. La Gruta Azul era la parada de todo chico adolescente
  43. Llegaste a ver periodos presidenciables de dos semanas
  44. Magic Johnson no tenía SIDA
  45. Renato inventó el raggae en español
  46. Comparabas helado en la casa del helado por $0.35 y 5 centavos menos si ibas en uniforme de la escuela
  47. El mejor supermercado era el GAGO
  48. Alguna vez te pintaste la cara como los de la banda KISS
  49. La canción “Carnaval en la Central” de Pedrito ALtamiranda prendía el rancho
  50. Con “Wango Tango” todos salían a bailar a la pista como si tocaran guitarra y sacudiendo la cabeza
  51. Te tocaron los entierros multitudinarios de Torrijo y el Fufo
  52. Creías que había mensajes satánicos en los discos de vinil de rock cuando los tocaban al revés
  53. Fuiste a las tiradera de huevos de Halloween en Paitilla
  54. Los pitufos le robaron la gloria a Mickey Mousse
  55. Todos los empleados públicos eran CODEPADIS
  56. Había toques de queda
  57. Había fiestas de toque a toque
  58. Fueron los años dorados de “Pepina y Tortón”
  59. La carretera al interior era de un carril por vía
  60. El YMCA era el super gimnasio de Balboa
  61. Las áreas revertidas eran gringas ¡y no se podía entrar!
  62. El centro comercial Los Pueblos era puro monte
  63. Usaste wallets de velcro lleno de fotos de quinceañeras
  64. Todos los teléfonos eran de disco
  65. Nada era “pretty” todo era “sólido”
  66. Comías salaito
  67. Llenaste algun álbum de figuritas
  68. “Los Magnificos” (A-Team) eran los máximo
  69. Aguantaste gas lacrimógeno
  70. Te llevo la chota… o casi…
  71. A las 6 era hora de “pito, pañuelo y paila”
  72. Usaste el pregón “chogorro”
  73. Querías ser un Goonie
  74. Bailaste la Jenka de Enrique y Ana
  75. La marca “power” era OP
  76. Pasate la tarde en Plaza Paitilla cuando tenía fuente y era enorme y exitoso
  77. En los grandes de la música estaba Monica Stagg
  78. Recuerdas el gol de Maradona con “la mano de dios”
  79. Recuerdas cuando Canal 13 llegó al interior
  80. Viste Star Wars en el cine
  81. Existían los almacenes “El Millón”
  82. Los muñecos de Strawberry Shortcake tenían olores
  83. Lloraste con E.T. en el cine
  84. Fue la era del Betamax
  85. Las computadoras eran IBM o Apple, carísimas y con letras verdes
  86. Escucha música típica era de cholos
  87. Stereo Panamá no ponía música en español
  88. Surgió la Cruzada Civilista
  89. Comprabas tus uniformes y maletas de libros de jeans en Fermin Chan
  90. Los M&M’s eran solo de color chocolate oscuro y claro
  91.  Fuiste a los 7 eleven
  92. Te electrizabas con “Persiana Americana” de Soda Estereo
  93. Te sabías las canciones de Mecano, Flans, Hombres G, Mocedades…
  94. Estuviste en el concierto de Hombres G que terminó con la multitud de las islas de Atlapa gritando “el que no grita el sapo” y los españoles creyendo que eso iba a acabar mal
  95. en fin, un millón de cosas más que seguro se me pasan pero forman parte de la memoria de los que vivimos los 80’s

Esta lista se fue armando con búsquedas en internet, recuerdos míos y sugerencias de otros, te invito a que compartas en comentarios tus recuerdos de esa época

2012. Semana Santa en Buenaventura

El miércoles dejamos atrás la ciudad con los guayacanes amarillos en flor y, bajo un cielo encapotado, tomamos rumbo a pasar la semana mayor en Buenaventura.

Fue llegar y suspirar de resignación ante la visión del patio, con la construcción de la pérgola (que quedó corta y tienen que reparar) y de la piscina (que va camino a quedar de extraña distribución pero ya no se puede hacer nada), parecía las ruinas de un bombardeo incesante. Espero que en un mes haya otro panorama…. 

El jueves el día fue soleado pero, como no quería que Mar se metiera a la piscina (anda medio resfriada, boleto ineludible de la vuelta a la escuelita) estuvo mañana y tarde en el Kids Club. Le encanta ir ahí y a las chicas que trabajan allá les encanta recibirla porque es un solecito que con dibujos y lápices de colores puede pasar horas coloreando, contenta y tranquila. En la tarde fueron al parque a gozarse al Tito, ya le tienen full confianza y les encanta pasar tiempo con él y jugar a cuanta historia mi padre inventa. 

El Viernes Santo comenzó bastante accidentado. Temprano, Adrián, jugando en la piscina y tirándose de espaldas (vaya uno a saber de quién fue la idea…) perdió equilibrio y dejó un trozo de barbilla con el filo de la piscina. Decidimos mandar a los niños al Kids Club y ¡ZAS! No sé en que maroma andaría Mar que se estrelló contra la pared a toda velocidad haciéndose un chichón colosal. Todo quedó en heridas menores pero los sustos sí fueron mayores.

En la tarde, con los dos niños bien chuecos pero contentos (infancia, divino tesoro) y Ana, fuimos a la iglesia para introducir un poco a los peques a lo que es la Semana Santa. Obviamente estaba vacía lo cual fue mejor, así, mientras Ana gateaba a su gusto, con Mar y Adrián hicimos un pequeño ritual de encenderle una vela a Jesús y rezarle una oración de rodillas. La verdad ellos estaban más interesados en saber en que momento podían soplar la vela que rezar un Padre Nuestro pero por algo se empieza. 

El sábado tuvimos visita de la tía Peggy  (que Mar adora) y su +1 (hasta que definamos bien su título). Fuimos a la piscina de Los Portales, que nunca la había visto tan llena, y llegaron los Barría y mi padre también, vamos, que muy valiente el “chico invitado” de pasar semejante día familiar con toda la tropa, que incluyó dos niños brincándoles encima para rematarlo añadiendo un bebe a la hora del almuerzo.

Me encantó que es la primera vez que Mar disfruta tanto la piscina, tres horas nadando, jugando, buceando juguetitos, tirándose una y otra vez… ¡Lo pasó de película!

Con tanto niño y tanto batallón Schmitt, los invitados, con justa razón, salieron al vuelo a media tarde (jeje) mientras, los demás, fuimos a la playa. 

No tenía muy claro como iba a tomarse eso de la arena

Pero resultó adorar jugar con arena y agua (incluyendo comérsela y beber agua salada, aunque eso último no tanto) y, sobretodo, con la hermana con quien ya interactúa y juegan juntas.

Y el domingo de Pascua llegó. Quisimos que fuera especial para Mar, para que sea una fecha importante y de jubilo como Navidad y como la fecha que es. Una vez Ana fue a dormir su siesta matutina partimos a la actividad que organizó el Kids Club. Así bajo el corotú pasamos una mañana de actividades típicas de Pascua 

Los conejos fueron su delicia y esa cara de felicidad no tenía precio 

De todas maneras Mar dice que lo que más le gustó fue buscar los huevitos de Pascua.

Aquí debo decir lo decepcionada que me sentí cuando veía a papas y nanas cogiendo más huevos de los que podían cargar y niños que iban con sus canastas vacías y cara de desilusión mientras esos adultos les pasaban por delante indiferentes. ¿Qué le enseñan a sus hijos?: “agarra todo lo que puedas, como puedas, y que no te importe con los demás”.  Debo anotar que me sentí muy orgullosa de mi hija que, cuando vio que su nueva amiguita Emma no había podido encontrar ninguno, sin que nadie le dijera nada, sacó uno de los huevos de su canasta y lo puso en la de ella.

Pasamos una mañana divina haciendo manualidades y compartiendo nuestra hija, además, por primera vez, Mar aguantó la misa completa comportándose como una princesa.

Después llegamos a casa, con Ana, para terminar de pasar Pascua y regresar en la noche a la ciudad.

2012. Tres “weekends” para comparar: playa, campo y ciudad

Las semanas pasan y llegan los sábados y domingos que, cuando no se tienen hijos, representan tiempo para dormir pero, cuando sí se los tiene y pequeños, representan tiempo para llenar de actividades.

El último fin de semana antes de que comenzara el colegio de Mar fuimos a Buenaventura, a sacarle el jugo al final del verano y las vacaciones. La playa y la piscina, el agua vamos, es siempre un entretenimiento sin fin para los niños. Y una buena manera de agotarlos para los padres.

Ese fin de semana tuvimos visitas en casa que disfrutamos millón, por una lado el sábado vinieron a pasar la tarde los Eskildsen Surgeon, lo que hace feliz como una lombriz a Mar porque goza increíblemente  pasar tiempo con su super-mejor-amiga Sofía. Cuando están juntas se transportan a su propio mundo lleno de juegos y fantasías y es una gozada verlas, quién estuviera de nuevo en esos tiempos de infancia donde la menor cosa se vuelve una divertida aventura… Como recoger las flores de la boda que desmontaban bajo en Corotú… 

El domingo vinieron los tíos y primos Sasso y pudimos compartir tiempo con la otra rama de la familia.

Como hemos decidido hacer obras en el patio de la casa, una pérgola y una pequeña piscina, el siguiente fin de semana decidimos ir al Valle huyendo del caos de tierra y construcción que gobierna la casa de la playa. A Mar sólo de oír “El Valle” se le ilumina la cara. Y no se ha bajado del carro cuando quiere hacer mil cosas pero sobre todo quiere ir a montar caballo. 

Cuando de caballos se trata, ella goza igual si lo monta o si lleva a pasear al primo (y eso que aun no ha descubierto que los puede bañar), lo importante es que estén ahí, bien cerca. 

Este fin de semana que pasó nos quedamos en la ciudad ya que el sábado fue la boda civil de Juan Carlos y Michelle. Aquí salgo luciendo el mismo vestido que use para mi boda civil (que tengo que decir, hasta ahora, me ha traído suerte) y estoy muy satisfecha que 6 años y dos hijos más tarde aun me queda. 

 

El domingo capitalino me recordó… ¡¡por qué es que me gusta tanto salir de ciudad!!

Después de jugar, bañar y poner a dormir a Ana, Darío y Mar bajaron a la piscina y cuando Ana despertó nos fuimos los cuatro a almorzar a Kretan House. De ahí, como Nicole me había contado que había llevado a sus hijos a un parque de atracciones afuera del Metromall, me pareció las niñas lo podrían gozar y hasta allá nos fuimos. Del parque sólo quedaba un descampado y el resto de una montaña rusa que estaban terminando de desarmar… Ya que estábamos en el otro lado de la ciudad, decidimos pasar la tarde en el Metromall donde casi me enloquezco. El bullicio del mall, más el escándalo de la música de cada tienda (que parecían competir entre ellas), sumando el carrusel, la campana de los titiplines del trencito, y la gente hablando a todo pulmón, me dejaron para camisa de fuerza. ¡¡¡Salí de ahí al borde de un ataque de nervios!!!

Decidimos regresar a casa y jugar, pintar y entretener a las niñas en la paz del hogar.

Este fin de semana se me hizo agotador y eterno, próximo fin de semana, sin duda: ¡fuera de la ciudad!

2012. Carnavales en Buenaventura

Un año más pasamos los carnavales en la playa, en Buenaventura. La verdad que me parece el mejor plan para los niños y ¡para los padres!. Este año no hubo invitados quedándose en casa, no por eso fue menos sociable, las que más planes de amigos tuvieron fueron las niñas.

Mar, gracias a sus clases de natación, se aventura a la piscina sin flotis, fuera de su piscina del edificio en Panamá no quiere ir donde no pueda tocar suelo, pero poco a poco va mostrando fuera de las clases sus adelantos. Ya el primer día en la piscina de Los Portales se encontró con  Lucía (que vive en la playa) y estuvieron chapoteando, jugando en la arena y pasando la tarde juntas. Me encanta ver como se va haciendo más independiente y relacionándose con nuevos amigos.

El domingo vinieron los Barría y la familia Eskildsen Surgeon a pasar el día. La excitación de Mar porque venía su mejor amiga no tenía nombre. Lo bueno es que los padres, que nos hemos conocido a raíz de esta amistad de las niñas, nos hemos caído bien y también pasamos buen rato juntos. Así Mar, Sofía y Adrián se bañaron en la piscina y jugaron por toda la casa portándose divino, inventando historias y de lo más sueltos, bajo la mirada de Emma a la que suelen dejar por fuera de sus juegos por pequeña. 

Emma con su añito y pico va más acorde con Ana y, a medida que mi chiquita va teniendo más coordinación interactúan más, apenas Ana camine van a empatarse y seguro que terminarán siendo “inchipinches” entre ellas como lo son las hermanas mayores.  

Los demás días siguieron bastante el mismo patrón, con la novedad de que Mar (amante sin fin de los caballos) ha comenzado clases de equitación y, todas las mañanas, iba un rato y ya monta sola -bajo la estrecha supervisión del profesor- un caballo rebueno que se llama Pistacho y que responde de maravilla a los comandos que le hace Mar. El último día ¡hasta trotó! 

Tras la equitación, la piscina, la arena, el almuerzo y un poco de tele para descansarse, las tardes suelen terminar en el nuevo parque que Buenaventura ha armado para los niños, es el punto de reunión oficial y, cuando el sol baja un poco, se llena de familias y lo pasan estupendo. 

Inclusive Ana, sobre su mantita y con sus juguetes, la pasa genial y hace nuevos amigos, como su compañerita de la misma edad Nina Sofía Plata. 

Nosotros, con los padres de Nina, Gustavo y Denise, también compartimos en plan de adultos y vinieron a cenar a la casa. Esta vez sí los papás nos conocemos ¡desde mucho antes que se juntaran las niñas! 

Si Mar se mostró más independiente que nunca, toda una señorita, “casi” nadadora e incipiente amazona, Ana no se quedó atrás y ha tenido sus picos notorios estos carnavales. Aprendió a sentarse sola, a aplaudir y a ponerse en posición de gateo, aun no se desplaza pero es un indicio de que pronto lo hará. Además, descubrió la arena….

Y disfrutó de la piscina…

Y, aunque desde que está el parque se mueren por estar ahí todas las tardes, ¡¡también visitamos la playa!!

2012. Kids Camp El Valle (El veranito del Valle)

Despedido y recibido el año en Buenaventura, hicimos maletas el día 2 y partimos a instalarnos por dos semanas en El Valle. Este es el primer año que inscribimos a Mar en el famoso veranito del Valle. Creo que nunca he visto a mi hija levantarse tan ilusionada cada mañana. Estaba tan feliz que esperaba que el cualquier momento ¡se explotara como un pop corn!

Muy bien organizado Mar tuvo un calendario apretado de actividades que todavía le hacen suspirar por esos días como se refleja en este album de su kidscamp…

Diariamente los primos se levantaban a tomar su leche y terminaban de despertarse en el sofá.

De ahí los mayores partían a su campamento y mil aventuras

Subieron cerros

Visitaron el serpentario donde Mar sin dudarlo le dio su ración de sobe a la pitón albina

Actividades de río

Se divirtió montones volando cometa

Su actividad favorita es montar a caballo y de eso tuvo bastante

Otros días tenían piscina

Juegos en casas, lo cual les divirtió mucho ya qué, no hay nada mejor que jugar y compartir los juguetes y juegos ajenos…

Visitaron el zoo

Tenían competencias y juegos de niños

Y hasta feria hubo, donde Mar descubrió ¡el pintauñas!

Mientras Mar cumplía cumplía con su divertida agenda, Ana y yo pasábamos nuestro tiempo juntas.

Por la mañana dejaba a Mar con la nana en su campamento matutino y me ocupaba del baño de Ana, apenas la ponía a dormir me alistaba yo, y ya era momento de buscar a Mar, pasaba con las niñas en el almuerzo y para la tarde, si era aplicable para la pequeñita, acompañábamos a Mar en sus actividades y Ana encontraba su manera de divertirse también.

Otras quedábamos en casa y jugábamos con lo que ella encontrara para pasarlo bien.

Tengo que reconocer que después de quince días de dormir con las dos niñas, Ana medio resfriada despertándose a cada rato y Mar que habla y se pelea con el primo hasta dormida. Pasar los días corriendo detrás de una y de otra quedé absolutamente agotada y con una sed de ciudad tremenda. Sí, me encantó la experiencia y pasar muchos días en el Valle, pero como que resultó ser que ¡I’m a city girl!

Pero mis momentos de crisis se veían compensado por estas caras de felicidad.

2011. Diciembre. Reconciliandome con la ciudad y llega la Navidad.

Ya sé, es como irónico que justamente, en el que se considera el mes más pesado de la ciudad, yo haya decidido quedarme todos los fines de semana en vez de salir huyendo para el interior y que, además, lo haya disfrutado. Sí, este mes me sirvió para hacer las paces con la ciudad.

Los primeros días fueron de una nueva tanda de cumpleaños, el 2 el de mi padre, que celebramos en un reservado de La Posta. El 5 fue el de Darío, y como buenos padres de dos niños chicos nuestra mejor celebración fue, con unos quesitos, jamón serrano y chorizo, ver una película alquilada desparramados en el sofá, solos y tranquilos gracias a las instaciones de la casa de mi madre.

Por supuesto, como ya escribí en su momento, el 8 fue el día de la Madre, con su feriado incluído. Pero lo mejor de los primeros días de diciembre fue que estuvimos engañados con unos días preciosos de sol que nos hicieron creer (erróneamente como vimos después) que había llegado el verano temprano. Y, cuando le clima ayuda ¡la ciudad puede ser muy atractiva!

Disfrutamos mucho pasear por el Casco Viejo, las niñas estaban encantadas y la verdad las tardes al borde del mar comiendo raspa’o fueron fantásticas.

Qué lástima que este gobierno, con su actitud de bandoleros y su visión más corta que la manga de un chaleco, vaya a arruinar todo el atractivo construyendo un tramo vial sobre el mar que va en contra de toda estética y lógica. No sólo echan al traste la vista, que hace que la gente, nacional y extrajera vaya con gusto, sino que comprometen el estatus de Patrimonio de la Humanidad del San Felipe y, como en los peores tiempo de la historia mundial, este Gobierno lo hará “cambiando oro por espejos”. Hay situaciones que revuelven pero, mientras bien se pueda, disfrutamos de ese barrio y esa vista… mientras se pueda…

Todo hay que decirlo así que reconozco que también pateamos Mall parejo, en las horas de más sol y para matar las últimas horas de la tarde y cenar nos funcionó de maravilla. Pero, obviamente, los planes al parque Omar fueron mucho más interesantes con los niños. La verdad que ese parque está magnífico, con tantos juegos que puede tener mil niños y no se están pisando unos a otros, además de que estar al aire libre y rodeados de naturaleza no tiene precio ni comparación, por más humedad que pueda hacer. La verdad que la ciudad ofreció mucho y muy interesante, disfrutamos esos fines de semana que incluyeron hacer mandados con Mar, que se porta como toda una señorita, comprar y poner el árbol de Navidad e ir al correo para escribir y mandar la cartita al Niño Jesús. El fin de semana pasado si se aguó la fiesta, literalmente. El veranito inicial terminó para dar paso a unos aguaceros que ni en septiembre, con las predecibles consecencias: traques descomunales y todo el mundo, entre las lluvias y los regalos atrasados…. ¡¡¡Al Mall!!! Sin planes al aire libre y con una niña de tres años y un bebe nos sumamos a ese plan de locura. Saqué de bueno que fue una magnífica oportunidad para explicarle a Mar que cuando hay tanta gente uno debe estar muy pendiente de no perderse y siempre, SIEMPRE, de la mano de papá o mamá y nada de soltarse sin decir para donde va. Tengo que trabajar en una táctica clara para casos de emergencia… cuando yo era chica, donde más íbamos era a El Corte Inglés, y yo sabía que si me perdía, lo cual ocurría a menudo, debía ir a la primera caja registradora, decir que me había perdido y no moverme, si hacía eso tarde o temprano me encontrarían, y siempre fue así.

Bueno, al final, esta última semana ha sido de locos como todos los años: tráfico, correderas, mandados, regalos, comidas, amigo secreto, villancicos en todos lados, filas para pagar, filas para envolver, filas para esto y aquello, etc, etc. Y saben, toda esa locura forma parte de la Navidad, gente, gente y más gente. Uno no ve tanta gente en la calle como para estas fechas (Carnavales no vale, no es la misma tónica) y eso, en el fondo, está bien. La Navidad es compartir, y eso incluye las calles, el mall, los cajeros, el supermercado y todo lo demás que pone a prueba nuestra paciencia. La ciudad está en el mismo caos de un hormiguero recién pateado, no hay duda ¡llega la Navidad! 

P.D. A Ana ya le salieron los dos primeros dientes, esta vez el arroz con leche será en enero….

2011. Noviembre: Fiestas Patrias, Cumpleaños, playa, cirugía de Mar y más.

Yo creo que éste es uno de los meses que los panameños esperan con más ansia, aparte del espíritu patriótico, que el país se engalane de banderas tricolores y todos los niños anden empolleradas o de montunos, noviembre es ¡el mes con más días feriados del año! Porque vamos, desde el día del niño, los muertos, la bandera, independencias y gritos de independencias, todos los fines de semana son largos y nadie da pie con bola.

Como otros años fuimos para Buenaventura armados de mucho supermercado y nanas. Por más que sea playa y media semana libre, sigue siendo Panamá en noviembre, por lo que el sol y la lluvia se estuvieron turnando constantemente. Aun así disfrutamos de piscina, casas de amigos y tardes de café y Kids Club. Uno de los días lo pasamos en casa de los Eskildsen Surgeon ya que Mar tiene una mejor amiga que hizo en al parque y, desde el año pasado, son inseparables al punto que nos han juntado tanto a las nanas como a sus respectivos padres. Me parece tiernísimo que a los 3 años tenga en Sofía su primer BFF 

Noviembre es también mes de mucho cumpleaños. Así el 5 es el de María, el 7 el de Adrián, el 9 el de Caroline y el 29 el de mi madre. Larga vida a todos ellos!! Para la celebración de Caroline fuimos a cenar a Elephant Grill. Comimos muy bien en el, muy de moda, estilo “fusión-confusión”, en especial una sopa que estaba buenísima aunque el toque de picante, por más que algunos encuentren leve, a mí ¡me tuvo moqueando hasta el líquido encefálico! Los fines de semana laaaargos seguimos pasándolos en la playa donde mis hijas, que se adoran la una a la otra, la pasan genial entre ellas (aunque aun poco interactúan) y con el primo Adrián, que es con quien realmente Mar juega y así mismo se pela todo el día.  A medio camino de este mes tuve el reencuentro en la fiesta de 20 años de graduada que ya conté en la entrada anterior.

Además, aunque le falta todavía echar un pie para cumplir años, cabe resaltar el cumplemeses de Ana: este mes ¡mi chiquita cumplió los 6 meses! Que es una meta importante en el desarrollo de un bebe.Y seguimos apagando velitas…. Como dije, el 29 cumplió mi madre rodeada de toda su familia.El 30 de noviembre operamos a Mar de adenoides. La pobre llevaba tiempo en una lucha continua por respirar entre mocos permanentes, medicinas y gotas nasales. El resultado de las radiografías reflejó unas adenoides del tamaño de una ciruela y, tras varias consultas y recomendaciones, lo mejor fue sacárselas. Eso no quita que mi muñeca fue sometida a toda una operación de anestesia general y que, a mí, el corazón se me hizo un puño cuando despertó toda desorientada, llorando y quejándose de dolor. Como los niños son increíbles ya para la tarde, después de mucho dormir, comió bien y estaba de buen ánimo, con el tylenol le controlamos el dolor que no debía ser mucho cuando estaba jugando por ahí. Seguí el buen consejo que me dieron de tenerle regalos para cuando saliera y, eso ayudo a que fuera al hospital sin problemas y se dejara preparar y todo, cuando en casa se sintió mejor fue por lo primero que preguntó y quedó de lo más contenta.

2011. Fiesta de 20 años de graduadas de Las Esclavas. Promoción 1991

La semana pasada fui a la fiesta del reencuentro de la Promoción de Las Esclavas de 1991. 20 años… que no se fuman en pipa ni pasan en balde…

Yo que nunca fui la más amiguera en el colegio (siempre me pareció una etapa en la vida que, como el aceite de ricino, uno se la tiene que tragar y punto), me alegró muchísimo encontrarme con las que fueron y, ahora, disfruto más que nadie el chat de BBM que se ha creado donde me divierto a horrores y tengo más contacto y comunicación con mis antiguas compañeras de la que jamás tuve en la escuela ¡Qué viva la tecnología y las redes sociales!

Y, es que en 20 años que han pasado, a todas les ha dado la vida para mucho.

Las hay casadas, en primeras o segundas nupcias (no llegué a averiguar si alguien en terceras pero, si Elisabeth Taylor se mandó siete, no veo porque alguna no pueda seguirle los pasos).Están las juntadas y recién divorciadas y, también, alguna que se separó para arreglarse de nuevo con el marido. También las hay felizmente solteras y solteras buscando dejar de serlo. En un solo lugar todas las posibles combinaciones. Para muestra un botón, o un montón de botones, claro.

En el tema de los hijos el asunto es de lo más variopinto. Hay algunas con hijos adolescentes y otras, como yo, casi que recién nacidos. Muchas propios, otras asumidos de sus parejas, algunas con pocos y otra hasta con tres de un solo golpe. Las que aún buscan, con o sin pareja, y las que ya cerraron fábrica con candado y a puerta soldada.

En profesiones esta promoción ha dado para todo: Abogadas a dos manos, alguna doctora, comerciantes con empresas propias o ajenas, ejecutivas de todo tipo, publicistas, mercadeo, ventas… trabajadoras para multinacionales y las que se fueron al campo e, igual de válido, las que son administradoras del hogar que, al final, ¡éstas trabajan bien duro!

El tiempo pasa para todas y, aunque algunas lo llevan mejor que otras, en general puedo decir que no había gran cambio y que, en la mayoría de los casos, se ven mejor que hace veinte años. Por supuesto que hay que anotar que la moda de finales de los 80’s no era la más favorecedora. En contraste con las permanentes, las galluzas de ola tipo Alf, y los pelos tizados hasta reventar el descubrimiento de la chocoterapia ha hecho maravillas en nuestros looks. Lo que son las libras han ido y venido, casi todas están más flacas, aunque no faltaron las que se han dejado arropar por la grasita un poco. Y están los cambios de color, peli oscuras que ahora son fulas, fulas que ahora son más platino tipo Marilyn Monroe, peli negras a castañas, y cabellos negros azabache, poca cana vi así que, digámonos la verdad, todas hacen mano del tinte de una manera u otra. También, todo hay que decirlo, está el caso de un par de narices y varias tetas por obra y gracia del cirujano plástico que ¡hasta que dan ganas de pasar por quirófano también!

En fin, si bien a algunas las he seguido viendo a través de los años, con mayor o menor contacto, las hay que no veía en veinte años (también las que vi que aun no sé quiénes son) y, de repente, gracias al chat, mantenemos contacto diario. Bueno y acertado resulta ser el lema de las Esclavas ¡FIELES HASTA EL FIN!

2011. El octubre que se fue

Y bien, ya Pili me regañó porque me estoy demorando mucho con actualizar el blog así que ¡aquí estoy de nuevo!

Es que el tiempo se pasa en un abrir y cerrar de ojos, entre la doble maternidad y la oficina efervescente de trabajo… Presento pues la última quincena de octubre, que fue intensa e intermitente con una de cal y otra de arena…

Como todos los fines de semana en que salimos huyendo de la monotonía citadina fuimos a Buenaventura y tuvimos el regalo divino de un fin de semana de verano con un solazo y una brisa encantadora. Las tardes las pasamos debajo del Corotú frente el hotel, a la sombra de su espesura Ana se durmió unas buenas siestas a pierna suelta, hasta que la hermana llegó y le metió el dedo en el ojo, claro. Mar está mucho más independiente y corre por todos lados, va a al kids club sola y hace amigas con soltura.

El que no la pasó tan bien fue Adrián, que vomitó más que borracho en carnavales con una abnegación que partía el alma. Y el lunes, fuera cual fuera el virus que le dio, hizo un salto olímpico y cayó encima de Caroline y de mí.

Para el martes estábamos las dos hospitalizadas, una en cada cuarto y mi madre corriendo de habitación en habitación. Cuatro días enchufadas a la venoclísis, es mucho más de lo que el cuerpo puede absorber, y para el tercer día yo estaba hinchada como un sapo de tanto líquido. Los ojos estaban tan inflamados que se perdía el tabique entre ellos y apenas los podía abrir. Los dedos de las manos parecían salchichas. Debí tomarme una foto, pero en ese momento no me pareció inmortalizarme en ese aspecto. Por supuesto que me desenchufaron la venoclisis antes de que explotara.

Al salir de ahí teníamos unas ganas locas de estar con nuestros hijos y, aunque en esos días el veranito del fin de semana anterior se había esfumado para dar paso a las lluvias, decidimos ir al Valle y pasarla todos juntos. Lina se unió al paseo y a los primos chicos se les caían las babas con ella, Mar y Adrián la adoran y Ana se dejó cargar y se quedaba tranquilita mientras Lina la tenía en brazos y le cantaba al oído canciones del escuálido ese del Justin Biaber, que parece un lolipop pero trae locas a todas las adolescentes.Ahora bien, como dije, una de cal y otra de arena. Después de cuatro días previos de hospital en semejante cama tan patética y almohada de pacotilla ¡ZAS! ¡Tortícolis! Un dolor espantoso, un punzón que me inmovilizaba cuello y trapecio, que me dejaba agotada al punto de parar en la farmacia y comprar analgésico inyectable y delegar a mi marido la labor de ponérmelo. Estando en un dolor así puse a un lado mis reservas de dejarle hacer esas cosas pero, un trasero lleno de morados me recuerdan que, señores, no es lo mismo un doctor que ¡un veterinario!

Aun más llena de analgésicos que el mismisimo Dr. House, fui la animadora de la fiesta de Halloween que le había organizado a Mar con sus amiguitos. El dolor lo dejé para más tarde, porque verle la cara de dicha a mi pitufa vestida de “princesa-hada” bien me valía la pena.