Y así fue mi noche de la Invasión

Acabando con el tema de la invasión ¿Estuviste en Panamá ese 19 de diciembre de 1989? ¿Qué recuerdas? Esto es lo que yo viví…

Que nos iban a invadir era un secreto a voces, más o menos. La verdad no entiendo como a Noriega lo agarró sin plan B porque en mi casa la noticia la teníamos desde principios de diciembre.

En esa época no había redes sociales ni celulares. Ahí lo que había eran teléfonos de disco, de teclado y si acaso uno inalámbrico por casa, muchos de ellos: intervenidos por la dictadura. Las comunicaciones se esparcían por lo conocido como “Radio Bemba”. O sea se, de boca a boca. Es normal que entre las llamadas de teléfono donde se pasaba la información en clave, sin códigos concretos sino lo que a cada quien le parecía que se entendía pero sin que se entendiese del todo, eso se volvía un dialogo de besugos. No comprendo como se conseguía coordinar nada. Pero se conseguía, hay están todas esas manifestaciones y convocatorias para probarlo.

Y así fue como a mi mamá le dijeron a principios de diciembre algo como que “las águilas iban a caer del cielo en cualquier momento” no sé la clave exacta, seguro que fue una chorrada por el estilo, pero recuerdo la jodida parte esa de “en cualquier momento” porque mi madre hizo reunión familiar y a raja tabla dijo que nadie más salía a la calle. Que del colegio a la casa.

¡En pleno diciembre! ¡Con todas las fiestas! ¡Con las famosas fiestas de toque a toque en auge! (Sí, había toque de queda y si te agarraba en la fiesta ésta se alargaba hasta el amanecer) ¡Con todos mis amigos que llegaban de estudiar afuera con ganas de rumba! ¡Nooooooooooo! ¡¡Mamá, nooooooooooo, por favor!! Pues sí. Hoy tendré que agradecerle a mi tía Albertina la soplada pero siempre me ha quedado un poquito de resentimiento que se le fuera la noticia de carácter inminente con veinte días de adelanto.

La noche del 19 de diciembre tenía una alergia horrible, no podía ni respirar de la sinusitis y fui por el Clorotrimeton. La dosis decía algo de una o dos cucharadas pero yo asumí que un trago o dos sería lo mismo. Cuando vi que me había bajado más de medio tarro deduje que se me había ido un poco la mano en jarabe. Diez minutos más tarde dormía al borde de la inconsciencia.

A media noche bajo un estruendo enorme siento a mi hermana Caroline, que tendía unos 12 años, sacudiéndome. Abrí medianamente un ojo, pude verle la cara de espanto total y atiné a balbucear

YO: Ez una todmenta. Puedezz metedte en mi cama pero te traez tu almohada

CARO: ¡Pao, no! No es una tormenta. Es otra cosa. No sé que pasa pero ¡es malo! 

YO. Ñam… ñam… Tranquila, tranquila… Ez una todmenta ,muy fuedte nada más. Trae tu almohada – y me hice al borde de la cama– zzzz….

Al perro -un frenchpudle de dudoso pedrigrí llamado Pucky que teníamos por el entonces- no hubo ni que invitarlo, ese se subió a la cama con los ojos desorbitados más rápido de lo que canta el gallo.

Allí estaba yo arrinconada contra la pared bajo la ventana compartiendo una cama twin con mi hermana y el chucho temblando a no sé cual más. Afuera sonaba BADUM, BUM, BAM, se iluminaba toda la casa por segundos y yo en mi sueño de líquido verde solo atinaba a pensar “Esto sí es una tormenta de padre, madre y muy Señor mío ¿no? Se va a meter el agua por toda la casa… ¿será que mañana habrá escuela? Ñam…ñam… ZZZZZ

En eso, desde el mundo exterior comienza meterme en mi sueños … Ding, dong…, Ding… dong… “¿eh?… ¿es eso el timbre? Ñam…zzzz…” …Ding, Dong… ¡DING-DONG! ¡¡DING-DONG!!  ¡¡¡DING-DOOOONG!!!Carajo, será idiota Beatriz que se dejó la puta llave” (idioma de la edad, tenía 16 años)

Aquí digo que vivíamos en Paitilla, a sólo una calle de donde quedaba el aeropuerto Marcos Gelabert que fue tomado esa noche. Y aun así yo, totalmente zombie, atravesé la casa pasando por la terraza. Se oían bombas, temblaba el piso, se iluminaba el cielo y me pareció oir un helicóptero pasando muy cerca de nuestro piso sin concluir nada todavía. Llegué a la cocina todo lo cabreada que se puede estar cuando todavía se está medio dormida y abrí la puerta…

Ahí estaba mi hermana Beatriz (a quién el comienzo de la invasión le tocó cuando estaba en la discoteca Rock Café y aun no sé como llegó a casa) agarrando el marco de la puerta con los brazos en cruz. Tal vez, lo correcto sería decir “agarrándose del marco de puerta”, porque traía más alcohol adentro que una bomba monotov.

BEA: Shuuuusha…¡INVADIERON LOS GRINGOS! Mopri…

El efecto Clorotrimeton se me pasó en el acto y los ojos me quedaron como platos. Fui por Caroline al cuarto y seguimos a Beatriz, que iba dando tumbos, al cuarto de mis padres a darles la noticia.

Mi recuerdo es ver a mi padre y mi madre que estaban sentaditos en la cama con las sábanas en el regazo.

–      ¿Viste, Carlos? Que no son fuegos artificiales en el Club…

Tengo recuerdos aislados del resto de la noche, recuerdo a mis padres hablando por teléfono para informarse -ya no había televisión ni radio-, tratando de hablar con el embajador de Alemania para ver como sería el caso de evacuación y, en particular, recuerdo a mi madre con una tijerita abriendo Kotex de un lado, sacando el algodón y rellenándolos con dólares, con cuatro mujeres en casa fue clara “si esto se pone muy mal y aquí toca salir corriendo se pone uno cada una”. Imagino que son cosas que sólo se le ocurren a personas que han tenido familias en guerras.

No recuerdo, por ejemplo, haber pasado el resto de la noche en el closet, que es lo que yo habría hecho con mis hijas y, lo que seguro hubiera preferido el frechpuddle…

+++

En fin, gracias al chivatazo adelantado mis padres mantuvieron la despensa y la nevera a full capacidad todo el mes y sacaron una buena cantidad de dinero del banco. A muchos amigos la invasión les agarró con la nevera vacía por estar pendientes del super prenavideño en unos días, y el cierre del bancos (no había cajeros) por más de un mes fue un sorpresa.  Gracias a que nos agarró prevenidos pudimos colaborarle a muchos amigos y conocidos, pudimos compartir y no tener escasez en las semanas siguientes. Como les dije, después de ver el documental INVASION de Abner Benaim doy, todavía más, gracias a Dios de lo afortunados que fuimos.

¿Y, tú? ¿Viviste la invasión? ¿Qué es lo que más recuerdas?

Han pasado 25 años ¿Se nota, eh?

 

 

Panama 89-14

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10 comentarios a “Y así fue mi noche de la Invasión”

  1. briseida bloise

    Me encanta leerte. Eres creativa, sincera y natural.

    Me encanta verte en tu papel de super mami tambien.

    Saludos!

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  2. Lourdes Senn

    Que manera de narrar lo vívido tan especial, capturaste increíblemente el momento que marco de maneras tan distintas a todas y cada una de las familias que pasamos por esta situación. Mi familia tambien permaneció encerrada por varios meses y Dios nos protegió en cada momento.
    Gracias por compartir!!! saludos

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    1. Paola Schmitt Post author

      Hola Lourdes, ciertamente que hubimos mucha gente afortuna porque fue una experiencia tan dura para tantos otros… Definitivamente es algo que TIENE que ser enseñado como parte de nuestra historia.
      Mil gracias por tus comentarios, que te gusten mis escritos y por escribirme, un abrazo, p.-

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  3. LIZ MICHELLE RAMSEY NIETO

    Afortunadamente naci pocos años despues de la imvasión, pero siempre me ha interesado saber sobre la historia de mi país y todos los sucesos que enmarcaron este hecho, tristemente, cuando estaba en el colegio, nadie me sabia explicar lo que paso esa negra noche del 20 de diciembre del 89, pero con las historias y relatos como el tuyo, me puedo nutrir de lo que sintio cada uno, lo que vivio, y como esto cambio la forma de vivir de cada panameño y el giro de 180° que tuvo el país a causa de esto. No es que hubiera querido estar viva para esa epoca (de hecho agradezco a Dios por no haberlo estado y mandarme en el momento que me envio), pero si quiero y pido a gritos saber la historia, historia patria, porque quien no conoce su historia, esta condenado a repetirla.

    Gracias por compartir tu relato!

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    1. Paola Schmitt Post author

      Hola Liz, como me gusta verte esas ganas de saber la historia, es el tipo de inquietud que hace crecer a las personas y al país, al le interesa su patria le interesa su historia. La Invasión es una parte primordial de la nuestra. Tal vez haya que esperar un poco, a que muchas heridas que aun sangran comiencen a sanar para que se pueda estudiar de un modo objetivo. Tal vez todavía hay muchos sentimientos a flor de piel, no sé… Sólo espero que pronto sea parte del curriculum escolar porque no podemos perder otra generación que no se sepa bien lo que pasó. Gracias por escribirme, un abrazo, p.-

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  4. Velveth

    Hola Paola,

    Acabo de leer tu historia o recuerdo de La Invasión y te felicito por escribir de manera tan natural. Me resulto muy divertido!

    Saludos

    Velveth

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    1. Paola Schmitt Post author

      Hola Velveth, gracias por tu comentario, no sabes lo contenta que me pone que me lo escribas. Me encanta contar historias como quien lleva conversaciones y ponerle algo de humor, porque para mi todo pasa mas fácil cuando hay un toque de humor en la receta, aunque sea una cucharada 🙂 un abrazo, p.-

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  5. Oriana

    Bueno, mi cuento de la invasión no es tan divertido, porque yo vivía en Chiriquí. Mis abuelos cubanos, vivían a 3 cuadras del cuartel de David, pero nunca quisieron moverse ahí a pesar que mi mamá y mi tía les dijeron que se fueran para nuestras casas. En fin… El 19 yo dormí como una piedra. El 20 me paré normal para ir a la escuela y uniformada esperaba el busito que nunca llegó, of course. Estando en el portal veo a la vecino ta regresarse a pie y mi mamá le pregunta “Mónica, no hay clases?” Y ella dice ” no, por lo de anoche”…. Y qué carajos pasó anoche ?… Bueno, mi madre se fue a cotillear con la vecina mientras yo feliz iba a ponerme mi pijama de regreso…. Cuando mami regresó me dice “Orian, nos invadieron los americanos”… Yo por supuesto pensé que era bullshit, pero resultó que no. Mi tía me fue a buscar para ir a ver cómo estaban mis abuelos, pero la calle estaba cerrada con tanquetas, así que tuvimos que caminar como una cuadra. Los soldados era hice cuando les explicábamos que íbamos donde mis abuelos y ellos estaban bien…. Nada especial… Pero puedo jurar que el gringuito guapo de la tanqueta me guiñó un ojo…

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    1. Paola Schmitt Post author

      Hola Guapa, la verdad que no eramos conscientes del momento historico que vivimos. Y solo tiempo despues supe la suerte que tuve de que mi experiencia de esa noche… pues, si.. es una anecdota divertida 😉
      Besos, p.-

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