¡Cómo no enloquecer en Diciembre!

Ya estamos a mediados de Diciembre, viene la parte más intensa y hay veces que con cada Burrito Sabanero lo que entra por todo cuerpo es un corrientazo que podemos identificar como ¡estrés!

¿Quieres terminar con un diciembre más relajado y disfrutar de la temporada navideña sin ser arrollado por todo lo que conlleva las fechas?

Si esa es tu intención ¡Quiero ayudarte!

Y es que el ambiente navideño puede volverse una bola enorme de nieve que se nos avecina repleta de todas las cosas que hay que hacer por esta época. ¡Una verdadera avalancha de compromisos!

Voy compartirte “unas recetas de coaching” que me sirven y hacen la diferencia entre andar corriendo de un lado a otro como gallina sin cabeza a estar enfocada y serena mientras soluciono.

 Necesitarás lo siguiente

1) Hojas de papel

2) Lapiz y borrador

3) Agenda

4) Una hora (minimo)

Vamos a empezar a deshacer esa bola de nieve gigante en pequeñas bolitas que puedas manejar, eso se logra aplicando varias herramientas. La organización,  la asignacion de bloques de tiempo, la regla de 20% – 80% y la intención.

Los regalos.

Esto puede ser algo mucho más manejable simplemente con listas. Ellas te resolveran la mitad de los afanes. Este es uno de los momentos donde el 20% de tu esfuerzo va a producir el 80% del resultado en tu intención de un diciembre más relajado.

Lo mejor es comenzar a hacer las listas correspondientes por hoja: familia, niños, Santa, trabajo, vecinos, etc y ponerse a pensar antes de llegar a la calle. Es aquí donde aplicas la organización en pos de la felicidad

¿No te ha pasado que llegas al mall a comprar los regalos y despues de cinco agotadoras horas solo llevas dos, y ninguno de ellos para la persona que necesitabas?

Esto va a salvarte de verte en esas.

El tiempo que le dediques a pensar qué le vas a regalar a cada quién es proporcional a tu salud mental y emocional en estas fechas. Si tu listado está completo con las personas a quienes les vas a regalar junto con el qué, vas a ahorrarte un mundo de tiempo y de dinero (créeme), irás directo a lo que buscas.

¿Qué me pongo?

Ahora viene algo que a las mujeres muchas veces nos pone en corredera a último momento “¿Qué me pongo?”. Cuando las calles están atascadas y las tiendas atiborradas en gente es que nos encontramos con los nervios de punta ante un armario repleto y la sensación de que “no tengo nada que ponerme”.

Ya entró diciembre y es el momento de hacer tu lista de compromisos para los que tendrás que lucirte. Cenas empresariales, lanzamientos, graduaciones, bodas, Noche Buena y cualquiera adicional.

Nuestros armarios guardan más de que creemos así que es el momento ver qué tenemos, qué necesita lavandería o costurera y para qué fechas querríamos estrenar.

Haz una sección de armario con lo que tienes listo para usar según lo que tienes programado y, por si las moscas ¿Cuáles serían otras tres opciones que podrías usar en ocasiones adicionales que puedan sugirte?

Ya sabes que esta organización va a hacerte mucho más productiva y va a ahorrarte tiempo. Ahora hay que estirarla un poco más para aplicar lo bloques de tiempo y actividades.

Organización por bloques

Los bloques lo usaremos para agrupar actividades relacionadas de modo que las podamos hacer en un menor tiempo

¿Cuántas compras vas a hacer en un mall?

¿Cuántas compras puedes hacer en una misma tienda por departamento o tecnología?

¿Qué vueltas debes hacer en la calle? ¿En que áreas y que ruta sería la más secuencial?

¿Cuántas actividades van a requerir que estés probandote ropa?

¿Cuántos platos de comida puedes cocinar a un mismo tiempo?

¿Cuánto tiempo te toma y que amarios tendrás que revisar para ver qué se pondrá cada quién?

¿Cómo puedes dividir las listas de regalos más eficientemente?

Muchas veces el mayor agobio es la sensación de que no nos alcanza el tiempo, pero lo que ocurre es que nos afanamos cuando queremos hacerlo TODO a la vez.

Con las preguntas anteriores la gran avalancha y la super bola de nieve esta hecha pedacitos.

Cuando asignas actividades en bloques se vuelven proyectos aislados que vistos en individual son manejables.

¡Agenda!

Aquí llegamos al punto en que lo ponemos en la agenda, sí, asiganarle un día de la semana con su compromiso de modo que ataquemos un día y un bloque a la vez.

¿Qué día irás al mall a comprar los regalos de quién? Selecciona los necesario según las listas que tienes

¿Qué día y qué pendientes harás según qué ruta?

¿Qué día vas a revisar tu armario y seleccionar atuendos?

¿Qué día y a qué lugares irás a buscar la ropa que te haga falta? ¿Qué día llevarás todo lo que necesitas a la lavandería?

¿Qué día te dedicarás a cocinar?

 Asignale fecha a cada bloque y enfocate en hacer lo que tengas escrito para ese día dándote el tiempo y los espacios necesarios y verás como puedes fluir con todo.

No pienses en la avalancha completa, sabes que puedes vivir un día a la vez porque cada cosa tiene el suyo y se cumplirá en el momento que lo programaste.

La intención

Aplica con aplomo la intención

¿Cuál es mi intención el día de hoy? ¿Salir de qué compras? ¿Cocinar esto? ¿Visitar a alguien?

¿Qué está en tu agenda?

Determina tu intención y si la tienes presente y la sigues a lo largo del día irás saliendo de las  tareas una por una con serenidad.

Teniendo la intención presente los imprevistos del día no te desviarán de ella y al llegar la noche no te atacará ese remordimiento de “Me la pasé corriendo todo el día y al final no hice lo que quería haber hecho para hoy”

Designa una intención también sobre como vas a presentarte e interactuar en cada evento al que asistas.

¿Es una ocasión de evaluar el trabajo hecho?

¿Es para celebrar con gente que no te ves en años y ponerte un poco al día con cada quien?

¿Es para estar juntos en familia por las fechas?

Eso te permite entrar con la mejor disposición para cada evento y no terminar hablando de trabajo durante la cena familiar, dejar pasar la oportunidad de crecer como equipo de trabajo con las lecciones del año o entrar en temas controversiales en veladas que son con la intención de ser encuentros agradables.

¿Y tú?

Y no sería yo si no me despidiera diciendote ¿Qué día estas tú en tu agenda?

Separa un espacio con el mismo compromiso e intención para no “tener que hacer” nada.

Un espacio para que tú hagas lo que te provoque a ti ese día que no tenga que ver con tu lista de pendientes ni la de nadie más ¿un masaje? ¿una siesta? ¿comida con las amigas? ¿una pelicula? ¿un baño? ¿mirarte los pies?

El cuidado que te dediques a ti misma aumenta tu cuota de felicidad ¡ya!

En unas fechas tan agetreadas, la serenidad viene de un buen plan. Y ese plan va a permirtirte estar realmente presente en cada momento, física y mentalmente.

Diciembre es un mes lleno de muchos quehaceres pero tambien de actividades maravillosas, vívelas con serenidad para que no te pierdas la mágia de la Navidad.

Un abrazo, p.-

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