¿Cómo estamos cambiando el acoso sexual? ¿Qué nos ha dejado #metoo?

#metoo

¿Te fijaste como apenas hace un par de semanas Hollywood se estremecía hasta los cimientos con la exposición del acoso y abuso sexual de Harvey Weinstein?

Decenas de actrices y otras mujeres salieron a gritar esas experiencias que tenían guardadas debajo de la alfombra.

Entonces la actriz Alyssa Milano incentivó a todas las mujeres a sacar esos trapos sucios al sol y compartir su experiencia con el lema #metoo si también habías sido acosada y abusada sexualmente, o si llegabas a sentirte así al ver a otras mujeres en ello.

Y esta campaña, en cuestión de minutos, hizo explotar las redes y se volvió viral.

Más allá del “trend topic”

¿Qué nos ha dejado la campaña #metoo?

Yo creo que nos encontramos en un momento realmente trascendental para las mujeres, algo mucho más profundo que realmente va a mover las bases de la sociedad y cambiar muchas cosas.

Yo, cuando vi como tantas mujeres daban su paso adelante con el pecho en alto, liberando su rabia y vergüenza contenida, con cierta aprensión -esa que te da cuando vas a decir algo que te llevas callado mucho tiempo-, me uní a #metoo

Mi experiencia la comparti en mi pagina de Facebook (a la que te invito que te unas porque allí escribo con más regularidad datos y escritos también relevantes para ti) y también te voy a compartir aquí ahora, con la certeza de que hay hoy un campo seguro para hablarlo con una contención a escala mundial.

En el momento que la escribí, pensaba que esa era la finalidad de esta campaña, quitar la vergüenza, entre no haber dicho nada antes y la culpa de si parte tuya era responsable, y la rabia guardada.

Ahora, con la calma que da el tiempo, por poco que sea, me he dado cuenta de la verdadera envergadura de este movimiento porque me di cuenta que estaba haciendo la pregunta equivocada para encontrar su razón.

Cuando cambié la pregunta, cambio la respuesta y todo tuvo mucho más sentido.

Cuándo me pregunté:

¿Por qué es importante esta campaña?

Se movió rabia dentro de mí para contestar contundente…

Porque estamos hartas del abuso y el atropello y ya tuvimos suficiente.

Hartas de quienes abusaron de su posición para hacernos aguantar sus guarradas.

Hartas de quedarnos calladas porque damos por hecho que las juzgadas seríamos nosotras.

Hartas de tener que aguantar en silencio para no ver afectada nuestra carrera y nuestras posibilidades de trabajo.

Harta y con rabia porque no te reconoces en ese momento, y tu yo de hoy habría reaccionado de otra manera, porque no la habrían agarrada desprevenida.

Harta de repetirte la película en tu cabeza mil veces descubriendo dónde y cuándo deberías haber dicho o hecho algo que no hiciste.

Estamos harta de ser víctimas de estos perpetradores.

#metoo es importante porque nos permitió sacarlo, decirlo, gritarlo, no ser juzgadas, ser acompañadas y, para mi sorpresa, dejar trascender e ir esa experiencia sin que ocupe más espacio en el armario ni te vayas a tropezar con ella debajo de la alfombra.

Se dijo y se fue la rabia…

Esto es lo que escribí en su momento en mi página de Facebook

ME TOO
Estaba en mis treintas disfrutando de una incipiente carrera en pintura.
En una exposición local se encontraban importantes galeristas internacionales.
Uno de ellos, importante marchante latinoamericano extranjero, me dijo al final de la exposición que era vegetariano y no había podido comer nada en todo el día si le podía llevar a algún sitio a comer algo.
Yo que soy confiada por naturaleza y que además no ví nada raro en el momento, le lleve a Athem’s Pizza y en plena comida empezó a hace comentarios muy detallados y explícitos sexuales.
Yo me quedé petrificada mientras él me hacia todo tipo de proposiciones y decía que podía hacer mi carrera volar, que no me podría poner en su galería pero movería todos los hilos que hay que mover para ponerme en escena hasta que llegara ese momento.
Yo nada mas estaba ahí como los ojos como platos sin poder creer la situación.
Que su hotel estaba a la vuelta de esquina que subiera con él para que habláramos para ver que podíamos hacer, como se sentía de excitado conmigo y todo lo que podría hacer.
También aclaro que este hombre no había visto ni un cuadro mío en su vida, no tenia idea que pintaba así que cualquier interés genuino por mi arte estaba mas que descalificado.
Por una lado me provocaba tirarle un vaso de agua encima con su ladopsomo todo pero, la verdad, estaba petrificada. Entiendo perfectamente a quien está en esa situación.
Empiezas a sudar frío, sabes que tienes que salir corriendo pero no te puedes mover, pensaba, este sería el momento que te levantas y lo abofeteas, pero no podía, me sentía indefensa, con mis 5’9” de estatura me sentía pequeñita y asustada.
Aun con todo mi temperamento y personalidad la verdad me sentía como un pollito arrinconado por el lobo feroz babeando.
Cuando sus insinuaciones y acoso eran ya de un nivel tan desagradable, explicito y vulgar, conseguí reunir el valor de decirle que, ya que su hotel estaba a la vuelta de la esquina, consideraba que mejor regresara caminando.
El corazón se me quería salir por la boca mientras dejaba el restaurante, me subí a mi auto y me temblaban las manos para manejar, en eso le vi salir del restaurante camino a mi auto haciéndome gestos de que esperara que habláramos y con piernas temblorosas y todo arranque mi carro y me fui cuando él ya tocaba mi ventana.
Llegué a mi casa y sólo atiné a llorar como una niña por media hora antes de poder bajarme del auto.
Que se pudran todos los acosadores.
YO TE CREO
#metoo”

Pero esa rabia, ya se fue.

A medida que van pasando los días nuevos escándalos en diferentes campos salen a relucir, como el fotógrafo Terry Richardson que ya perdió jugosos contratos y respeto y hasta al Parlamento Europeo llega esta rebelión.

Lo que me llevó a cambiar mi pregunta

¿Para qué es importante esta campaña?

Y las respuestas vinieron de la calma, la determinación y el convencimiento de que se ha dado un paso hacia adelante que no será retrocedido.

Porque otras mujeres hablaron primero, ahora ya las cosas no serán iguales.

Ya no se podrá considerar que ciertos atropellos sean el “peaje” que una mujer debe aceptar para subir en su carrera.

Ya no es aceptable aquello de que “así son las cosas” por encima de lo incorrecto e indebido.

Tampoco es aceptable mirar para otro lado, saber y callar o colaborar con el acoso.

Ya no es cosa de mujeres, con #metoo oímos las voces de miles de hombres que también dijeron no más, ¡basta ya!

Escuchar nuestras voces, escuchar la voces de otros forma, un eco que rebota y con cada rebote empodera.

No voy a aceptar tu acoso y tampoco saldrás impune de él.

Esos tiempo ya han pasado.

No hemos pasado una página. 

Estamos escribiendo un nuevo libro.

Ahora la vergüenza será tuya y las consecuencias serán para ti.

Ya no debo quedarme callada.

Mi deber ahora es señalarte.

Ya no eres el lobo feroz ni yo el pollito acorralado.

Yo voy a levantarme por mi y voy levantarme al lado de la mujer que lo necesite porque ahora somos una manada.

Para esto sirvió #metoo:

Para romper la regla del silencio y la complicidad.

Espero de todo corazón que nos aferremos a este salvavidas para crear nuevos estándares y cerrar viejos ciclos y normas.

Que creemos protocolos y directrices de cómo esto es inaceptable, cómo no tolerarlo y cómo proceder para denunciarlo, y que sea enseñado desde el hogar y las escuelas.

Que cada mujer se empodere para no tener que aguantar que en su ambiente profesional le agarren por la cintura, le pongan la mano en la pierna, le miren lascivamente o le hagan insinuaciones sexuales.

Y espero que nadie se preste para propiciar esas cosas porque ya no es cuadrarse con el poderoso sino que queda claro que te cuadras con el perpetrador. Y eres complice.

Creo que esos tiempo del acoso como norma hoy han pasado.

Y si todos así lo creemos y actuamos como tal

Habrán pasado.

Y todo tiene ahora mucho mas sentido ¿no crees?

Me encantará leer tus opiniones

Este también es tu espacio si quieres contar tu historia en los comentarios y quieres sacar porque tu también eres #metoo de un modo u otro, en experiencia propia o ajena, dejar que salga a la luz, trascienda y quede atrás.

Y en el camino puedas empoderar a más mujeres a ser oídas y apoyadas y aportar con tu ladrillo a la gran muralla que pone un “hasta aquí” a lo que ha sido hasta hora el acoso y abuso sexual.

Que se oiga tu voz.

Como cambia la perspectiva cuando miras desde el “por qué”, que sólo da vueltas sobre lo que ya ocurrió, al “para qué” que te lleva a sacar lecciones y tomar acciones a futuro ¿verdad?

Un abrazo, p.-

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